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Mi báscula me odia

Enfréntate al espejo. CDV (Capítulo 2).

25 septiembre, 2017
ayuda

Hola motivad@.

Uno de los principales objetivos que tengo con Mi Báscula Me Odia es  trabajar los procesos mentales en el mundo del fitness para lograr nuestros objetivos.

Bienvenido al mundo del mindfitness, o la búsqueda de la salud física a través de la salud mental. Ahí es nada.

Puedes seguir el índice de esta serie en orden pinchando en el enlace siguiente:

Cambio de vida

Capítulo 1 – Los primeros pasos

En el primer capítulo pasé de puntillas por mil temas que quiero ir escribiendo para ti, para poder enfocar esas ganas de cambio que tienes dentro y volcarlas sobre una realidad. Te comenté que el cambio es posible, que debes librar ciertas batallas pero que el objetivo está ante tu mano.

Vivimos en un mundo lleno de normas y estereotipos, eso lo tenemos claro. Y sabemos que hay un punto en esa realidad que tiene conectividad con nosotros. Se trata de buscarla y hallar nuestro sitio. A partir de ahí, los procesos de cambio serán factibles y paulatinos.

Hoy quiero que te enfrentes al mayor enemigo que te vas a encontrar en todo el proceso. Ese que, a las duras y a las maduras, está presente cada día de nuestra vida.

Hoy te vas a enfrentar a esa imagen que ves cuando te pones frente al espejo. Hoy te vas a enfrentar a ti mism@. Y lo vas a hacer mediante un sencillo ejercicio.

espejo
¿Serás capaz de sostener tu mirada?

Enfréntate al espejo. Ejercicio práctico

Como no solo de palabras vive el hombre, quiero acompañar esta serie de artículos con ejercicios prácticos de fácil realización. Eso sí, en muchos de ellos deberás tener cuidado con los resultados. Tal vez descubras cosas sobre ti que desconocías, o que pasabas de puntillas.

Si buscas conocerte mejor, analizar por qué tu cuerpo está como está, porque padeces tanto, porque enfermas tan a menudo y un sinfín de porqués más, continúa leyendo. Si estás de maravilla, no continúes, o sí. Lo que más te apetezca.

Te propongo un juego. Para llevarlo a cabo te recomiendo que tengas al menos una hora e tiempo por delante y, a poder ser, que estés solo en casa. Para llevar a cabo el ejercicio hacen falta unos requisitos, a saber:

  • Un espejo donde poder verte
  • Ganas de hablar
  • Una hora de tiempo
  • No viene mal llevar ropa cómoda

Si dispones de esto ya podemos empezar. Se trata de lo siguiente. Quiero que te mires al espejo fijamente. Que te mires a los ojos y que comiences a hablar como si te estuviera escuchando tu mejor amigo o amiga, salvo por el hecho de que ese amigo eres tú y que no te va a interrumpir para hablar de sus cosas. ¿O tal vez sí?

¿De qué quiero que hables? Pues muy sencillo. Quiero que te cuentes a ti mism@ cómo te encuentras. Pero cómo te encuentras de verdad. Debes ser sincero, lo más sincero que seas capaz de soportar. Abandona esa versión edulcorada que sueles vender al mundo y comienza a soltar lastre. Empieza, por ejemplo, con aquello que te ocurrió hace tiempo y que no le has contado a nadie, pero que a día de hoy, después de tantos años, aun recuerdas. Hazte preguntas sobre aquello y después intenta responderlas. Y no dejes, en ningún momento, de mirarte a los ojos.

El objetivo es que reflexiones a la vez que hablas sobre esos temas que no le contarías a nadie, o que contarías de forma sesgada. Intenta profundizar hasta llegar al fondo de cada idea, de cada sentimiento. No te guardes nada, si cumples los requisitos que te he puesto antes, todo lo que digas quedará entre tú y el espejo.

¿Cuál es el objeto del ejercicio?

Que descubras más sobre ti mismo. Que explores quién eres. Puede que te parezca una majadería lo que cuento pero créeme cuando te digo que funciona. Hay muchas cosas que no le contaríamos ni al mejor terapeuta. Y no lo hacemos porque no queremos oírlas de nuestra voz, porque están mucho mejor enterradas bajo mil llaves. Este ejercicio hace aflorar esos sentimientos.

Debes tener la mente lo suficientemente abierta como para comprender que todo está entrelazado con todo en nuestra vida. No puedes tener la mente jodida y querer mejorar tu cuerpo. Si una pata de la mesa está coja debes calzarla y para hacerlo debes saber qué pata es la que cojea. Si hablas y te escuchas, encontrarás las respuestas.

Descubre lo que guardas en tu interior

Es muy sencillo pero a la vez es muy complejo el funcionamiento de nuestra mente. Los logros que alcanzamos los posibilita en origen un pensamiento. Lo que nos lastra también. El mayor enemigo, lo que se interpone entre nosotros y nuestros objetivos, somos nosotros mismos. Nuestro entorno no te lo va a poner ni fácil ni difícil. Nosotros sí.

Cuando decides que eres mayor para eso. Cuando te miras la barriga o las piernas y piensas que ya no hay remedio. Cuando crees que es tarde para volver a estudiar, no es el entorno el que te está frenando. Eres tú.

Confiésatelo delante del espejo. Mírate a los ojos y di en voz alta que estás mejor que nunca, a pesar del sobrepeso, a pesar de la fibromialgia, a pesar de las migrañas o a pesar del problema que tengas. Es indiferente. Escucha tu voz y verás cómo suenas. Puede que no te guste lo que oigas y, al mismo tiempo, puede que asientes una base real de cambio.

Cambia los mensajes grabados en tu ADN

En el primer capítulo hablaba de eso. Somos resultado de nuestros traumas y tal cosa nos trae múltiples consecuencias. ¿Se puede solucionar? Este ejercicio te puede ayudar. A mí me ha ayudado escuchar mis pensamientos en voz alta. Mirarme a los ojos y ver la cara que pongo cuando me digo “Rubén, eso no lo puedes hacer ya”. Me da la risa, una risa nerviosa al escuchar lo ridículo que sueno cuando me freno a mí mismo.

Y esto es aplicable a cualquier fase de tu vida. Cuando trasformas el pensamiento en una voz real sube de nivel, se vuelve tangible. Y ese pensamiento, ese que ningún psicólogo del mundo está preparado para escuchar, comienza a solucionarse por sí solo. ¿Por qué? Muy sencillo, porque nunca existió tal freno, o tal problema, más allá de tu mente.

Las palabras, palabras son

Con este ejercicio el pensamiento se torna palabra. Y la palabra ha de tornarse en acción. Te pongo un ejemplo práctico: si te enfrentas al espejo y dices en voz alta que estás calvo, que dejes de echarte el pelo dela nuca para adelante porque estás ridículo, y a continuación sacas el bote de gomina y te untas la cabeza, pues poco vamos a lograr.

Este ejercicio no es un rollo místico del que hablar en una tertulia con varitas de incienso. Esto funciona siempre y cuando tomes acción una vez que aísles el problema. El mindfitness te puede ayudar en esto, preparando tu mente para la preparación de tu cuerpo, pero tiene sus reglas. Primero lo piensas, luego lo dices en voz alta mientras te miras a los ojos y después tomas acción. Así se operan los milagros.

Ponlo en práctica aunque sea por gusto. Escarba un poco en tu cabeza y cuéntatelo sin tapujos, aprovecha que nadie te escucha. Cuando hayas terminado, analiza tu estado emocional, observa cómo te sientes. Te garantizo que te vas a sorprender.

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