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Decir que no. Cómo utilizar tu poder oculto – CDV (Capítulo 4)

Decir que no

¿Por qué decimos que sí cuando queremos decir que no?

Uno de los principales objetivos que tengo con Mi Báscula Me Odia es trabajar los procesos mentales en el mundo del fitness para lograr nuestros objetivos.

Bienvenido al mundo del mindfitness, o la búsqueda de la salud física a través de la salud mental. Ahí es nada.

Puedes seguir el índice de esta serie en orden pinchando en los enlaces siguientes:

Cambio de vida

Capítulo 1 – Los primeros pasos

Capítulo 2 – Enfréntate al espejo

Capítulo 3 – El ratón nadando


Seguro que en más de una ocasión te has preguntado, justo después de escuchar cómo la palabra se ha deslizado por tu boca, por qué narices le has dicho que sí a esa persona sobre ese tema. ¡Si tú no querías hacerlo!

Pero lo has hecho. Has picado. Has caído en las redes que te han tendido y sobre las que estabas avisado. Pero algo en tu interior te han impedido apretar los labios, sacar los morros para afuera y gritar un NO que hiciera retumbar las paredes del edificio.

Y ahí te encuentras, en esa reunión de excompañeros del curso “cómo ser un criador de bonsáis eficaz”, con una copa de vino malo en la mano y con ganas de matar a alguien. Solo porque no pudiste decir que no.

Vamos a ver por qué ocurre esto y cómo podemos entrenarnos para cambiarlo. Porque decir que no es muy bonito si sabemos utilizarlo de forma adecuada.

 

decir que no

Qué bonito es ser asertivo

La asertividad, cuya definición puedes leer aquí si te apetece, es un gran aliado para tu vida. En Mi báscula me odia siempre vamos a buscar argumentos que nos ayuden en nuestra lucha contra un cuerpo y una vida que no nos merecemos, y el trabajo principal empieza siempre en nuestra mente. En empoderarnos y sacar lo mejor que llevamos dentro.

Necesitamos fomentar la asertividad en nuestras vidas como fase previa para poder decir que no a las cosas que no deseamos. Es realmente importante que trabajemos esta cualidad si queremos mantener el control sobre lo que nos ocurre.

Cuando yo me pongo asertivo lo anuncio. Le digo a mi interlocutor “permíteme ser asertivo con lo que me has dicho” y de esa manera le preparo para escuchar cualquier cosa que tenga que decirle. Porque ser asertivo significa decir lo que tengas que decir aunque puedas herir a alguien, puesto que tu objetivo no es dañar sino construir.

Fácil, ¿no? Pues no. Ni un poquito. Veamos por qué.

Decide sobre tu situación

Pongamos un ejemplo muy común: cenar con una pareja de amigos con los que no te apetece. Lo más normal es dar largas del tipo “estoy muy liado”, “tengo otro compromiso” y cosas así. Si lo haces te digo que estás metiendo la mierda debajo de la alfombra, puesto que esa petición volverá una y otra vez y te agobiarás bastante.

Si quieres decir que no, di que no. No lo adornes. Clic para tuitear

En ese caso tienes que ser hábil y trasformar la situación, llevándola a tu terreno. Si el problema es que una cena de parejas sólo con ellos no te motiva, aumenta el número de parejas. Invita a tu hermana y su marido, o a otros amigos. O llévate a tus padres. Cualquier cosa que aumente el número de personas implicadas y que te permitir diluir la atención que tienes que prestar a esas personas.

Este truco es muy útil con esas personas a las que aprecias mucho pero que son bastante pesadas. Porque si lo que ocurre es que no te caen bien, se directo. No te andes con rodeos que no merece la pena. Empieza a empoderarte y dile a esa persona que no te apetece una cena con ella. ¿Se disgustara? Si, por su puesto. Pero si no la quieres en tu vida ¿por qué quedas con ella? Y no des la callada por respuesta. Hay personas insistentes hasta el aburrimiento.

Ser asertivo es respetarte a ti mismo y para ello necesitar aprender a decir que no. No a esa cena, no a ese trabajo que no te va a hacer feliz o no a esa relación de pareja que te está asfixiando.

No demores las cosas, no se van a arreglar solas. Clic para tuitear

No busques la aprobación constante

Todos hemos pasado por las fases en las que necesitamos gustar a alguien o caerle bien a alguien. Está muy bien utilizar todo tu arsenal de técnicos conquistadoras para lograr un objetivo concreto, pero no lo extiendas a todas tus actividades de la vida. Es peligroso.

Ten claro que no le puedes caer bien a todo el mundo. Y a parte, no lo necesitas. Tienes que formar tu tribu, adherirte a una que te convenga, pero no buscar caerle bien a todos puesto que tarde o temprano atentarás contra tus intereses.

Uno de los procesos más habituales en personas jóvenes es la de aceptar cualquier trabajo para complacer a papa y a mama en casa, aunque el trabajo sea un asco y el sueldo también. Muchos enarbolan frases como “así va aprendiendo el chaval lo que es la vida” para aprobar esos comportamientos, a pesar de hacerle un flaco favor a los hijos.

Uno de los pilares sobre los que se asienta la indefensión aprendida es precisamente esto: hacer algo para buscar la aprobación de nuestros progenitores. No hay nada más bonito que la sonrisa de satisfacción de un padre. Pero he de decir una cosa: los padres nos equivocamos, ¡y mucho!

Al hacer que nuestro hijo anteponga nuestra satisfacción personal a sus propios intereses le estamos haciendo un flaco favor. Entrará en esa dinámica poco a poco y no se conformará con satisfacer a los padres. Luego vendrá el jefe, una novia a la que no aguanta, una hipoteca que no necesita, etcétera. Creo que queda claro.

Si eres padre o madre, te doy un consejo gratis: el objetivo de tu hijo en la vida es ser feliz, no ser rico, tener un buen trabajo ni mierdas similares. Con ser feliz habrás triunfado como padre.

Y si eres un chaval o chavala que empieza a dar sus pasos por la sociedad, amuéblate cuanto antes el cerebro y decide lo que más te interesa en cada momento. No beneficias a nadie anteponiendo las necesidades de los demás a las tuyas. Di no cuando tengas que hacerlo.

Los inconvenientes de decir que no

¿Decir que no hace daño? Pues en ocasiones, si es la versión perversa de tu ego el que lo hace, sí que hace daño. Si tu instinto primario ante esa petición es decir que no analízala por unos segundos. ¿Dices que sí por mero compromiso? Pues afírmate en tu no. ¿Dices que si por mero egoísmo? Piénsalo un poco más. Si alguien pide tu ayuda debes prestarla.

La parte más complicada de todo el proceso es saber cuándo debes utilizar el no. Con contestar a las siguientes preguntas la decisión se volverá más sencilla:

  • Decir que sí beneficia a ambas partes. Adelante. No hay nada que pensarse aquí
  • Decir que si me beneficia a corto plazo, pero después no. Piénsatelo seriamente. Como ejemplo sería ese trabajo horrible que solo te va a dar algo de dinero. Ten claro lo que te ocurrirá si lo aceptas. El dinero nunca justifica las decisiones a medio y largo plazo
  • Decir que si no me beneficia en nada, pero es un compromiso. Te doy un consejo gratis, no estás obligado a hacer nada en esta vida. Compromisos los justos. Hay expertos manipuladores por ahí
  • Decir que no hará daño a mi interlocutor pero me librará de un problemón tremendo en el futuro. Muy a tu pesar deberás decir que no, aunque se te llenen los ojos de lágrimas. ¿Un ejemplo? Cuando alguien te pide un aval, aunque sea un familiar. No lo hagas. Hay miles de familias destrozadas por no haber soltado un no a tiempo
  • Decir que no me librará de esa persona y de sus malas historias para siempre. Pues no hay mucho que pensarse aquí tampoco. Se dice que no y punto
  • Decir que sí parece que no tendrás demasiada transcendencia. Si solo es una cena de parejitas, ¿qué puede salir mal? Pues mil cosas. Si un plan no te convence no lo aceptes. Es así de fácil. Será por eventos en Facebook…
  • Dije que si en un principio porque parecía un buen plan, pero ahora las circunstancias han cambiado. Pues si han cambiado las circunstancias debes cambiar con ellas y renegociar el acuerdo. Esto es muy típico en las empresas con los recortes de salarios. De ti depende hasta donde estás dispuesto a tolerar. También está en tu mano distinguir si son ciertos o no los argumentos que te están contando

Ten siempre claro que presentar una oposición genera una incomodidad y puede que no estés preparado o preparada para ello. Has de hacerlo de forma progresiva. Como siempre digo, una cosa cada vez.

Comienza por cosas pequeñas, que no tengan demasiada transcendencia pero que te generan cierta incomodidad. Por ejemplo, si no te gusta ir de tiendas con tu mujer porque te aburre, no vayas. Explícaselo con buenos argumentos. Se sincero y no te pongas brusco. Si ella lo que necesita es ir con alguien ayúdala a buscar una mejor compañía para ir a comprar. Convéncela de que no eres la mejor opción y facilítale ir con su hermana, con su amiga o con quien quiera, menos contigo.

Y no pensemos que esto es algo traumático y que una pareja se va a disolver por no ir a comprar ropa juntos. No seamos pueriles, por favor, que las cosas no son tan trascendentes nunca. A mí me encantan los comics y no llevo a mi mujer todos los sábados a la tienda de comics conmigo. Me bajo yo solo y ambos disfrutamos más.

Y lo mismo ocurre a la inversa. Si a tu marido le encanta el futbol y acapara el comedor, aprovecha ese rato para hacer algo que te apetezca con locura y que no puedes hacer en otras ocasiones. Y si no, facilítale ir a un bar o a otro lugar para verlo con algún amigo. Vuelvo a decir que no pasa nada por eso. Cualquier cosa antes que uno u otro trague con algo que no desea hacer.

No estás dejando escapar ningún tren

Aplicar el uso del no a la pareja es peliagudo. Lo sé. Pero si hay un lugar donde se debe aplicar es ahí. Yo entiendo la relación de pareja desde el punto de vista de dos personas que comparten un proyecto común. Tener hijos y formar una familia no implica que cualquiera de los dos miembros anule su personalidad, sus deseos y ambiciones para convertirse en un siervo del otro. Eso genera dependencia y no es nada bueno para nadie.

Y no se quiere menos a una persona por ello. De hecho las parejas se dicen que no constantemente con temas que no tienen demasiada trascendencia, pero al llegar a ciertas zonas de compromiso, las prioridades cambien y el nosotros se antepone al yo.

Hay que conseguir que el YO y el NOSOTROS estén al mismo nivel. Clic para tuitear

Cuanto más se enriquezca el individuo más se enriquecerá la pareja.

Y quitemos hierro a las decisiones. Por norma general nunca pasa nada y a nadie le importa lo que decidimos. Por muy gordo que sea, el tsunami se pasa y vuelve la calma. Pero si has dicho que no a eso que te iba a amargar la existencia, la conquista se quedará contigo para siempre.

Empieza poco a poco y ve ampliando la trascendencia de tus negativas. No estarás dejando escapar nada, estarás recuperando tu libertad.

Y tú, ¿has empezado a ejercitar tu morro para decir que no? Cuéntame dónde lo has aplicado.

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Comentarios (3)

Hola Rubén! Me encanta este artículo! Muy asertivo 🙂 Esto es de las cosas que a mi más me ha tocado trabajar y que todavía estoy trabajando. Después de reflexionar sobre ello, creo que hemos sido educados para agradar a todos desde bien pequeñitos, para darle un beso a esa señora que no te gustaba nada porque quedaba bien etc porque claro un niño que dice que no muchas veces es castigado.. Y en general seguimos con esa linea de agradar a los demás aunque la madurez cambia un poco las cosas jejej pero si es verdad cuesta ser directo porque también temes a hacerle daño a la otra persona y muchos no se quedan con un no y te soltarán el por qué y te darán toda la clase de argumentos para el si. Yo que antes daba muchísimas explicaciones de mis nos ahora cada vez doy menos y la verdad es que a mi me funciona. Decir no puedo y ya está. Un abrazo!

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Hola. ¡Gracias por comentar! Te voy a poner en nómina ;D. Pues así es. Nos han educado en lo políticamente correcto porque a nuestros padres les educaron en lo mismo. Está claro que hay que cumplir con ciertos convencionalismos sociales hasta donde uno crea conveniente. Pero ir contra nuestros propios intereses de forma constante es absurdo. Todo ese malestar que generamos en segundo plano acepotando cosas que no queremos tarde o temprano sale, y muchas veces contra las personas que menos culpa tienen. Hay que entrenar el no hasta bordarlo.

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Muy de acuerdo contigo Rubén, principalmente en la parte de la nómina jajajja Esa frase lo resume bien todo: convencionalismos sociales hasta donde uno crea conveniente.

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