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Disonancia cognitiva. Cuando pensamos una cosa pero hacemos otra

disonancia cognitiva

Te despiertas una mañana de sábado y tienes el firme propósito de salir a correr, pero no lo haces.

Piensas que luego saldrás, por lo que mientras te lavas los dientes vas planificando lo que vas a desayunar. Quieres algo potente, saludable y que te llene de energía. Al llegar a la cocina recuerdas que te sobró pizza de anoche. De repente, desayunar unos huevos revueltos y algo de fruta ya no es prioritario. La fría pizza cuatro quesos gana la partida.

Pensaste en salir a correr al levantarte, pero después de desayunar cambias de opinión y crees que una buena caminata es una buena sustituta, al fin y al cabo, el power walking es una gran alternativa deportiva. Pero, ¡mierda!, te quedaste dormido ayer viendo ese capítulo de Sense8, y la cosa está que arde. Piensas que para cuándo una serie con Lito, su novio y la amiga. Así que te pones a ver de nuevo el capítulo que dejaste a medias.

Cuando te quieres dar cuenta has devorado tres capítulos y ya no te apetece ni power walking, ni correr, ni hacer otra cosa que no sea holgazanear. Estás casi seguro de que eso del deporte está un poco sobrevalorado. Luego te suena el móvil. Es tu mejor amigo con un buen plan para el domingo. Dices sí a todo y te vas a la ducha para prepararte. El plan es comida en aquel bar de sushi, un par de gin tonics después y una peli con un montón de palomitas.

¿Recuerdas tu propósito al levantarte? Está camino de Siberia. Hoy, en Mi Báscula Me Odia , vamos a hablar de lo que te ha pasado.

salir a correr
Con lo bien que se está en la cama, o en el sofá… Además, me puedo lesionar, caray.

 Qué es la disonancia cognitiva

El mundo académico habla de dos pensamientos que entran en conflicto uno con el otro, dando como resultado una elección que no necesariamente es la más adecuada, pero que se consigue justificar.

En la práctica se puede decir que es un mecanismo del que gozamos los seres humanos para justificar lo que hacemos. Nuestro cerebro se encarga de que las piezas encajen aunque, a priori, no deberían hacerlo.

 La disonancia cognitiva y la pereza

En el ejemplo del principio, que puede ser un domingo cualquiera en la vida de una persona, los buenos propósitos sobre hacer ejercicio y alimentarse bien son sustituidos con rapidez por unos actos que sabemos de sobra que no son las elecciones más saludables. Pero, qué puñetas, también tenemos derecho a hacer pereza y castigarnos de vez en cuando.

Este mecanismo cerebral, llevado al mundo de las dietas y el deporte, puede resultar devastador para nuestros objetivos. Lo sabemos. Como siempre digo no tenemos un problema de información, pero aun así, lo hacemos. Ya nos pondremos en serio con eso el lunes. Es más, tampoco es tan importante estar a tope todos los días.

 La disonancia cognitiva y las excusas

¿Te acuerdas de la fábula de Esopo de la zorra y las uvas? Te la resumo rápidamente. Una zorra quiere comer uvas de una parra, pero están muy altas y no las alcanza. Intenta por todos los medios llegar pero no lo consigue. Por tanto la zorra decide que no quiere las uvas porque, total, no están maduras.

Muchos funcionamos así cuando nos damos cuenta que no alcanzamos nuestro propósito. La pizza se va a hacer mala si no me la desayuno y no estamos para tirar comida. Salir a andar no es buena idea porque hace viento, o frio, o calor, o tengo las zapatillas mojadas o… (pon aquí tu razón favorita)

Queda claro, ¿no? Buscamos, y encontramos, una razón para nuestra decisión. Y está tan perfectamente argumentada y encajada como cualquier otra decisión. El hecho de que nos beneficie o no de una u otra forma es irrelevante.

¿Acaso no es una buena idea ir a comer a un bar de sushi con tu amigo? ¿Acaso no es un buen plan lo de la copa y el cine?

Pues sí. Toda razón es una buena razón si está bien justificada. Lo que hace que sea mejor una decisión u otra lo dicta nuestro código interno de conducta.

zorra y uvas
Total, si están verdes. Además, no me gustan las uvas. Cualquier justificación nos vale en estas circunstancias

 La disonancia cognitiva en el entorno

Hay ocasiones en el que este mecanismo no solo entra en conflicto con tu sistema de creencias, sino con el de tu entorno.

Los caminos de la disonancia cognitiva y la visión distorsionada de la realidad se cruzan de forma habitual. Como acabo de decir estos conflictos no son necesariamente malos mientras que no te perjudiquen de verdad. Sabemos de sobra que hacer una dieta saludable y ejercicio es bueno. Que un día te saltes la rutina no es preocupante, siempre que sea la excepción. Pero ¿Y cuándo es al revés? Qué pasa cuando ver las uvas verdes es lo normal y lo raro es alcanzarlas.

Uso el ejemplo del principio: imagina que ese supuesto es sobre una persona de 40 años, con 140 kilos de peso, apnea nocturna, dolores articulares, insuficiencia cardíaca y anemia crónica. ¿A que el cuadro cambia? Desayunar las sobras de la pizza ya no es tan buena idea, por mucho que nuestro cerebro sea capaz de justificarlo.

Ese cruce de caminos del que he hablado afecta al entorno mucho más de lo que nos imaginamos. Es en estos casos donde la disonancia cognitiva alcanza un nivel patológico que requiere ayuda.

Como se suele decir, el veneno está en la dosis.

helado

 Prevenir la disonancia cognitiva

Podría desarrollarte una teoría sobre las siete cosas que puedes hacer para prevenir la disonancia cognitiva, pero considero que no es necesario. Pienso que ciertas sensaciones de frustración que sufrimos a causa de expectativas demasiado elevadas no nos las merecemos.

La disonancia cognitiva es necesaria en nuestras vidas. Podría decir que nos coloca en nuestro sitio de vez en cuando, siempre y cuando aspiremos a metas alcanzables. Si tomas como objetivo ciertos perfiles de Instagram o ciertos gurús que ni ellos mismos se creen lo que cuentan, pues lo pasarás mal.

Su tus objetivos son realistas, de acuerdo a tu edad, condición física y estado de ánimo general, no tendrás problemas. Podrás justificar tranquilamente por qué no fuiste al gimnasio ese día o por qué te comiste toda la pastilla de chocolate cuando te vino la regla. El objetivo de la vida es vivir, no olvidemos nunca eso.

No pierdas el tiempo intentando justificar lo injustificable. Y más si lo haces en voz alta frente a otras personas, porque lo que estás haciendo es intentar creértelo tú. No vendas humo, en todo caso fabrícalo.

palomitas
Quién rechaza cine y palomitas. Sería de tontos. ¿O no?

 Detecta la disonancia cognitiva a tu alrededor

Para acabar te pongo un ejemplo de cómo detectarla a tu alrededor y darte cuenta, de esa manera, cuando tú lo hagas.

Imagínate esa típica conversación con alguien al que hace tiempo que no ves. Tu llevas una temporada haciendo deporte y comiendo sano, por lo que los resultados empiezan a ser evidentes. Esa persona se da cuenta y te lo reconoce. Tu la miras de arriba abajo y te das cuenta que está bastante peor que la última vez que coincidisteis. Por educación no se lo vas a decir, eso es obvio.

En un momento de la conversación el/ella te pregunta qué estás haciendo y tu despliegas tu catálogo de nuevos hábitos. Esa persona, después de escucharte un rato, te empezará a decir que ella no toma azúcar, no come procesados, que sale a andar, que hace tal o cual deporte, pero los hechos demuestran que no es verdad. En un momento dado acusará al estrés, a los hijos, al exceso de trabajo o al gobierno. Escucha bien, porque lo hará.

Justo en ese momento, la disonancia cognitiva ha entrado en funcionamiento. Ya no se trata de que coma esto o lo otro. Ya no importa el deporte que hace. Se trata de que los niños tienen actividades extra escolares y que su constitución ósea es muy densa.

¿Has vivido alguna conversación así? Es más, ¿has sido protagonista de esa conversación? Porque yo lo he sido.

Comprende que las cosas son así y que no podemos cambiar ciertas respuestas. Pero reconociendo que esto ocurre podremos ser más honestos con nosotros mismos.

¿Te ha ocurrido alguna vez algo de esto? Como siempre digo, comenta, comparte y disfruta.

Resumen
Disonancia cognitiva. Cuando pensamos una cosa pero hacemos otra
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Disonancia cognitiva. Cuando pensamos una cosa pero hacemos otra
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¿Te acuerdas de la fábula de Esopo de la zorra y las uvas? Te la resumo para ilustrar la disonancia cognitiva. Una zorra quiere comer uvas de una parra, pero están muy altas y no las alcanza. Por tanto la zorra decide que no quiere las uvas porque no están maduras. ¿No te ha pasado nunca?
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Mi Báscula Me Odia