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Hoy no me apetece ir a entrenar. Te doy cinco razones para escaquearte

pereza

Existen multitud de razones por las que debes ir a entrenar, practicar algún deporte, bien sea en el gimnasio o al aire libre, y mover esas magras que andan anquilosadas.
Por todas partes puedes leer la multitud de razones por las que debes ocupar parte de tu tiempo libre en tan saludable práctica, siendo la principal de todas mejorar tu cuerpo.
En Mi Báscula Me Odia  siempre pretendemos dar un giro de tuerca al mundo del fitness y de la alimentación para que tu camino sea más sencillo, por lo que hoy vamos a practicar la psicología inversa.
Hoy te voy a dar cinco razones (entre motivos y excusas) por las que no debes ir a entrenar. Así que perdamos un poco el tiempo con este ejercicio.

ADVERTENCIA: La lectura de este artículo puede producir excusitis y perezosemia. Tú verás.

¡Comenzamos!

charla
Una visita inesperada (o no) es un argumento de peso para el escaqueo de calidad

 Pídele a un amigo que te entretenga

No hay nada mejor en este mundo cuando quieres escaquearte del entreno que aparezca de golpe un amigo o amiga para liarte con cualquier cosa inútil y sinsentido.
Una mezcla de regocijo interior y de la sensación que tenemos cuando nos rascamos las costuras del calcetín en las pantorrillas se apodera de tu cuerpo.
Sabes que está mal que dediques ese sagrado tiempo a tan infructuosa labor, pero no nos engañemos, menear las carnes en la elíptica o hacer peso muerto no era la primera opción hoy cuando te levantaste.

 Y si no viene nadie, pues llamas a alguien

Porque no hay nada mejor en esta vida que provocar que ocurran las cosas.
¿Qué la visita inesperada no se produce? Pues se tú quien la haga. La misma distancia hay de la casa de tu mejor amiga a la tuya que al revés.
Y que no te agüe la fiesta con eso de que “¿tú no vas al gimnasio a estas horas?”. ¿Es tu madre acaso? Que se deje de rollos y saque las pastitas y el café.

¿Quién no comprende a ese abnegado trabajador que no para de hacer horas? Normal que no vaya a entrenar

 Haz horas extra para no ir a entrenar

Justo el día que tenías que ir a entrenar debes ordenar tu escritorio y archivar esos documentos que llevan ahí desde 2003. De hecho tienes bastante claro que estaban ahí antes de que te dieran aquella mesa.
Da igual. De golpe te urge irremediablemente la necesidad de que todo esté en su sitio. Es más, adelantar faena te parece una gran idea por momentos.
¿Sentadillas? Quién las necesita cuando debes ordenar la bandeja de entrada de tu correo Clic para tuitear.

 De paso, entretén al jefe

Sabes que nunca le ha concedido un ascenso a nadie. Es más, no es que su conversación sea precisamente como el diálogo de una peli de Tarantino, pero hoy da todo igual. Cualquier excusa es buena.
Perder el tiempo para no ir al gimnasio mientras finges que te importa la vida privada de tu jefe se te antoja un gran plan.
Da igual que mañana te vayas a arrepentir cuando te diga que tomes café con él y te cuente por décima vez ese chiste de andaluces.
Si, acabas de descubrir que se te ha ido de las manos este tema.

A todos se nos ha olvidado poner la lavadora alguna vez. No es ningún delito, caray

 Ten sucia toda la ropa de entrenar

Planifica el escaqueo. Sé un profesional.
Deja a posta la ropa en remojo, olvídate la mochila en alguna inverosímil parte y desecha esa idea de ir a comprar más.
No te vas a presentar en el gimnasio oliendo como si dos mofetas se hubieran apareado sobre tus mallas. Tu índice de popularidad bajaría de golpe.
También vale mojar accidentalmente las zapatillas en el último momento. Tampoco es buena idea entrenar descalzo ni con los pies mojados. Te saldrán hongos. Eso lo entiende cualquiera.

 No seas previsor por una vez

Si eres de los que preparan la mochila el día anterior y la echa al coche cuando se va a trabajar, pues no lo hagas. Todos entenderán que hoy hayas tenido un despiste.
No hay nada como saltarte un hábito para que ocurran nuevas y emocionantes cosas en tu vida.

Una indisposición de última hora puede ser tu mejor aliado. No la desaproveches

 Tómate un diarreico

Eso sí, calculando la dosis. No hace falta acabar en urgencias.
También puedes tomar infusiones como el sen para ese menester. Aunque una diarrea fingida también vale. Créeme, nadie va a ir a comprobar si es cierto o no que tienes diarrea. Salvo tu madre. Las madres siempre lo comprueban todo.
Tus compañeros del gimnasio no necesitan verte en un estado tan lamentable y no te darán la brasa ni un momento. Piensa lo que harías tú en su lugar.

 Un atracón de ciruelas o de otra cosa también es una opción

Piensa que, en general, cualquier trastorno alimentario es susceptible de convertirse en tu aliado. Y si vives en compañía y tu pareja puede sospechar algo, haz el papel de tu vida. Cualquier cosa vale para que el escaqueo cuaje.
Como ya te he aconsejado: sé profesional.

¿Qué tal la sesión de pelu? Pero debes ir si quiere que la estrategia funcione

 Busca un pretexto ajeno a ti

Como por ejemplo que te ha visto tu madre y te ha dicho que tienes cara de cansado. Nadie va a cuestionar el consejo de una madre (si, hoy me ha dado por las madres. ¡Benditas sean!).
También puedes buscar alternativas que llenen ese hueco como ir a la peluquería, al dentista, a renovarte el carnet de la biblioteca, ir a un cumpleaños o hacer una obra social, pero que sea repentino y forzado. Eso es lo principal.
Cualquier asunto ajeno a tu voluntad que ocupe ese tiempo siempre es un argumento incuestionable ante el que nadie hará preguntas.
¡Que viva el escaqueo con cobertura legal!

 La importancia de que otro tenga la culpa

Porque la idea de que tu destino no te pertenezca de repente no es tan mala idea.
Y eso que tú eres una persona decidida, responsable, con las ideas claras y con ganas de que su cuerpo esté a su servicio cuando sea preciso.
No eres de esos que pone cualquier excusa para no hacer lo que debe hacer. Nunca jamás harás una analogía entre buscar excusas para no entrenar con buscar excusas para cualquier otra cosa que no desees hacer.
Tú eres de los que enfrenta sus problemas, no de los que se escaquea. Aunque lo estés haciendo.
¿Terminamos ya con los consejos estos…?

Pongámonos serios de una vez. ¿Excusas a estas alturas?

 ¿Creías que no iba a haber moraleja?

Y no es tanto una moraleja como una recomendación.
Cuando no quieras ir a entrenar, o bien porque no te apetece, o porque estás cansado/a, o por cualquier otra razón, no vayas. Clic para tuitear
No busques excusas cuando no las necesitas. Eres una persona que se cuida, que se respeta y que trabaja con su cuerpo para que su cuerpo le responda cuando debe hacerlo. ¿Por qué necesitas excusarte si un día no estás a tope?
Haces más que la mayoría de la gente durante todo el año y todos necesitamos días libres hasta de nuestros hobbies. Si hoy no quieres hacer spinning, pues ves al cine, al bingo o quédate en casa, lo que te dé la gana.
Si por el contrario empleas tu energía y tu tiempo en tejer enmarañadas razones por las que hoy no vas a entrenar, a la única persona que perjudicas es a ti mismo/a.

 Todo es por y para ti

Y, seamos sinceros, que entrenes o no, que hagas dieta o no, es algo que te afecta a ti en primera instancia. A nadie más.
Si alguien te pilla en una mentira no es que te vaya a pasar nada en especial, salvo que te van a mirar raro la próxima vez que te vean. Igual dejas de ser de fiar, no sé…
No hay nada en esta vida que estemos obligados a hacer. Entrenar es una de esas “nada”. No necesitas que te haga una lista de los beneficios que tiene el entrenamiento que haces porque los sabes de sobra.
Así que recuerda esto la próxima vez que te plantees escaquearte y no ir a entrenar. Hazlo sin tapujos y trasmítelo así. Me quedo en el sofá porque la pereza me corroe, y ya está. Tal vez hasta lo hagas en compañía.
Y vuelve a la carga el siguiente día con más ganas. Te sabrá el doble de sabroso.
¡Feliz entreno!