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Mi báscula me odia

6 cosas que odio de las dietas

13 noviembre, 2017
6 cosas que odio de las dietas

Como Mi Báscula me Odia tiene el odio implícito en el título, hoy la cosa va de odios, de esos instintos primarios que atesoramos en el fondo de nuestro ser. Hoy es un día en el que voy a dejar libre mis pasiones más profundas para escribir las 6 cosas que odio de las dietas.

El ser humano es muy peculiar. Reacciona de forma opuesta a algo que le beneficia solo por el hecho de que ya no tiene acceso a ello. Cuando nos dicen de pequeños que eso no se toca lo primero que queremos hacer es tocar la cosa prohibida. Es nuestra naturaleza rebelde la que nos impulsa a eso. ¿Me lo prohíbes? Pues lo hago.

Con la educación represiva que nos va dando la sociedad y nuestros padres, ese instinto rebelde se va silenciando y domesticando ante las cosas relevantes de nuestro entorno. Nuestra parcela de decisión se circunscribe a cosas con poca relevancia. Dicen que se trata de modelar el carácter, cuando más bien es un acto de pura represión. Así conseguimos que el nene le dé un beso a la tía Enriqueta aunque a la tía Enriqueta no la bese ni su marido.

Represión es igual a domesticación. Domesticación es igual a ser socialmente viable.

Los años van pasando y la acumulación de represiones hace que las líneas que separan esas represiones de las cuestiones educacionales puras se difuminen, por lo que ya no distinguimos qué es lo prohibido, qué es la ley, qué es la norma o qué es lo socialmente aceptable. Se acata todo y punto.

¿Y por qué digo esto? Pues porque, como he comentado arriba nuestras decisiones fundamentadas en los instintos básicos se ciñen a cosas de poco impacto social, como puede ser ponerse a dieta. Ten claro que cuando te pones a dieta sacudes los cimientos de tus creencias a cada momento. Y si no te lo crees, sigue leyendo.

Te voy a contar seis de esas cosas que odio de las dietas. Por eso yo no hago dietas, hago una alimentación saludable. Pero esa explicación la dejo para las conclusiones del final.

Vamos con la primera.

dieta
10 minutos desde que decido ponerme a dieta y ya me siento así

En el momento que me pongo a dieta no paro de pensar en comer

Aunque sería más exacto decir que no paro de pensar en lo que me han prohibido comer.

Da igual si has ido a un endocrino, o a un dietista, o la has descargado de internet. En el momento que lees la lista de alimentos prohibidos te entra una ansiedad por ellos desconocida hasta el momento.

Lees que no podrás comer castañas con la dieta y te acuerdas que a ti te encantan las castañas, que hace por lo menos quince años que no las pruebas y de repente, como poseído por una fuerza maligna, decides que no pasará un día más sin devorar un kilo de castañas como en los viejos (muy viejos) tiempos.

Sales a la calle decidido a encontrar tu manjar castañero, solo para darte cuenta que es agosto y que no es temporada de castañas. Es más, recuerdas que te sentaban mal y que tampoco es que te volvieran tan loco. Pero te lo han prohibido y eso es intolerable.

Consejo gratis #01

Las dietas al uso restringen alimentos y no hay nada peor que nos digan que no podemos comer esto o aquello. Se activan nuestros deseos básicos y entra dentro de las decisiones que no afectan a nadie, por lo que nos venimos arriba con facilidad.

Si no tienes más remedio que ponerte a dieta, hazlo con una que no restrinja alimentos.

El ancho del sándwich es vital para cumplir los objetivos, OMG!

Me paso el día pesando comida. ¡Vaya si odio la báscula!

Cualquiera que haya hecho una dieta sabe lo que es leer que te tocan 125 gramos de pechuga de pollo a la plancha ¡pesado en crudo! ¿Sabes cuánta cantidad son 125 gramos de pechuga de pollo? ¡Es ridículo! Si le pongo esa ración a mi perrita que pesa siete kilos no me vuelve a mirar a la cara.

Nadie puede sentirse satisfecho al comer esa cantidad de pechugas de pollo a la plancha, acompañadas por brócoli hervido. La sensación de estar enfermo te posee por momentos. Al menos, piensas, en los hospitales te ponen flan de postre. Aquí solo tengo agua como aliciente.

Consejo gratis #02

Necesitamos comer alimentos de bajas calorías que sean nutricionalmente densos. Pongo un ejemplo: los garbanzos cocidos tiene 95 calorías cada 100 gramos. Si preparas un plato con 200 gramos de garbanzos y le añades una cebolla picada, un tomate, un huevo cocido, pimienta y sal, tendrás un plato increíblemente saciante por menos de 400 calorías.

Y no hace falta pesar nada. Un bote de los grandes, los que vienen ya cocidos, da para 2 raciones generosas.

agua
A todas horas, be water my friend!

Tengo que beber agua a todas horas

Hay que beber mucha agua, lo dicen por todas partes. Lo dice la tele, los médicos, los dietistas y cualquiera con quien te cruces por la calle. ¿Y por qué?

¿Nunca te has preguntado por qué hay que beber sin sed? Dicen que para estar hidratado constantemente. Que si notas sequedad en la boca es que ya te estás empezando a deshidratar. Ostras tú, ¿cómo habrá sobrevivido la humanidad a las sequías en el pasado?

Encima dicen que bebamos dos litros fuera de las comidas. En verano tira que va, pero en invierno prueba a beberte una botella de dos litros. Te garantizo que cuesta lo suyo.

Consejo gratis #03

Bebe cuando tengas sed. No te agobies por la cantidad de agua que tomas. Tu cuerpo es más sabio que tú y que las compañías embotelladoras de agua, que lo único que quieren es que bebas agua a todas horas. No te vas a deshidratar con tanta facilidad.

Y ten cuidado con las máquinas de agua que hay por todas partes, muchas de ellas no son agua lo que tienen, sino preparados de agua con sal para que no pares de beber. Ya hablaré de esto en un futuro post. Ten claro que todas las aguas no son iguales.

gato
Hasta tu gato sospecha que te has saltado la dieta

La sensación de culpa no me abandona nunca

Ponerse a dieta es como iniciar una relación de pareja. El riesgo de los cuernos siempre está ahí.

Pero con matices. Mientras que poner los cuernos es un acto que conlleva consecuencias una vez realizados, pensar en comer lo que está fuera de la dieta nos penaliza sin que haya ocurrido aun. Solo con pensarlo ya estamos siendo infieles a la dieta.

Esto pasa porque estamos todo el día luchando contra nuestros instintos. Nuestra mente no encuentra otra vía para seguir usando la fuerza de voluntad. No sabe cómo hacernos ver lo malas personas que somos al pensar en berlinas rellenas de chocolate. Nuestra mente solo quiere que sigamos la dieta a rajatabla.

Y un buen día no la escuchas, te olvidas de esa vocecita y dices ¡va, por un día no pasa nada! Piensa que en vez de ser esa hamburguesa con siete lonchas de queso y medio kilo de bacon fuera tu pareja. ¿Por un día no pasa nada? Ahí lo dejo.

Consejo gratis #04

Te estás alimentando, no puedes sentirte culpable por eso.

No te reprimas y no necesitarás desquitarte. Si sales disparado a devorar productos hipercalóricos es porque te lo has prohibido ¿y qué hemos dicho sobre prohibir cosas?

odio las dietas
El rey de las guarniciones. Larga vida al rey ¿o no?

¿En serio tengo que comer esto?

¿Pero qué puñetas pasa con el brócoli y las dietas? Y mira que me gusta el brócoli. ¿Pero hay que comer brócoli seis veces a la semana? ¿Es que no hay más verduras?

Eso, amigos míos, se llama fijación que roza el acoso. Ni siquiera cuando te estás comiendo a Dios por los pies te lo comes seis veces a la semana. ¿En que se fundamenta esto? Pues ya te lo digo, en nada. Y como encima no te guste el brócoli la hemos liado.

La tendencia natural es a ser monotemáticos en las dietas. Combinación de dos tipos de carne y pescado a la plancha con dos tipos de verduras; ensalada de tomate lechuga y cebolla; yogures a cascoporro, alguna fruta, pan tostado y agua. Ale, dieta hecha. Porque si quieres bajar de peso hay que sufrir. Hay que lamentarse por las esquinas y vivir en una amargura de sabores insulsos y monótonos durante meses.

¿Y te extraña que abandones la dieta?

Consejo gratis #05

Tenemos la increíble suerte de tener una variedad casi infinita de carnes, pescados, frutas, verduras y legumbres. Hay tantas combinaciones como imaginación tengas. Y si no la tienes, hay gente que sí y que lo difunde por todas partes.

No inventes, cópiate de alguien que ya lo haga y le vaya bien. A ti te irá bien también.

Que si, que te compres un metro

Soy esclavo de la báscula

Pues tira la báscula por la ventana y cómprate un metro.

No hay mejor termómetro para la pérdida de peso que un metro y la ropa. Este blog se llama Mi Báscula me Odia porque es cierto. La báscula es imperfecta en muchos sentidos. Es un buen indicador pero fluctúa más que los precios. Así que sí, te odia y a muerte. Por tanto tú también debes odiarla. O al menos sentir indiferencia.

Y si no haz la prueba si es que no lo has hecho ya y pésate tres o cuatro veces en un mismo día a distintas horas. Dependiendo de tu peso y altura originales puedes tener fluctuaciones de hasta dos kilos o más en un mismo día. Depende lo que te pases comiendo. A mí me ha ocurrido. Momento en el cual entras en pánico y vas corriendo al punto 4.

A parte, si estás haciendo ejercicio, el músculo ocupa menos que la grasa pero pesa lo mismo, por lo que la báscula se reirá en tu cara. Tenlo en cuenta.

Consejo gratis #06

Pruébate cada semana (mejor cada 2) ese pantalón que quieres que te entre. O esa camiseta que te marca tanto las lorzas. Si estás haciendo bien las cosas cada vez te quedará mejor, hasta que te quede grande y cambies de talla.

Por lo general esos resultados se corresponderán con los números de la báscula. Pero no te obsesiones con ella. No merece la pena tu esfuerzo.

conclusiones
Plantéate otros métodos. Si haces lo de siempre ¿qué te pasará?

Conclusiones

Aquí se quedan estas seis razones, pero tengo muchas más. Siempre digo que si quieres engordar ponte a dieta. Las dietas no generan adherencia como ya comenté en este otro artículo. Cualquier hábito que sepas desde el principio que no vas a poder sostener en el tiempo no debes iniciarlo.

Si quieres engordar ponte a dieta.

¿Hay que renunciar a hacer dietas para perder peso? Pues sí y no. si quieres transformar tus hábitos, por lo que acabo de decir. Y no si buscas un objetivo concreto a corto plazo. Pero ten claro que cuanto más hagas el yo-yo con tu cuerpo más resistencia metabólica generas para el futuro.

¿Entonces cuál es la alternativa? He hablado de esto en el blog (aquí o aquí). Es más útil generar cambios sostenibles retirando de forma paulatina alimentos procesados, azúcares, bebidas gaseosas, dulces industriales y alcohol. Del resto come lo que quieras y en las cantidades que quieras.

Ayuda a tu alimentación con ejercicio y con un descanso satisfactorio. Ejercita tu mente leyendo y estudiando toda tu vida. Solo atacando el problema de una forma transversal encontrarás el camino. Y de paso dejarás de odiar tantas cosas.

Ahora tú. Cuéntame qué es lo que odias de las dietas.

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