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Cómo perder 30 kilos (de momento) y cambiar de vida. Parte 2 – La fase de los batidos

Herbalife

Continúo con el resumen de mi evolución del último año y medio en esta segunda parte del reto.

Si no quieres perderte nada, sigue estos enlaces:

Parte uno  Parte tres

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He querido concentrar gran cantidad de información entre la primera y la segunda parte, ya que considero que lo interesante de mi reto comienza en noviembre de 2016, momento en el que mi proceso se torna integral.

Voy a contaros lo que me pasó desde febrero de 2016 hasta noviembre. Un periodo de 9 meses (leñe, si eso es un parto) en el que pasó casi de todo. Lo estructuraré para no dejarme nada y para enviar el mensaje que quiero enviar. Así que empiezo con los:

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Antecedentes

Entonces ya me había propuesto los buenos propósitos de dejar el azúcar, limitar el consumo de grasas saturadas, aportar complementos nutricionales y beber agua.

Bien, he de decir que 3 de esas 4 propuestas son interesantes, salvo la de los complementos nutricionales, ya que me basaba en la “dieta” que tenía entre manos por aquellos entonces. Hablaré de eso en un futuro artículo, si es que me acuerdo de escribirlo. Aunque igual no, porque eso de andar diciendo que en un futuro hablaré de esto y de lo otro casi nunca se cumple. Así que algo contaré hoy aquí y, si me acuerdo, tengo ganas y bla bla bla, escribiré otro.

El caso es que estaba con 117 kg encima, un montón de batidos que tomar para sustituir comidas por delante y ninguna gana de salir a andar al menos 4 veces a la semana. Lo del yoga ya ni hablamos. Fue mi comienzo y, aunque ni de lejos era perfecto, me ayudó a asentar unas bases que hoy en día están cristalizando.

Eso sí que quiero matizarlo. Esto es como en las películas de acción, siempre es mejor tener un mal plan que ningún plan. Hay un concepto muy interesante que se llama “parálisis por análisis” que hay que evitar a toda costa. No existe el plan de adelgazamiento perfecto, al igual que no existe la novia perfecta, ni las vacaciones perfectas, ni la rutina de ejercicios perfecta. Sí que existen las escusas perfectas, la procastinación y el dejarlo para mañana otra vez más. El esperar a que sea 1 de enero para aprender inglés o apuntarte al gym. Luego el 1 pasa al 3, porque es festivo, y el 3 se convierte en 15 de marzo y así una y otra vez.

Por tanto, si hay algo útil en este diario, no es el balance exitoso del final, donde se resumen los kilos perdidos y lo fuerte que me pueda haber puesto, o la de kilómetros que corro sacando pecho. No. Lo importante es el catálogo de errores y sus posteriores mejoras. Iniciar un camino que te lleva a una encrucijada que, a su vez, te va perdiendo entre otros diez mil cruces distintos. Lo importante es no detenerse, avanzar, aunque nos equivoquemos y nos caigamos, porque de cada día se extrae una lección y esa lección te convierte en una versión mejorada de ti mism@.

Lo digo porque en numerosas ocasiones leerás mis barbaridades y puede que te eches las manos a la cabeza, pero de eso se trata. Creo una trazabilidad que, en un futuro, se pueda contemplar en retrospectiva para poder decir: ¡caray, pues yo también tuve un comienzo!

Pero vayamos por partes y volvamos al resumen del año pasado, que me enrollo.

Por tanto…

Qué comí

Tengo un amigo que me dice que soy un poco veleta con las decisiones, y en cierto modo no le falta razón. Reconozco que me vuelvo obsesivo con las cosas hasta que, tarde o temprano, la cosa por la que me obsesioné cojea.

Esto, llevado al mundo del adelgazamiento se traduce en probar, probar y volver a probar un sistema y otro. Emocionarme al principio y mandarlo a la roca Tarpeya meses después. De esta manera, desde diciembre de 2015 hasta noviembre de 2016, estuve tomando los batidos de Herbalife, ese fabricante de productos alimenticios tan famoso como controvertido.

A día de hoy he de decir que Herbalife no me produce ni frio ni calor. Lo considero un buen producto, útil para muchas cosas, no tan útil para otras. Eso sí, un poco caro. No entro en su parte comercial puesto que no me interesada ni un poquito ese asunto.

Mi experiencia con Herbalife

El caso es que me ayudó a librarme de un buen montón de kilos. Concretamente llegué hasta los 108 kg en junio, totalizando una pérdida de 19 kg en 6 meses. A una media de 3 kilos al mes. ¿Cómo fue esto posible? La respuesta para mi, a día de hoy, es más que obvia. Me explico. Mi protocolo era de un batido por la mañana y uno por la noche. Los almuerzos, comidas y meriendas eran libres. Dieta mediterránea y tal, sin pasarse y eso, todo sano y tal… y eso, y tal, o sea, lo que buenamente me diera la gana. ¿Qué problema hay con eso? Pues unos cuantos que paso a relatar.

Calorías ingeridas:

Solo existe una manera, una única manera de adelgazar. Y recalco: una única manera de adelgazar, y es esta: Tener un balance calórico negativo.

Para los profanos: comer menos de lo que se gasta. Es como la economía doméstica básica. Gano 1000€ y gasto 800€ todos los meses, el resultado es que ahorro. Si gasto 1200€, me arruino. ¿A que es fácil? Pues con la dieta pasa lo mismo. Hagamos unos pocos números: un hombre de mi peso y edad consume una media de 3000 calorías al día. Un batido de Herbalife tiene 300 calorías y tomaba dos al día. Eso hace 600, lo cual me dejaba un margen de 2400 calorías para almuerzo, comida y merienda. Almorzando una tostada, comiendo normal y sin merendar, añadía unas 1500 más al conteo. Eso hace un total de 2100 calorías de media al día. Lo cual me ponía en un déficit diario de casi mil calorías.

La media para perder un kilo a la semana es esa. Dejar de comer 1000 calorías al día. Y partir de aquí, surgen un millón de preguntas:

  • ¿Con Herbalife se consigue? Por supuesto.
  • ¿Tiene algún ingrediente especial que te ayude a conseguirlo? Mire usted, no. Aunque te lo vendan así.
  • ¿Pero nutre? Yo diría que sí, la cantidad de cosas que lleva es tremenda. Pegar un vistazo por internet y lo veréis.
  • ¿Es para toda la vida? A no ser que vivas en la Estación Espacial Internacional, yo no lo veo. Tenemos dientes para usarlos, no para alimentarnos a base de líquidos. Los chuletones están de muerte…
  • ¿Pero has dicho que funciona? A ver, he dicho que tiene 300 calorías, que no es un mal producto y que si cumples con lo dicho anteriormente, o sea, con el balance calórico negativo, perderás peso. No es una mala elección para empezar, pero no lo veo que sea sostenible con el paso del tiempo.
  • ¿Le tienes manía a la compañía? Ni un poquito. Ya he dicho que no entro en su política comercial.

Y hasta aquí la rueda de prensa. Herbalife es un medio para un fin, no la respuesta a todas las preguntas. Bueno va, una más ¿Qué ocurre entonces para que se abandone su ingesta? Pues lo mismo que con otras dietas: carece de adherencia. Esto quiere decir que si algo no es sostenible en el tiempo por una u otra razón, como por ejemplo, aburrimiento por tomar siempre lo mismo, no perdurará en el tiempo.

Esa es la principal razón por la que fallan la inmensa mayoría de las dietas, porque el ser humano tarde o temprano quiere comer patatas fritas, quiere ir a un restaurante chino, o inflarse a hamburguesas, o comer tarta, o salir de cañas, o tal vez pedir una pizza, o por qué no comerse un buen plato de espagueti a la carbonara y acabar con un gin tonic.

Y si lo haces una vez, no pasa nada. La pérdida de peso continuará. Una segunda vez tu cuerpo todavía responderá, pero llegará un momento en el que te encuentres con una barrera terrible y tu pérdida de peso se estancará. O peor todavía, comenzarás a recuperar los kilos perdidos. En ese momento germinarán las dudas y terminarán eclosionando en lo de siempre: el abandono del modelo.

De ahí que haya abandonado un modelo de dieta restrictiva, sea a base de batidos, paleos, cetonas o bayas de Goji. Todas tienen cosas buenas y malas, y lo quiero todo. Quiero lo mejor de todos esos mundos, pero eso es objeto de otro articulo… Lo he vuelto a escribir, ¿verdad? No tinc remei…

Seguim…

Qué fue lo que me sucedió a partir de junio del 2016 para que dejara de perder peso. La culpa fue del:

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Bloqueo metabólico:

El cuerpo humano es una máquina perfecta. Hasta ahí todos de acuerdo. Es tan eficiente que, por ejemplo, utiliza energía para llenar los pulmones de oxigeno pero no gasta absolutamente nada en hacer que los pulmones se desinflen y exhalen el CO2. El cuerpo humano es así, cuando le dejas, es la caña de España.

Con las dietas hace algo parecido. Una persona como yo, con un sobrepeso objetivo al principio de más de 45 kilos sobre su normo peso, goza de una facilidad a la hora de perder sus primeros kilos como nadie. Yo no adelgazaba, me los arrancaba directamente. 3 saltos y dos meneos de culo y otro kilo que se me caía por la pernera del pantalón.

Ese idilio perdura los 3 primeros meses, donde se pierde la mayor cantidad de peso. En caso fueron 6 kg el primer mes, 5kg el segundo y 4 el tercero. A partir de ese punto mi pérdida continuó a un ritmo entre 2 y 3 kilos por mes. A priori es un ritmo perfecto, pero ojo, no te saltes la dieta, o te ocurrirá lo que he comentado antes. Peca una vez y tu perdida se detendrá pero continuará a los dos o tres días. Peca una segunda vez y tardará una semana y, partir de ahí, como insistas, comenzarás a ganar peso de nuevo.

En esos momentos, mi metabolismo basal, a pesar de ser bajo, suma fuerzas con la energía que necesita mi cuerpo para mover todo mi tonelaje, por lo que mi consumo calórico diario es muy elevado aun.

Fácilmente mantengo el déficit calórico diario del que he hablado antes en las 1000 calorías. Pero ese ritmo maravilloso que llevamos está a punto de pararse.

¿Por qué ocurre esto?

Dice una frase que el cuerpo humano es la única máquina que cuanto más la mueves mejor funciona. Y cuanto más la atacas también, añadiría yo.

¿Por qué se detiene la pérdida de peso?, decíamos.

Por nuestro eficiente cuerpo, el cual es capaz de adaptarse a cada circunstancia por dura que sea. Si le bajas las calorías ingeridas, tarda un tiempo pero se adapta, y realiza sus funciones vitales con mucho menos desgaste. Por esa razón, ninguna dieta es efectiva a largo plazo, y largo plazo lo considero más de seis meses.

Y por si eso fuera poco, cada cuerpo tiene cotas en la que su cerebro considera que ya ha perdido suficiente peso y no ha de perder más. A mí me ocurre cada 6 o 7 kilos. Mi cerebro decide que ya he perdido suficiente y, a pesar de seguir de forma espartana la dieta y el ejercicio, estoy 2 semanas sin bajar ni un kilo, incluso subiendo gramos. Si habéis vivido esa situación reconoceréis lo frustrante que puede llegar a ser. Si uno persiste en el buen habito, la pérdida de peso continuará después de ese periodo de adaptación, además de forma brusca y en cantidad.

El cuerpo también te recompensa, no va a ser todo padecer.

¿Esto que conlleva? Pues vuelvo a la dichosa adherencia. Entre que la pérdida de peso se ralentiza a causa de que el cuerpo es muy eficiente y que llega el verano, por lo que comienza uno a salir más y a saltarse la dieta. Pero oye, sin dejar de tomar mi batido por la maña y por la noche.

Bueno, menos el viernes, que salimos a tomar una cervecita. El sábado hay un cumple… ¡Maldito verano!

Y, amig@ mi@, no hace falta más.

El secreto del fracaso ha llegado a tu puerta. Y no me vale ese rollo de que lo que a mí lo que me pasa es que no tengo fuerza de voluntad y esas mandangas. No se puede perder 45 kilos a base de fuerza de voluntad sin operarse. Se necesita demasiado tiempo y tanto el cuerpo como la mente necesitan descansos. Y cuando esos descansos te penalizan tanto uno pierde la alegría y las ganas de seguir. Ya dije en otro artículo que el que tiene sobrepeso es también gordo de mente. Nos gusta la comida, es un gran placer. No solo tenemos un problema físico evidente. Hay un componente psicológico casi más importante que hay que resolver.

Todos los que, en algún momento de vuestra vida, hayais hecho una dieta de restricción calórica o del tipo que sea, haced memoria. ¿Cuánto tiempo habéis estado sin romperla? No me tenéis que contestar, pero sí decíroslo a vosotros mismos. ¿Dos meses? ¿Tres? ¿Dos días?

La fuerza de voluntad es un recurso limitado. No se puede estar a dieta toda la vida, por eso defiendo una dieta sana y equilibrada, lo más natural posible, junto a un programa de ejercicios que active el circuito de la recompensa. Y ninguna de las dos cosas funcionará si no tenemos una salud mental ordenada y satisfactoria.

Madre mía, la de artículos que me salen de aquí…

Concluyendo por hoy…

Eso hizo que desde junio hasta octubre del año pasado estuviera navegando entre los 106 a los 109 kilos. Una semana para arriba y otra para abajo. Estaba en mi gran bloqueo de los 106 kg, ya me había pasado con otras dietas, y me ocurrió justo con la llegada del verano.

A principios de octubre estaba en 108 kg y me decidí a hacer algunos cambios. No sabía cómo lo iba a plantear, pero quería hacerlo. Comenzaba a sentir que volvería a hacer la goma como siempre he hecho. En mi es un clásico eso de perder 20 kilos para después recuperarlos en un par de años y volver al punto de partida.

Pero como comentaba, algo se comenzó a fraguar en Octubre de 2016 que iba a cambiarlo todo. Eso sí que lo veremos en otro capítulo…

I did it again!

Subscríbete please!