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Mi báscula me odia

Los primeros pasos hacia la libertad. CDV (Capítulo 1).

11 septiembre, 2017

Cambio de vida

Cambio de vida. Capítulo 1

Qué fácil es motivarse. Y mucho más desmotivarse. El domingo por la noche nos hacemos el firme propósito de ponernos a dieta el lunes, o de empezar a caminar para mover el culo y el mismo lunes a las 7 de la mañana ya se nos ha olvidado.

¿Qué ha pasado? La vida.

¿Soy un bicho raro sin fuerza de voluntad? Para nada.

¿Puedo cambiar esto? Todo se puede arreglar en esta vida, menos una cosa.

Hoy te ofrezco el primer capítulo de una nueva serie, heredera de artículos como este y este, que te pueden ayudar a hacer un cambio de vida radical. Todos necesitamos saber por donde empezar.

Y para eso quiero que prestes mucha atención a lo que te voy a decir: no eres una persona libre, no decides por ti mismo, no haces lo que realmente quieres hacer y eso condiciona todo lo que te ocurre. Condiciona tu felicidad y tu bienestar. Condiciona tu estado de ánimo y tu día a día ¿Qué no te lo crees?

Sigue leyendo y lo verás.

vida

Condicionados desde el nacimiento

El mundo tiene reglas. Cada país, además, sus particularidades. Incluidas las regiones y las ciudades. Eso lo sabemos todos. Y también sabemos que tenemos que aceptar esas reglas sin pararnos demasiado a pensar si son correctas o no. Si se ajustan a nuestros ideales o no. Se aceptan las reglas y punto.

La mayoría de nosotros desarrollamos una vida dentro de las reglas establecidas, convirtiéndonos en lo que los demás esperan que seamos. Nuestro cultivo del autoengaño comienza desde bien pequeños, cuando de forma instintiva comenzamos a hacer cosas para agradar a nuestros padres. En esa fase del crecimiento está bien, buscamos hacernos un hueco y nuestras pocas entendederas no dan para más. Hacemos el mono, hacemos caras o gestos que sean capaces de arrancar una sonrisa en nuestro entorno. Así afianzamos nuestro hueco.

Ya desde nuestros primeros años de vida al niño que no hace lo que se espera que haga se le cuelga una etiqueta. Frases como “ese es que ha salido un poco rarito”  o “el niño es muy suyo” se comienzan a escuchar desde bien temprano. Pues ten claro que eso que dicen nuestros padres, tíos, abuelos y demás se nos va a grabar a fuego en nuestro subconsciente. Al igual que se graba cuando nos dicen que somos torpes, inútiles, guapos, feos o lo que sea. Las etiquetas han pasado a formar parte de nuestro ADN.

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Al crecer la cosa no mejora

Al igual que nuestro espíritu libre inicial comienza a doblegarse con las etiquetas, evoluciona por los mismos caminos. Ningún padre o tutor, salvo en muy contadas ocasiones y culturas, se sienta con un chaval de diez años a explicarle que se olvide de las puñeteras etiquetas. Que lo que debe hacer es centrarse en lo que desea de verdad. Y si no lo sabe porque aún es muy joven, que lo ayude a buscar su camino en la vida.

Y ten claro que el camino para una vida plena no es tener una hipoteca, cambiar de coche cada 6 años el que pueda y trabajar toda la vida en el mismo puñetero trabajo.

Y qué tiene esto que ver con un blog sobre estar fit, te preguntarás. Pues absolutamente todo.

Si de pequeño te han etiquetado de rarito; Si al crecer has cogido sobrepeso porque tu entorno era obesogénico y casi nadie hacía deporte; Si estudiaste los entresijos de los motores de combustión porque tu padre era mecánico cuando odias el olor de la gasolina; Si te pusiste hasta el culo de cubatas y porros porque tus colegas lo hacían; Si compraste ese dúplex con una hipoteca a 45 años porque a tu mujer le encantó; Si acudes a 30 cumpleaños al año porque tienes muchos amigos y familia, aunque a la mayoría no los aguantes; Si no mandas a la mierda a tu jefe o a tu compañero de trabajo por si te echan a la calle; Si has llegado a los 40 con 20 kilos de sobrepeso cuando toda tu toda la vida has sido delgado; Si veraneas en ese pueblo con playa que tan poco te gusta, deseando que llegue la noche para apretarte un par de gintonics; Si ves esa serie que te aburre; Si no lees libros porque nunca lo has hecho; Si….

Si has vivido algo de lo que he escrito en el párrafo anterior, échale huevos y di en voz alta que en la vida haces lo que quieres. Verás lo falso o falsa que suenas.

cambio vida

El problema y la solución están en ti

No soy ningún gurú, ni lo pretendo. No tengo todas las respuestas, ni las necesito. Intento no ser un hipócrita, poniendo buena cara al mal tiempo porque sí, sin pararme a reflexionar por qué hace mal tiempo. Yo me plante con 42 años y 138 kilos de peso por la gracia divina, porque me cayeron los kilos del cielo. Pues no, amigo. Ese fue el resultado de una compleja ecuación.

Yo he vivido mi trayectoria en primera persona y hasta que no he comenzado a contemplar mi vida en tercera persona no he sido capaz de localizar los fallos. Ese debe ser uno de los primeros pasos que debes dar. Analiza tu vida como si fuera la vida de otro y te resultará más sencillo reconocer dónde te equivocaste.

¿Y de qué sirve? Pues solo para cometer errores nuevos, no los mismos. En mi caso, el sobrepeso que he padecido desde siempre obedece a diversos factores presente en mi vida. La obesidad siempre es un síntoma, no la enfermedad. No hablo de los fofisanos que pueden llevar una vida plena, sino de esa gordura que no te permite utilizar un solo asiento en el autobús. ¿Llevas la vida que quieres cuando estás así? Ni de coña.

Para solucionar problemas como la obesidad se debe acudir a un psicólogo antes que a un médico. Porque la solución se encuentra en la cabeza. ¿Qué estás enterrando debajo de la comida? ¿Qué enmascara esa ansiedad? Esas preguntas no las responde un bisturí. Eso no se lo vas a contar a nadie. De hecho, no te lo cuentas ni a ti misma porque no quieres oírlo. De nuevo el autoengaño. De nuevo la mierda debajo de la alfombra.

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Lo bueno y lo malo del entorno

Y llegados a cierto punto, después de verte arrastrado por un millón de condicionantes, llega tu entorno, ese entorno que nunca te abandona, y que te recuerda tu lamentable estado constantemente. Ese entorno que no olvida.

El entorno puede ser maravilloso y cruel al mismo tiempo. La gente habla de la crueldad de los niños cuando no es cierto. Los niños son sinceros, y en su sinceridad pueden herir los sentimientos del niño de al lado. Pero no buscan ser crueles. Eso es cosa de los adultos.

Tu entorno, el mismo que te invita a los cumpleaños y deja que te cebes para alimentar a tu monstruo interior, es el que luego te dice que eres un vago o una vaga. Es el que te restriega tu pereza y tu sedentarismo por los morros. Esa misma persona que dos semanas antes te llenaba el plato por tercera vez, te animaba a repetir postre y te servía un cubata. Ese amigo, ese familiar que tanto te estima es el que ahora te hunde. ¿Y los crueles son los niños? Eso es hipocresía. Eso es mantener las conductas insanas que hacen que las depresiones y las obesidades campen a sus anchas en nuestro mundo moderno. Vivimos en la mejor época posible de la historia y es cuando peor física y anímicamente se encuentra la sociedad.

Ahí es cuando debes detectar el problema. Ahí es cuando debes pisar el freno y contemplarte en tercera persona. En esos instantes. Y justo ahí es cuando debes hacer oídos sordos a lo que te puedan decir para comenzar a reescribir tu realidad.

Ten muy claro que, al igual que tus circunstancias vitales te condicionan cuerpo y mente, en tu mano se encuentra ponerle freno a las que te dañan. No seamos necios. No culpemos a los demás de lo todo lo que nos ocurre. Hay que reconocer que lo que nos rodea nos condiciona, pero en algún momento de nuestra vida tenemos que despertar y poner acción. Una cosa no quita la otra. Es más, es nuestra puñetera obligación.

 Los primeros pasos para el cambio de vida

De eso trata este primer artículo sobre el cambio de vida, de ser capaces de detener ese proceso. Si no estás a gusto en tu trabajo, cambias de trabajo y ya está. Vivir lamentándote es absurdo y pueril, ya que nadie te va a ayudar. Por eso esto es válido tanto si quieres mejorar tu cuerpo, como si quieres mejorar tus condiciones laborales. Son estrategias de vida que te van a ayudar a reencontrarte contigo mismo. Ten presente que, en última instancia, sólo te tienes a ti. Los de alrededor vienen y van.

Desecha el victimismo. Desecha las quejas continuas. Solo conseguirás que tu entorno se ensañe contigo. Haz lo que tu corazón te diga y rara vez te equivocarás. Y si te equivocas, podrás estar tranquilo porque habrás tomado esa decisión desde el corazón. No es malo equivocarse, eso nos enseña y nos mejora. Es malo tragarse esas opiniones que te lo recuerdan constantemente sin poder contraatacar. Pero resulta que contraatacar es peor, por tanto lo que debes hacer es no tomarlo en cuenta. Ofende el que puede, no el que quiere.

Toma las riendas de tu existencia antes de que sea demasiado tarde. Soporta las críticas porque te van a llover. No hagas lo que no quieras, no renuncies a lo que sí quieres. Vivir es así de simple aunque todo cristo se empeñe en que no lo veas.

Haz algo increíble

Empieza por un pequeño cambio. Uno cada vez. Sin prisa pero sin pausa. No vayas a tomar un café con esa persona que, aunque sea tu amiga, te pone siempre de los nervios. Y si vas, dile lo que piensas sin tapujos. ¿Cuántas veces lo ha hecho ella sin importarle tu opinión?

No te calles las cosas. Se asertivo, no violento con tus comentarios. No seas sumiso aunque en tu entorno sea lo que se busca. Si eso es lo que tienes, cámbialo. Pero sin agobios.

El control de la ira es algo que se ha tratado millones de veces, desde el punto de vista médico y espiritual. Cuando alguien se intente cebar contigo para provocarte, o te humille, da igual lo que hayas hecho, casi nunca es tan grave, recuerda primero la frase que has leído hace un momento: ofende el que puede, no el que quiere. Y a continuación analiza por un segundo la razón que lleva a esa persona a tratarte así. Despersonalízalo por un momento. En la mayoría de los casos contemplarás a una personita débil, llena de frustraciones que libera su mediocridad mediante esos ataques verbales.

Intenta recordar la última vez que tu jefe te echó la bronca, por ejemplo. ¿Tu cagada iba a hundir la empresa? ¿Era para tanto? Para problemas de nivel 1 nos caen broncas de nivel dios. Sobreponte a eso, porque es una de las grandes razones por la que no eres libre. Tus acciones se enfocan en evitar las broncas a tu alrededor, da igual la intensidad, en vez de enfocarse en mejorar tu vida. Ten claro que una bronca también es cuando tu madre te reprocha la falda que llevas.

Por eso me encantaba un anuncio que se emitió hace poco para dejar de fumar y que utilizaba el eslogan “haz algo increíble”. Vale, dejar de fumar es un gran cambio. Pero también es algo increíble renunciar a ese evento familiar al que no quieres acudir porque te aburre como una ostra. O a ese gintonic que no necesitas, o a esa cita a ciegas que te propone tu amiga. Decir “no” cuando el “no” es real, es algo increíble.

Comienza con eso.

Subscríbete!

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