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20 trucos para adelgazar y estar en forma de una vez (parte 1)

Adelgazar

Seamos realistas.

Uno ve esos anuncios de perfume donde unos chicos y chicas como salidos de otro planeta ponen caras, bailan y exhiben un cuerpo de ensueño y luego nos miramos en el espejo y… Quién no quisiera estar así y, ya de paso, ser joven para siempre ¿no?

La buena noticia, si es que quieres consolarte, es que esos humanos de los anuncios no serán jóvenes eternamente. Su cuerpo es su herramienta y tienen que tenerla a punto. Y la segunda buena noticia es que es posible estar así. Que la idea del fofisano es un bulo que nos han vendido para que sigamos comiendo comida chatarra y nos olvidemos de la comida real.

Siento decirte que también hay una noticia no tan buena.
Este camino no es fácil, nada fácil. Se te hará largo, tedioso y lleno de sinsabores en muchas ocasiones. Pero el premio es fabuloso. El premio es tu cuerpo, tu vida, el lugar donde habitas. ¿No crees que merece la pena el esfuerzo?

Si realmente es lo que quieres, te voy a mostrar 20 argumentos que, no sólo te ayudarán a perder peso, sino que lograrán que lo mantengas en el tiempo y que te olvides de los puñeteros efectos rebote.

Te recomiendo que tengas un boli y una libreta a mano. Es muy importante que tomes notas a lo largo de la lectura de este artículo, te ayudará a organizar tu plan definitivo para estar en forma y ver en el espejo a alguien cercano a esos humanos de los anuncios de perfume.

La serie completa la tienes aquí:

Pincha aquí para la parte dos

Pincha aquí para la parte tres

Pincha aquí para la parte cuatro

¡Vamos allá!

Por qué quieres adelgazar

Antes de empezar a plantearte siquiera qué dieta hacer, tienes que tener claro las razones por las que quieres adelgazar. Esto no es algo baladí, puesto que el primer motivo para una consecución exitosa de objetivos es saber por qué va uno en esa dirección.

Si tus motivos son tan peregrinos como la operación bikini, volver a ponerte ese pantalón que te regalaron o quizás esa camisa, te advierto que vas mal. Más del 80% de la población española fracasa en su intento de perder peso. Se concreto/a, piensa bien las razones y anótalas.

Quiero que en tu cuaderno de apuntes, al que puedes bautizar como el “diario de mi retorno a la vida sana”, hagas una lista con, al menos, 3 razones concluyentes por las que quieres volver a estar en forma.

A lo largo de los tips añadiré mis razones o las conclusiones a las que yo llegué, por si te sirven de orientación:

Algunas de las razones por las que, a los 42 años (diciembre de 2015), inicié este largo camino.

  • Mejorar el proceso de mi diverticulitis, una afección intestinal
  • Bajar el nivel de triglicéridos de mi sangre
  • Poder acompañar a mi mujer a sus paseos sin ahogarme
  • Recuperar la movilidad de mi cuerpo, que si me agacho no me tengan que ayudar a levantarme
  • Dejar de roncar y descansar mejor

Esos son los míos.

¿Has anotado ya los tuyos?

Qué dieta escojo

Punto interesante. En mi humilde opinión te diré que da exactamente igual la dieta que escojas. He probado todas, bueno, casi todas, ya que en esto de las dietas la innovación no cesa. Pero como decía, da igual cuál sea.

Mi experiencia me dice que todas funcionan siempre que se apliquen bien. Una dieta se basa en presentarte una restricción calórica lo más atractiva posible para que genere adherencia y pierdas peso. Así que es una cuestión de estilo.

Si te planteas algo ligero pues una dieta basada en muchos alimentos vegetales y fruta puede irte bien. Si eres más carnívoro las dietas disociativas pueden ser la solución. Si careces de tiempo, usa batidos que sustituyen comidas y a lo mejor encuentras tu camino por ahí.

Considero que es más importante lo que no comes que lo que comes. Soy un gran defensor de la comida real y un talibán contra los productos preparados e industrializados. Después de perder 30 kilos y encontrándome a 20 de mi objetivo me han planteado muchas veces esta pregunta. Oye Rubén, ¿qué dieta estás haciendo? A lo que yo contesto casi siempre que importa más lo que no comes que lo que comes. Y también importan tus hábitos de vida.

Te recomiendo visitar a un nutricionista, que te haga un estudio corporal completo y que adapte un buen sistema de nutrición a tus características personales. De todas, es la mejor manera. Cierto es que requiere un mínimo de inversión mensual, pero es dinero invertido en tu cuerpo, en el lugar donde habitas. No conozco dinero mejor gastado.

No tengas prisa

¡Pierde 10 kilos en días!

¡Con la dieta del ajo puerro te quitas cinco kilos en 3 días!

Oiga, ¿y no tendrá algo por ahí para quitarse 20 kilos en diez minutos? Es que soy un tío muy ocupado…

La obesidad no aparece de la noche a la mañana, pero siempre queremos que esos kilos de más desaparezcan en ese periodo de tiempo. El cuerpo es una máquina muy sabia que se adapta con mucha facilidad a nuestras torturas dietéticas. Si le haces frente con una dieta súper restrictiva reaccionará secándose en los primeros días, pero ralentizando el metabolismo en las semanas posteriores. Por lo que no solo no perderás peso, sino que es muy probable que recuperes algún kilo de los perdidos.

Si siente que le atacan de esa manera se protegerá como sea. Mientras que si tu consumo calórico diario es de, por ejemplo, 2800 calorías e ingieres una media de 2400 de forma continua, el cuerpo no se sentirá atacado y gastará de forma lenta pero constante tus odiadas reservas de grasa.

Esto, lógicamente, produce algo que no nos gusta. Y es que se tarda mucho más tiempo, por lo que si tu objetivo es la operación bikini olvídate de esto. Haz la dieta del ajo puerro y que pase lo que tenga que pasar.

Pero, por el contrario, trae efectos muy beneficiosos para tu cuerpo, como por ejemplo la retracción de la piel. Uno de los mayores temores al perder peso, sobre todo grandes cantidades, es la piel colgante que se te queda en brazos, abdomen, baja espalda y entre pierna. Si tu problema es de 5 kilos esto no te afectará, pero a partir de pérdidas de 15-20 kilos para arriba te garantizo que esto es un problemón.

Los pacientes operados de bariátrica lo saben porque lo han vivido. Desagradables capas y pliegues de piel envuelven su cuerpo como si fuera un grotesco papel de regalo. El colágeno de la piel no reacciona nada bien a los bruscos aumentos y descensos de volúmenes en poco tiempo. Si este es tu caso sabrás que las estrías son el menor de tus problemas.

Esto no tiene fácil remedio. Lo normal es que, aunque tengas una pérdida lenta de peso, de entre 1 y 2 kilos por mes como mucho, algo de piel no retraiga del todo, pero disimularás la gran mayoría.

Puede que ahora te parezca un problema baladí, pero espera a perder cincuenta kilos y ver cómo una sábana de carne cuelga de tu abdomen, impidiendo lucir ese bikini o ir por la playa sin camiseta.

No tengas prisa, has acumulado todo ese peso de más durante toda tu vida, no pretendas revertir la situación en un par de meses.

Establece metas y fechas

Este es uno de los puntos clave. No solo en tu proyecto de pérdida de peso, sino en tu proyecto de vida, que no es otra cosa que tú. Tienes que establecer metas y fechas, pero ojo, por escrito.

Te parecerá una tontería, pero cuando escribimos algo en un papel y le ponemos fecha, pasa de ser un deseo o una ilusión en la vida a convertirse en un contrato que firmamos con nosotros mismos. Y eso tiene mucho más valor. Tiene el valor del compromiso.

Se sincero/a contigo mismo/a, eso lo primero. Calcula cuál es tu peso objetivo, y no el peso que con el que te sentirías satisfecho/a. Me explico. Conozco a mucha gente que, sobrándole 30 kilos dicen cosas como “si yo, con perder 10 o 15 ya me veo bien, con eso me conformo”.

A ver, esto no se trata de con cuanto te conformas, se trata de qué cuerpo mereces tener. Si por tu altura y sexo debes pesar 65 kilos no pongas tu meta en 80, eso no tiene ningún sentido. Cuanto más ajustes tu objetivo a tu normo peso real más te acercarás a él, es así de sencillo. Si te pones como meta los 80 kilos es probable que te quedes en 83, pero si lo fijas en lo que debes, en los 65, igual llegas a los 68 que no está nada mal.

Calcula la cantidad de kilos totales y divídelos entre 2. Si quieres perder 20 kilos eso supondrá diez meses. Tal vez 11, no olvidemos que somos seres sociales y de vez en cuando habrá un cumpleaños, una cena familiar o cualquier otro evento que queramos disfrutar (y con merecimiento). Eso ralentizará un poco el proceso, pero no pasa nada. Volviendo a la senda marcada el objetivo volverá a convertirse en algo al alcance de nuestra mano.

Utiliza un calendario, la agenda del móvil, una libreta, lo que sea. Pero apuntalo todo y respeta el contrato que has firmado contigo mismo. Verás cómo lo consigues.

Vida sana

No cambies de dieta constantemente, cambia tus hábitos

 Tal vez diga en varias ocasiones lo mismo, pero es cierto. Este es otro punto clave.

En el punto anterior, el de qué dieta escojo, lo adelantaba. Está claro que nos vuelven gordos los donuts, pero sobre todo nuestros hábitos. O esa onza de chocolate por la noche que se convierte en media tableta. Tal vez pasar el fin de semana más tiempo en el sofá que respirando. O puede que tomar esas tres cervezas de más ¿no era suficiente con las otras seis? Comer mientras vemos la tele a cualquier hora del día también vale.

Por cierto, ver tanto la tele…

Es verdad que somos la única especie de la tierra que come para matar el aburrimiento. Eso es gracias e este primer mundo lleno de abundancia y de Mercadonas repletos. Mucho de ese aburrimiento lo combatimos viendo la tele y picoteando algo mientras lo hacemos. Eso suma caloría tras caloría a nuestro cuerpo inmóvil. Energía que no vamos a combatir de ninguna manera, ya que nuestra vida escandalosamente sedentaria está haciendo que los kilos se nos adhieran sin remisión uno tras otro.

En el momento de plantearte una pérdida real de peso debes tener claro ciertas cosas. Una de las más importantes es que sólo el 25% de las personas que se plantean perder una gran cantidad de peso termina por conseguirlo, o sea, que este deseo hace que 3 de cada 4 personas fracasen. Por tanto, no es un reto sencillo.

La segunda cosa es que, al tratarse de un reto muy complicado, cualquier ayuda es bienvenida. Esa ayuda la tienes en tu interior deseando salir. Se trata de transformar esos hábitos que sabes que te dañan en otros hábitos positivos.

Abandona la pereza y comienza a caminar, unos veinte minutos al principio para ir aumentándolo de forma progresiva.

Si eres fumador, por favor, por tu vida, abandona el tabaco. Intentaré ayudarte con eso en un futuro cercano.

Combina una alimentación saludable con ejercicio y buenos hábitos y los kilos irán desapareciendo como por arte de magia.

Ya, Rubén, pero eso lo he leído en todos los lados y no sé cómo se hace. Seguro que estás pensando algo así y tienes razón. Empecé el artículo diciendo que este no era un camino fácil y lo mantengo. No se obtienen grandes resultados sin grandes esfuerzos, pero si aprendemos a disfrutar del proceso, las cosas cambian.

Revisa tus hábitos y cámbialos poco a poco, uno por uno, sin prisa pero sin pausa, y verás cómo se obra el milagro.

Aquí termina la primera de las cuatro partes en las que se divide este artículo. Dentro de una semana llegará la parte 2.

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