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Los 4 cuerpos. Lo que no te contaron para estar en equilibrio

Para crecer hay que compartir.

Y para que éste proyecto crezca es necesario, a la par que enriquecedor, que comparta contenidos de terceros. Por primera vez, y espero que no la última, publico en Mi Báscula Me Odia un artículo increíble y muy práctico de Alba Ferreté, la coach, terapeuta, consultora de mindfulness y  administradora de una web dedicada al mundo del mindfulness, campo que tanto me apasiona.

Hoy no es mío el protagonismo, es de Alba. Y con su post te dejo. No podrías estar en mejores manos. ¡Disfrútalo!


Recuerdo perfectamente cuando iba a 5º de primaria y la profesora de ciencias naturales nos contó que el cerebro era el encargado de regular todo lo que nos sucedía por dentro. También recuerdo cómo me sentía de escéptica ante esa idea y le dije a la profesora cómo iba a ser eso posible si mis tripas rugen cuando tengo hambre y el cerebro ni tiene un altavoz, ni está cerca de las tripas y ni una cosa tiene que ver con la otra. La cara de la profesora era un mapa.

En ese momento, mi nivel de consciencia me permitía llegar hasta allí y me costaba entender que todo está relacionado, y que todo afecta a todo.

Menos mal que la evolución es sabia y va subiendo el nivel de comprensión a medida que crecemos. En ese momento era entender que lo físico afecta a lo físico. Más adelante, y habiendo supra desarrollado la razón, entiendes que lo que piensas puede tener una afectación en tu cuerpo. Con el tiempo, y tras varios batacazos te das cuenta que tienes emociones –que sueles no saber cómo gestionar– y que indudablemente afectan a lo que piensas y por ende, a tu cuerpo.

Y muchos se quedan aquí, sabiéndose “propietarios” de un cuerpo físico, un cuerpo mental y un cuerpo emocional. Y se tiran aquí toda su vida, dando vueltas y sintiendo que hay algo que no acaba de encajar y que la clave está en hacer más deporte, comer menos o cualquier cosa que afecte al cuerpo, o pensar y racionalizar las cosas hasta el extremo, o dar vueltas y más vueltas sobre el mundo emocional siendo sin quererlo una herida abierta con patas que se pasea por el mundo siendo susceptible a todo.

Hoy quiero introducirte una nueva dimensión: el cuerpo espiritual.

Sé que este blog no va sobre espiritualidad, pero sí va sobre el cuerpo físico y cómo cuidarlo, y como te decía antes todo afecta a todo.

Así que me siento con la necesidad de decirte que una buena salud física, pasa por un equilibrio emocional óptimo, una mente sana y la consciencia de ti mismo más allá de lo que crees ser.

 

¿Qué es esto del cuerpo espiritual?

En este lado del globo y sobretodo debido al background cultural que tenemos, el concepto de espiritualidad se asocia mucho a la religión, con las imágenes de Jesús en la cruz, el concepto de la culpa y el sacrificio, o el dogma y la doctrina.

Yo no soy creyente, y durante mucho tiempo confundí espiritualidad y religión, pero tengo que decirte que una cosa no tiene por qué tener nada que ver con la otra.

Más allá de las creencias que pueda tener cada uno, la espiritualidad de la que yo te hablo es un concepto universal que no habla sobre una religión en concreto, sino de ti mismo como el centro esencial de tu vida y tu universo. Hablamos de lo que se denomina estar en contacto con tu Ser esencial.

La filosofía materialista ha negado la esencia del ser humano, pero todas las tradiciones y nuestra propia experiencia nos muestra que aunque es evidente que poseemos emociones, cuerpo y mente, somos “algo más”. Con el tiempo estos tres componentes se van modelando, pero nuestro “yo profundo” permanece impertérrito a lo que sucede en el exterior.

Por eso es tan importante cultivar la mente y entrenarla en el ahora, porque esta cuarta dimensión de tu realidad te da las tablas suficientes para gestionar los otros tres cuerpos que a veces se descontrolan.

De los 4 cuerpos que posees, este cuerpo es el único que te da perspectiva.

Y aquí es donde entra el Mindfulness, que no es otra cosa que un estado de observación constante a lo que acontece tanto dentro de mí, como fuera de mí. Es decir, observar mi cuerpo físico, mi mente, mis emociones y lo que me muestra la realidad exterior.

La búsqueda del equilibrio es una de las constantes en nuestra vida

Cómo estar en equilibrio…

Así que si partimos de la base que tenemos 4 cuerpos y que todos afectan a todos, podemos recalibrarnos en cualquier momento para estar en cierto equilibrio. Tenemos más herramientas de las que pensamos, ¡esa es una gran noticia!

…desde tu cuerpo físico

Te reto a que pruebes estar erguido, con la cabeza alta y el pecho hacia fuera y sentirte triste. O, al contrario, en un momento de felicidad, encoje tus hombros, agacha tu cabeza y frunce el ceño.

Te darás cuenta de cómo de fácil tu actitud y tu emoción va transformándose para adecuarse a la posición de tu cuerpo. A más apertura, mayor posibilidad de sentirte feliz; a mayor cierre, más posibilidad de dar la bienvenida a la tristeza. Esto va así.

¿Sabías que, si sonríes, aunque sea forzado y estés internamente triste, tu cuerpo de igual manera segrega la hormona de la felicidad? Hormonas que, por cierto, segregamos también tras hacer ejercicio y movilizar al cuerpo.

Podemos salir de una emoción densa a través del cuerpo, es posible y necesario en muchas ocasiones. Aun así, soy partidaria de no pasarse con esto. Creo que si la emoción está ahí es para decirnos algo que tenemos que observar.

En lo que a este blog nos refiere, saber esto puede ayudarte a salir del bucle de hambre emocional y movilizar al cuerpo hacia otra acción que sea más estimulante y beneficiosa para él que el comer por comer. Por ejemplo, correr y meditar mientras lo haces, ¿por qué no?

Las espirales pueden confundirnos. La práctica del mindfulness en nuestra caja de herramientas nos ayudará muchio

…desde tu cuerpo mental

Imagina un caballo desbocado corriendo sin control a toda velocidad. Eso son tus emociones cuando no hay nadie que las frene…

A día de hoy y viviendo en una sociedad tan super saturada de comida, esta se ha convertido en nuestro ansiolítico ante esas situaciones que no sabemos gestionar. Situaciones que son interpretadas a través de la emoción. Así que parar un momento y racionalizar lo que estamos haciendo es un grandísimo método de equilibrio cuando la ansiedad se apodera de nosotros.

Haz un STOP, respira hondo y pregúntate: ¿para qué estoy dándome este atracón? ¿para qué siento la necesidad de comer? ¿para qué creo que necesito adelgazar? El para qué (que no el porqué), nos da perspectiva y nos sitúa en ese espacio de inconsciencia desde el cual suceden las acciones involuntarias que nos arrastran. Si quieres sacarlas a la luz, pregúntate para qué.

…desde tu cuerpo emocional

Equilibrar la emoción desde la emoción se consigue o bien revertiendo esa emoción negativa en una positiva, o bien poniendo mucho foco en lo positivo que sucede en nuestras vidas y regodearnos en el placer que eso nos produce de una manera deliberada, manteniendo el sentir, por ejemplo, alrededor de unos 10 segundos.

Rodéate de estímulos alegres, ya sean personas o cosas que activen tu sensor emocional hacia lo positivo y déjate llevar por la segregación de tus hormonas de la felicidad para equilibrarte.

…desde tu cuerpo espiritual

La conexión con tu cuerpo espiritual pasa por calmar la mente. Te recomiendo este post sobre 5 técnicas para calmar la mente que publiqué hace un tiempo en mi blog y que puede serte muy útil cómo inicio de un camino hacia ti mismo.

Como te decía antes, el cuerpo espiritual lo que te da es perspectiva. Dotarlo de magnificencia y majestuosidad depende de ti y de tus creencias; personalmente, lo siento y lo integro como un cuerpo más al que hay que cuidar y cultivar, sin bombos ni platillos.

Algunas técnicas muy eficientes para ello son las denominadas contemplativas como el Mindfulness y la meditación. Si quieres saber más te recomiendo este post sobre las preguntas más comunes alrededor de la meditación.

Como ves, poner atención y foco en ti, facilita que tengas más cuidado de los componentes que te ayudan a tener una vida plena, como el cuerpo, la mente, las emociones y tu propia esencia.

Todo conecta con todo.

Y tal vez, si sientes que eres pleno cuidándote y alimentándote desde la consciencia, no tengas ya más necesidad de más dietas detox o de forzarte en entrenar duro cuando no tienes ningunas ganas de hacerlo.

¡Tu turno! ¿Sabías que existían estos 4 cuerpos? ¿Qué haces para cultivar cada uno de ellos? ¡Me iré pasando por aquí para responder a los comentarios!

Aprovecho para comentarte que, si quieres más información sobre cómo calmar tu mente, puedes pasarte por mi web y descargarte de manera gratuita la guía Mindfulness para la vida cotidiana.

Por último, agradecer a Rubén la posibilidad de escribir en su blog. Espero haber aportado algo de valor a este mar de sabiduría 😉

Un hondo abrazo,

Alba.

Resumen
Los 4 cuerpos. Lo que no te contaron para estar en equilibrio
Nombre del Artículo
Los 4 cuerpos. Lo que no te contaron para estar en equilibrio
Descripción
Así que si partimos de la base que tenemos 4 cuerpos y que todos afectan a todos, podemos recalibrarnos en cualquier momento para estar en cierto equilibrio. Tenemos más herramientas de las que pensamos, ¡esa es una gran noticia!
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Editado por
The Mindfulroom
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