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20 trucos para adelgazar y estar en forma de una vez (parte 2)

adelgazar

Aquí tienes la serie completa:

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Vamos con los siguientes cinco puntos.

Como sabes, en esta entrada inicié una serie de 4 artículos donde desarrollo las 20 claves que debes plantearte para convertir tu cuerpo en lo que siempre has querido que sea. Vivimos en él y lejos de buscar músculos hipertrofiados y six packs inalcanzables, sí que es importante gozar de un cuerpo funcional que responda a nuestras demandas cuando se lo exijamos.

Qué nos motiva, qué necesitamos, qué debemos tener claro. De eso se trata. De analizar todas esas razones, así que vamos a por cinco más.

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Haz cambios poco a poco

¿Conoces la frase “quien mucho abarca poco aprieta”?, pues es muy cierta.

La parálisis por análisis es un fenómeno en boga. Nos ocurre cuando vamos a hacer una compra por internet, aunque se trate de un cepillo para el pelo. Necesitamos ver comparativas, opiniones, artículos… ¡Porque la compra tiene que ser perfecta! ¿No te ha pasado nunca? ¿En serio? No me mientas o lo sabré.

Con el reto de adelgazar ocurre lo mismo. La gente, por norma, quiere el plan más eficaz del mundo, el que mejor resultados da, el más rápido, el infalible, etc. Y como ya he comentado con anterioridad, un mal plan es mejor que ningún plan. Y cuando además lo organizas y le pones fecha lo conviertes en un contrato contigo mismo, como comenté con anterioridad.

Con la dieta igual, empieza con pequeños pasos, retirando productos precocinados y volviendo a los alimentos. Ya solo con eso, lo estarás haciendo mejor que la mayoría de los españoles. Si pretendes ponerte a dieta, dejar de fumar, hacer ejercicio, llamar más a tu madre y aprender inglés todo en la misma semana, te garantizo el fracaso.

Haz un gran cambio cada vez. Prueba con esos diez mil pasos al día para empezar. Retira los fritos la semana que viene. Dentro de dos o tres prueba a comer la mitad de pan y harinas. En un mes, aumenta la ingesta de frutas. En mes y medio, combina el caminar con algunos minutos de trote. En tres meses reduce tu tabaco a la mitad. En cinco meses, revisa tu alimentación y dale un nuevo giro. En siete meses, no se… ¿quizás dejar de fumar?

Si lo haces de esa manera, casi sin darte cuenta, habrás vuelto del revés tu vida y no te habrás dado ni cuenta. Sin prisa pero sin pausa, ese es el secreto real. Y, sobre todo, procura obsesionarte lo menos posible, y te lo dice el rey de las obsesiones. Los resultados llegan cuando los cambios se producen. Y si encima le has puesto fecha…

Tal vez, hasta te animes a aprender inglés a la vuelta de un año o, como yo, a escribir en un blog para narrar tu propia experiencia. A mí me encantaría leerlo.

Se realista

No me malinterpretes. Soy de los que piensan que todos y cada uno de los retos que te propongas los puedes conseguir. Pero, por la misma razón, también soy de los que piensan que cada reto conlleva su esfuerzo y ese esfuerzo a veces no merece la pena.

Si eres varón, mides 1,80 y pesas 110 kilos, pues te sobran 30 kilos más o menos. Ahora bien, ¿te merece la pena perderlos? Esa pregunta es algo que debes contestarte a ti mismo. Hay personas que se conforman con ser fofisano, aunque yo no lo comparta. Oye, cada uno tiene su opinión y por suerte, en esto somos libres. Por eso debes ser realista con el objetivo que quieres conseguir.

Ahora bien, una cosa no quita la otra. En España 3 de cada 4 personas tienen sobrepeso y el 30% son obesos mórbidos. Debes plantearte dónde quieres estar. Pertenecer a ese grupo escaso del 25% que tienen el cuerpo que deben o deseas pertenecer a cualquiera de los otros dos.

Una vez que lo decidas y hayas marcado el objetivo, se lo más realista posible. Como si en vez de ser tú quien tome la decisión fuera tu cuñado o tu hermana. Ten en cuenta que debes renunciar a cosas para obtener resultados. Si eres gordo o gorda de mente como yo, algunas renuncias te costarán especialmente, por lo que la mentalización y los deseos tangibles se vuelven mucho más importantes.

Como decía en el punto anterior, hazlo poco a poco pero con los pies en el suelo, disfrutando del proceso, añadiendo cada día un desafío nuevo. De verdad, cuanto más premias a tu cuerpo más te premia él, eso es el circuito de la recompensa (de forma muy simplificada, lo sé).

No escuches a tu entorno

Punto con polémica. Pero muy importante.

Todo lo que voy a decir a continuación no tiene sentido si:

  • Estás solter@
  • Te importa un carajo lo que opinen de ti
  • Vives en el monte aislado del mundo
  • Te importan dos carajos las opiniones en redes sociales, grupos de whatsapp, etc…

¿Me sigues? Si tu caso no es ninguno de esos, o sea, la inmensa mayoría, y has de rendir cuentas de tus actividades a alguien… Que sí, que lo que tú quieras, que aunque creas que no rindes cuentas lo haces. No vayamos de pecho palomo por la vida.

A lo que iba. Manejar tu entorno cuando te sumerges en un cambio radical de tus hábitos es crucial. Ten en cuenta que ese familiar o amigo que te dice, sin mala fe, que estás un poco demacrado por haber perdido un buen puñado de kilos, o que eso de salir a correr sin que nadie te persiga es una tontería, o que te vas a lesionar con tanto enroscarte con el pilates, no te está ayudando en nada.

Recuerda bien esta frase. La mayoría de la gente no quiere mejorar contigo, lo que quiere es que tú no lo hagas. Con tus nuevos hábitos dejas en evidencia los de los demás, y no debe ser necesariamente malo, pero el ser humano tiende a buscar la tirantez donde no la hay. Y la dieta sana y el ejercicio te garantizo que puede levantar ampollas, sobre todo si estás en una reunión con amigos o familia y el alcohol campa a sus anchas.

Alguien se acercará y te ofrecerá por enésima vez un gintonic preparado. Cortésmente y algo hastiado repetirás de nuevo que no quieres, que con el agua estás bien. Tal vez ponga cara de póker o tal vez te sermonee con eso de que sólo se vive una vez y tal. Que por una copa no pasa nada. No le des importancia. Dos o tres salidas más y se les pasará a todos. Asumirán tu nueva faceta.

No escuches a la gente que no tiene nada que aportarte. Pero no solo en este tema, sino en cualquiera. Catedráticos de barra de bar hay en todas partes, pero gente que coge el toro por los cuernos y se pone manos a la obra no hay tanta.

Si tienes la desgracia de tener una pareja que no te sigue en tu cambio de hábitos por mucho que se lo expliques, dale unas cuantas oportunidades para que recapacite. Si aun así no lo hace y tu necesidad de salud y deporte levanta ampollas entre vosotros… en fin. No te diré lo que debes hacer, pero debes pensar en ello seriamente.

Lo mismo con ese colega que lía petas a una mano y que, a pesar de ser la caña de España contando chistes, sabes que una salida de fiesta con él acaba con tu hígado embargado y con tus intestinos y pulmones en estado de excepción durante una semana.

Construir entornos sociales, o sinergias, como se dice ahora, con gustos afines es maravilloso. Construir una vida saludable contra tu pareja, tu familia o amigos es devastador. Por tanto, si tu vida pertenece al segundo grupo deberás usar todas tus capacidades para reconducir la situación.

Y mientras eso ocurre, busca y encuentra nuevos grupos de personas con tus mismos gustos. Descubrirás que no eres el único que ha pasado por algo así.

No intentes que te comprendan ni intentes adoctrinar

Aunque está muy relacionado con el punto anterior he querido darle su espacio.

No sé si a ti te pasa, pero yo me obsesiono con una facilidad pasmosa. Vivimos en la mejor era posible, donde toda la información aparece en la palma de nuestra mano. Investigaciones que antaño suponían semanas de peregrinaje entre bibliotecas hoy se obtienen con unas cuantas búsquedas en google. Bendito algoritmo.

Esto hace que, a poco que seas como yo, devores toneladas de información sobre el tema en cuestión (en este caso salud, nutrición y deporte), para buscar con desespero a esa alma cándida que se cruce en tu camino y que será objeto de nuestras vomitonas de información.

Te voy a aclarar algo importante: por norma general a la gente le importa un carajo lo que te importa a ti en ese instante. A no ser que hables con tu madre. Una madre siempre te escuchará y, aunque no te entienda, te sonreirá y te dirá que está orgullosa de ti. Créeme, ¡al resto del mundo se la pela!

Habiendo dejado esto claro, voy con la consecuencia de estas obsesiones. Como ese rollo de la salud y el deporte en el que te has metido es tan bueno y tan importante, voy a hacerles entender a todos esos madafaka que me rodean lo que se están perdiendo. Voy a dejarles bien claro como sus arterias se están estrechando mientras se echan otra cucharada de azúcar en el café. Y cómo la diabetes tipo 2 está trepando por sus piernas como repitan postre. ¿Y cuándo fue la última vez que estos insensatos hicieron una flexión?

Veo que te relames con solo pensarlo ahora que tú haces treinta flexiones seguidas. Lo sabes bien, reaccionarán en cuanto te escuchen para abandonar sus malos hábitos y luego vendrán suplicando que les enseñe más. Te convertirás en su guía, en su oráculo de la colina, en su sensei

Toc toc! Despierta. Eso no va a pasar. En cambio, lo que si va a pasar es que se cansarán de escuchar tus historias de forma repetitiva. Se aburrirán de lo sanote que eres y la cantidad de información que digieres. Adivina qué, hay un millón de temas más de los que hablar. Si alguien te pregunta, contesta. Establece una conversación fluida, pero no adoctrines a nadie. La cantidad de macros que ingieres en cosa tuya y el tiempo en el que recorres un kilómetro, no le importaa nadie salvo a ti.

Ahórrate que la gente no te invite a los grupos de whatsapp por cansino y disfruta con lo que haces. Tarde o temprano hablarás de ello de forma natural. Y escucha a los demás, puede que aprendas cosas muy interesantes. Recuerda que no has descubierto nada ni haces nada que no hagan millones de personas más en el planeta.

Rodéate de gente con tus mismas ambiciones

Lo he anticipado antes, pero lo desarrollo aquí con más calma.

Una de las mejores cosas que me han ocurrido en los últimos tiempos fue cuando, a regañadientes, acudí a mi primera clase de pilates. Diría que por sugerencia de Violeta, mi mujer. Pero de sugerencia no tuvo nada.

Lo que ocurrió ese dia lo narraré dentro de mi reto, que puedes seguir aquí. Lo que ahora importa es lo que me encontré cuando fui a BodyFit & Salud, en mi pueblo San Vicente del Raspeig (Alicante) por primera vez. Encontré personas con mis mismas inquietudes…

Tal vez sea el momento de llamar a la nave del misterio y que analice lo que está pasando. ¿Un lugar donde la gente va a por lo mismo que yo? ¿Dónde se hablan de cosas que te interesan? Con gente normal de vidas normales que buscan bienestar, salud, estar en forma, etc. Pues sí, esos sitios existen.

Somos seres sociales y funcionamos mucho mejor cuando compartimos nuestras experiencias. Que se lo digan a las redes sociales, leñe. Postureos aparte, es muy sano poder tener esos entornos donde dar rienda suelta a esa faceta de tu vida que quieres expandir. Sobre todo si tienes la poca fortuna de vivir en un entorno hostil como los que he descrito anteriormente.

Si nunca te has apuntado a un gimnasio, a un club de escalada, o de senderismo, o si nunca te has ido a andar con las otras mamas del cole, ¿a qué esperas? ¿Lo vas a hacer cuando te jubiles? ¿O vas a practicar tu deporte favorito de forma clandestina, sin que nadie se entere? ¿Es que ocultas algo?

Hombre, si soy sincero, cuando me pongo la gorra, los cascos y las gafas de correr parece que sí que esconda algo, pero prometo que no es así. Palabra.

Debes probarlo, aunque solo sea como experimento. En lo económico no te gastarás más de 30 o 40€ para poder disfrutar de un mes. Si no dispones de ese dinero, acércate a los parques de tu ciudad, seguro que encuentras gente que practica deporte. Ves dos o tres tardes, comprobarás que siempre van los mismos y, tal vez, hagas amistades.

Alguien dijo por ahí que las mejores cosas de la vida apenas cuestan dinero, y es verdad. Prueba a hacer cosas, crea tu propia tribu de fitness, verás lo bien que te sienta.

 

Y hasta aquí la segunda parte. En siete días llega la tercera.

Salud y agujetas!

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