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Bebidas energéticas. ¿Realmente nos dan alas?

bebidas energéticas

Dice una leyenda urbana sobre una de las bebidas energéticas más famosa del mundo que contiene semen de toro, y que gracias a eso nos da alas.

Otra versión, para los más aprensivos del lugar, desmiente la mayor. Deja el semen bovino a un lado y afirma que la testosterona del animal es el aditivo secreto de este refresco.

Por supuesto ni una sola fuente puede ser contrastada. Está a la fuga junto a los que afirman que un amigo ha visto a la niña de la curva o que era verdad que aquella chica tenía un perro que se llamaba Ricky Martin.

Bienvenidos al escabroso mundo de “alguien me ha contado que…” o el de “el amigo de un amigo me ha dicho…” y demás parafernalias. Hoy vamos a hablar de bebidas energéticas, de estudios científicos y de unas cuantas milongas que existen a su alrededor.

No vas a vender energía en lata para salir a dar un paseo. Clic para tuitear

¿Preparado? Porque tienes por delante al menos 8 minutos de lectura intensa y apasionada por delante.

Despliega tus alas, pues.

 El brebaje del diablo, o de los ángeles

Se ha levantado mucha controversia a raíz de un estudio publicado en Canadá en el que habla de los posibles efectos adversos que puede tener en adolescentes la ingesta de estas bebidas poderosas.

¿Realidad, ficción, publicidad…? Hoy, en Mi Báscula Me Odia , lo contamos todo sobre las bebidas energéticas.

 Poco tiempo entre nosotros

Red Bull se lanzó en 1987.

Monster Energy en 2002.

Después llegaron un montón más, como Burn (la apuesta de Coca Cola) y tropecientas marcas nuevas que se sumaron a ese carro multimillonario de las bebidas milagrosas.

Estamos hablando que lo que creemos que lleva una vida entre nosotros no tienen más edad que yo (oye, que no soy tan viejo). Y la inmensa mayoría de ellas se las podría denominar de millenials.

Hay que tener claro que si estamos a vueltas con que si la grasa es buena o mala y el ser humano la lleva consumiendo desde… ¿siempre?, imaginemos cuánto queda por investigar alrededor de estas bebidas.

 ¡Qué bonitos son los colores de mi bebida energética!

Las inmensas campañas de marketing, asociadas a vidas sanas, deportes extremos y cualquier actividad que produzca cosquillas en el estómago, es uno de los mejores medios para vender un producto. No vas a vender energía en lata para salir a dar un paseo.

¿Por qué se vende la Coca Cola? Porque se bebe en compañía, une a las personas y es exciting. ¿Por qué comemos en el Burguer King? Porque tú eres el King.

No importa si es muy saludable o no, o si está fabricada para que te pongas a tope como los deportistas extremos (sin ponerte a hacer salto base, no vallamos a matarnos), o el impacto que sus residuos tiene en el planeta, lo que importa es que se relacione con la actividad. Es marketing visual en estado puro.

Pasa lo mismo que con las bebidas energéticas. Solo que éstas sí las beben los deportistas.

Y luego muchos colores. Toneladas de ellos. Y logos agresivos con imágenes impactantes. Toros en plena berrea, arañazos salvajes, fuego; cualquier cosa vale con tal de ponernos ciegos de cafeína.

 El estudio científico

Metiéndonos en materia, este estudio hace analiza a jóvenes entre 12 y 24 años que beben tanto café como bebidas energéticas. ¿Niños de 12 años tomando café? ¿Estamos locos? Y luego vamos por ahí preocupándonos por lo que comen nuestros hijos. Dale una Coca Cola, pero café…

¿Está mal tomar red bull pero bien comer kebaps? ¿Es malo el alcohol pero es bueno merendar pan con nutella? Clic para tuitear

La industria del marketing siempre sabe por dónde atacar y a qué franja de población hay que dirigir el producto. Que contenga taurina, cafeína, ginseng o semen de toro son argumentos de venta más que otra cosa. Las cantidades de estos aditivos milagrosos son testimoniales, pero el poder de la mente es tan grande que…

 Los síntomas de las bebidas energéticas

Según el estudio, los encuestados referían dolores de cabeza, náuseas, vómitos e incluso convulsiones, tanto tomando café como bebidas energéticas.

La proporción era la cuestión: los jóvenes informaban de esta variedad de síntomas después de beber ambas, pero la balanza se inclinaba más hacia las bebidas energéticas que hacia el café.

La diferencia estaba en un 60-40 a favor de la bebida energética, suficientemente relevante como para publicar un estudio y que los medios se hagan eco al unísono de este estudio en todas partes.

Pero contado así no parece gran cosa ¿verdad? Debe haber algo más por ahí. Vamos a verlo.

 Los datos claros

Como en todas las historias hay que tener cautela con la parte concreta que se lleva toda la publicidad.

Está claro que las bebidas energéticas naturales, lo que se dice naturales, como que no son. Y si no veamos los datos:

 Un Monster contiene hasta 15 terrones de azúcar

 Que el equivalente de medio litro de bebida energética es el de dos cafés expresos con todo el azúcar comentado

 Que aunque le añadan niacina, vitaminas B6, B12 o ácido pantoténico, ese medio litro lleva mucho café y mucho azúcar

 Y sobre todo, que lleva mucho azúcar

 ¡Azucaaaaaar!

Parezco Celia Cruz, leñes.

 Evidencia al respecto

Digo yo, que con el tiempo la habrá. Pero en contra de las bebidas energéticas en su conjunto, no solo del azúcar, que eso lo tenemos más o menos claro.

No está de más hacer campañas en contra de que los niños beban este brebaje demoníaco. Todo lo que sea fomentar la vida saludable y entender por qué engordamos es bienvenido , siempre y cuando los patrocinadores no sean Coca Cola y sus colegas.

De hecho se aboga por prohibirlas en ciertos países hasta los 16 años. Con lo obedientes que nos volvemos cuando se nos prohíben las cosas.

No obstante, el mismo estudio habla de un reparto de la sintomatología dependiendo de lo que estaban haciendo los encuestados al tomar las bebidas energéticas. Este dato se encuentra perdido por ahí en el estudio y me parece de lo más interesante:

Como se puede observar, en la primera línea habla de algo muy concreto: beber alcohol.

Repito: beber alcohol

Quiero hacer un alto en el camino puesto que me parece crucial. Ninguna actividad nociva es más nociva que otra. Lo que es nocivo, nocivo es. Lo que importa es la cantidad y, en ocasiones, la compañía y el marco en el que te encuentras. 

Me explico. Beber alcohol en soledad está mal visto. Beber en sociedad, en un evento con más gente, no.

Beber alcohol mezclado con bebidas energéticas es malo, más malo que beberlo solo. Pasaría lo mismo si los jóvenes mezclaran el alcohol con el café, pero es más probable ver a un adolescente tomando red bull con vodka que un carajillo de ron.

 Los datos, siempre con cautela

El estudio dice que hay un porcentaje mucho mayor de gente que bebe alcohol a la vez que bebidas energéticas que de gente que bebe alcohol tomando café.

¿Y qué tiene el alcohol? Pues que causa dolores de cabeza, náuseas, vómitos e incluso convulsiones… ¡vaya! Los mismos síntomas que referían los jóvenes encuestados para el estudio.

¿Quiere decir esto que las bebidas energéticas son buenas? Ni mucho menos. No lo creo en absoluto. Es más, debería mejorar la cultura en las familias al respecto de estos brebajes excitantes. Menos prohibir y más enseñar.

Que estas bebidas suponen un riesgo para la salud de los jóvenes (y adultos) es casi una obviedad para alguien que se quiera mantener informado y mínimamente saludable.

Para el que se bebe 2 litros de coca cola al día, come y cena pizza, McDonald’s o KFC, fuma un paquete de tabaco diario, no se mueve del sofá ni aunque le amenace una horda de inspectores del fisco y duerme 5 horas o menos, pues le va a dar un poco igual.

 Peligros en cada esquina… ¡qué miedo!

Lo que más coraje me da de toda estas historias es el hype que tienen.

Llevamos una buena temporada con la idea colectiva de que el azúcar en grandes cantidades es mala. La OMS da su consejo y todos doblamos el espinazo al respecto. Si nos pasamos de la cuota pues es como cruzar la frontera de Corea del Norte: igual nos cae una larga temporada en el “Trabajos Forzados Resort”.

Las cosas claras. Que los chavales de 14 años se beban 1 litro de Monster al día es culpa de unos padres a los que se la trae al pairo lo que hagan sus hijos, diga lo que diga la OMS. Y estos padres también tendrán su dosis de azúcar particular para estar así de ciegos. Entiéndase este “azúcar” como “trabajo muchas horas”, “no tengo tiempo para eso” o “ya te educarán en el instituto”. Luego nos extraña que la diabetes tipo 2 o los síndromes metabólicos sean más abundantes y precoces cada vez.

Pero claro, ahora la culpa es de las bebidas energéticas. Toma hype de los huevos.

Se evoluciona en base a la educación, la implicación de todos y la no prohibición. ¿Está mal tomar red bull pero bien comer kebaps? ¿Es malo el alcohol pero es bueno merendar pan con nutella? ¿Prohibimos las bebidas energéticas pero no la Coca Cola? En fin…

Tengamos claro que las bebidas energéticas son un refresco. Punto. Con una gran campaña de marketing detrás. O todos son buenos o todos son malos. Punto, set y partido.

No tomemos ahora las bebidas energéticas como si fueran el nuevo Bin Laden.

Resumen
Bebidas energéticas ¿Realmente nos dan alas?
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Bebidas energéticas ¿Realmente nos dan alas?
Descripción
Metiéndonos en materia, este estudio hace analiza a jóvenes entre 12 y 24 años que beben tanto café como bebidas energéticas. ¿Niños de 12 años tomando café? ¿Estamos locos? Y luego vamos por ahí preocupándonos por lo que comen nuestros hijos. Dale una Coca Cola, pero café…
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Mi Báscula Me Odia
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