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Mi báscula me odia

Cómo perder 30 kilos (de momento) y cambiar de vida. Parte 5. CAPITULO FINAL

28 diciembre, 2017
perder peso

¡Hemos llegado al capítulo final de esta serie!

Esta es la historia de cómo perdí más de 30 kilos desde que empecé en 2015.

Aquí no hablaré de una dieta o de un deporte concreto. Aquí hablaré de la vida y de sus complejos mecanismos. Hablaré de cómo fui transformando mi mente para transformar mi cuerpo y mi vida, que es el lema de Mi báscula me odia. Te contaré qué es lo que he hecho y qué es lo que no para llegar a mis objetivos.

No vendo humo. No soy tu gurú. No te cobraré un duro por una dieta milagro ni por pastillitas. No te diré que es fácil. Te hablaré de trabajo, de sufrimiento y de cambiar hábitos para que tus logros perduren. No será fácil pero sí será apasionante.

Si no te quieres perder nada de mi historia aquí tienes un índice de lo publicado.

Parte 1 – El comienzo Parte 2 – La fase de los batidosParte 3 – El descubrimiento del pilatesParte 4 – Conciencia Global

En capítulos anteriores…

Empecé con dudas, pero vencí mis resistencias.

Tome varios meses batidos, pero adelgazaron más mi bolsillo que mi cintura.

Comencé a transformar paulatinamente todos mis hábitos hasta llegar a ahora.

Y, por fin, el desenlace.

Intro

Qué tendrá el deporte que engancha tanto. Y qué tendrá la vida sana que hace lo mismo.

Pues te lo cuento: darte algo que no todo el mundo tiene. Pertenecer a ese selecto club de la gente que se cuida y que mira por su bienestar. Y esto es un fin en sí mismo. ¿Pero cuál es el fondo? ¿La salud? ¿La longevidad? ¿Evitar enfermedades? ¿La inmortalidad?

No deja de ser cierto que, a parte de las ventajas que ya sabemos que posee, los que nos cuidamos sentimos que pertenecemos a ese club de personas por encima de la media. De seres humanos unos peldaños por encima de otros seres humanos.

Y es que en los últimos tiempos, mi actual vida me ha dado mucho y me ha hecho conocer a mucha gente. Y con la gente llegaron los grupos de Facebook, y las cosas de Twitter e Instagram. Y caí irremediablemente en sus garras. Con lo que ello conlleva.

 

El fitness global llega a mi vida

Dejamos mis andanzas en el capítulo anterior sobre febrero del 2017. En ese momento pesaba más de 111 kilos y el efecto rebote me había alcanzado.

Por azar del destino y por mi curiosidad innata comencé a explorar otros campos un poco más alejados de las dietas tradicionales.

Mi búsqueda se inició teniendo muy en cuenta las siguientes premisas:

  • Que hacer dieta cinco meses y dejarlo no funciona. Vuelvo a engordar
  • Que hacer solo dietas y pilates no funciona porque vuelvo a engordar
  • Que matarme de hambre en el proceso funciona un mes pero luego ya no, y no es sostenible
  • Que tiene que haber algo más que se pueda hacer

Y sin saber muy bien cómo, fui encontrando mis primeros referentes. En un post que ya publiqué hablé de algunos de estos referentes. Como voy saltando de blog en blog y de publicación en publicación no me acuerdo de todos.

Tal investigación me inspiró para el blog y para mi nuevo estilo de vida.

No es oro todo lo que reluce

Me inicié en esta nueva etapa combinando ejercicios de fuerza con el pilates. Moderé mi alimentación y fui incrementando el uso de productos naturales en detrimento de los procesados.

Y funcionó, vaya que si lo hizo. El peso comenzó a desaparecer a velocidad de escándalo. Pero me surgieron nuevas dudas, a saber:

  • ¿Pierdo peso por esta nueva rutina deportiva, o por la dieta, o por una mezcla de ambas?
  • ¿Tiene que ver que se han pasado las navidades y que vuelvo a la rutina?
  • ¿Si continúo en esta línea se mantendrá el descenso o me estancaré en unos meses?
  • ¿Realmente importan tanto las calorías consumidas, o su procedencia?
  • ¿Y si cambio los ejercicios de fuerza por correr?

De esa manera comencé a mezclar cosas y a hacer un sinfín de pruebas con las que actualmente sigo.

He ido compaginando estas pruebas con nuevas lecturas en blogs, libros y grupos. Y a medida que pasa el tiempo y que observo los resultados me doy cuenta de lo siguiente: todo el mundo cree que sabe mucho pero en realidad nadie sabe una puñetera mierda.

Permíteme la contundencia, pero es algo que necesito transmitir para sentirme bien conmigo mismo y, de paso, responder a las preguntas que he puesto arriba.

La gente, en general, ha leído estudios que avalan la teoría de turno; conoce casos de otros a los que tal o cual cosa les ha funcionado; recomienda este o aquel producto, esta o aquella rutina; te aconseja ejercicio aeróbico, o anaeróbico, o una mezcla de ambos; cardio si, cardio no; huevos si, huevos no. Y así un largo e inacabable etcétera.

Después de casi un año de lecturas e investigaciones estoy un poco confuso. Y sé que esto es solo el principio.

Las mil y una pruebas

Como digo, comencé a combinar el running con los ejercicios de fuerza. Incluí la caminata deportiva y mantuve el pilates.

Hago ejercicio, de una u otra forma, 6 de los 7 días de la semana.

Con la alimentación es igual. El 80-90% de lo que ingerimos en casa es de origen ecológico, natural, hecho en casa y con la cantidad de químicos al mínimo. Leemos cada etiqueta de cada productor. El azúcar ni lo pruebo. Fruta, toda la del mundo. Las raciones, moderadas. Picoteos, inexistentes.

Y fui perdiendo peso como un loco hasta Julio. Momento en el que me estanqué en 98 kilos. Parecía que de ahí no iba a moverme, puesto que me mantuve en ese peso hasta Octubre.

¿Por qué paré? Ni idea.

Y, al igual que la pérdida de peso se interrumpió, ella solita volvió. Ahora mismo estoy en 94 kilos, acumulando una pérdida total de 33 kilos. No está mal, ¿verdad?

¿Por qué se reanudó? Ni idea, tampoco.

Y a día de hoy sigo sin saber por qué ha pasado esto. Y no cambió nada en mi vida en este tiempo.

Lo que de verdad funciona

Siempre digo que el mejor camino para ir de un punto A a un punto B es el que uno conoce. Es probable que el camino del que te habla tu cuñado sea mejor, pero no ese es el suyo. No el tuyo.

En este año, de las múltiples cosas aprendidas, me quedo con una:

  • Lo que funciona es lo que funciona

Y no es una tontuna de las mías. Es una verdad como un castillo. Adelgazar y recuperar el físico de tu juventud no es una ciencia exacta. Esto no son matemáticas. Tu cuerpo necesita adaptarse a los cambios y para ello emplea el tiempo que considere necesario.

Hay momentos en los que, por la razón que sea, el cuerpo necesita descanso. Esto no implica que se esté haciendo mal algo, por mucho que la báscula no se meneé. Ser constante y mantener la rutina es la única clave.

Sí, es aburrido y tiene poco glamour, lo sé. Pero no he creado Mi Báscula Me Odia para mentirte.

En una pérdida de peso tan grande como la mía, la evolución es como el perfil de una etapa montañosa del Tour de Francia, con una tendencia a la baja, eso sí.

El único suplemento que necesitas para lograr tu objetivo es la paciencia. Y el único dogma el ensayo-error. No hay más.

Qué nos aguarda en el nuevo año

Tengo mucha ilusión con el 2018. Va a ser el año en el que llegue a mi peso objetivo de 80 kilos, o al menos me quedaré muy cerca de él.

Tengo varios experimentos programados para después de las navidades. Como digo, esto es un trabajo a largo plazo y no tengo ninguna prisa. A ver si después de estar gordo durante los últimos 30 años me voy a estresar ahora.

Siempre fijando objetivos

Esta es una de las metas más importantes. Tener claro hacia dónde se va es realizar la mitad del trabajo.

Realismo ante todo

Pisar sobre el suelo también es crucial. No me cansaré de decirlo: no existen atajos en esto. Perder peso es una labor de tiempo. Pierdes reservas de grasa que tu cuerpo tiende a querer recuperar.

Hay que perder peso al mismo tiempo que reeducamos al cuerpo.

Combinar más ejercicio

Al igual que pruebo distintos tipos de alimentación por qué no hacer lo mismo con los deportes. Cualquier excusa es buena para aumentar la flexibilidad metabólica.

Leer y formarme

Cuanto más, mejor. Dentro de poco terminaré con mi curso de Coach Nutricional. Me hace una ilusión tremenda. Ya daré cumplida información al respecto.

Ante la desinformación y los dogmas, información y mente abierta. Esa es la consigna.

Disfrutar de la vida

Esto es lo más importante. Todo lo que cuento en este blog tiene su peso, pero carece de sentido si no está al servicio de una vida plena con los tuyos, disfrutando de tu pareja y de tus amigos, o de las personas que consideres.

El lema es que tu cuerpo está a tu servicio y no al revés.

Hacer más grande este proyecto

Con este artículo, son 48 los que he publicado este año, contando que empecé en julio. Espero mantener este ritmo en el nuevo año.

Y, por supuesto, espero que lo veas conmigo.

¡Feliz 2018!

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