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“Qué comen nuestros hijos”, otro especial de Alberto Chicote lleno de luces y sombras

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Este es un tipo de artículo que tenía muchas ganas de escribir y gracias a Alberto Chicote y a Atresmedia puedo hacerlo. Va a ser un artículo muy largo, así que tómate tu tiempo para poder leerlo. Hay mucha tela que cortar.

El pasado 6 de septiembre se emitió el especial ¿Qué comen nuestros hijos? En Antena 3, en horario de máxima audiencia, donde se nos muestran los hábitos alimenticios de 2 familias con hijos en edad escolar. Los hábitos que importan son los de los hijos, aunque son perfectamente aplicables a los padres, que también los necesitan. Pero todo sea por los niños.

Voy a dar mi punto de vista sobre lo que se comentan tanto si me ha parecido bien como si me ha parecido mal. Este no es un artículo que pretenda criticar por criticar. Eso no le ayuda a nadie.

Pues empecemos, que me muero de ganas.

Alberto Chicote presentando el programa ¿Qué nos ofrecerá?

Introducción

El programa arranca con una presentación muy colorida. Es como si Chicote hubiera desahuciado a Willy Wonka de su fábrica de Chocolate. Ahí nos comenta que los niños nada más que sueñan con pizzas, chocolates y golosinas, recibiendo a cambio de esos sueños grandes cantidades de azúcares, grasas y sales. No pretendía esperar una introducción en la que se dieran detalles sobre los tipos de azúcares, grasas o sales. Era demasiado pronto para eso.

Me encanta la referencia a los sueños de nuestros hijos. Como si fueran ellos los que hubieran inventado esos paraísos llenos de pizzas, chocolates y golosinas. Como si fueran ellos quienes emiten esos anuncios en prime time con todos sus sueños dentro de vistosos envoltorios. Pero no me voy a ensañar con esto aún, que acabamos de empezar.

Acto seguido, se hace referencia a que España encabeza el ranking europeo de obesidad infantil con un 41% d la población. No se cita la fuente. Y es cierto que encabeza los primeros lugares junto con Malta (la gran campeona en todas las estadísticas), Portugal, Inglaterra, Italia y Escocia entre otras. No somos los primeros pero sí que estamos en el grupo de cabeza en todas las estadísticas que he consultado (fuente 1, fuente 2, fuente 3).

Sea en primer lugar o en el grupo de cabeza no es para estar orgullosos.

Los casos prácticos

A continuación se presenta a dos familias con hijos en las cuales el sobrepeso está presente en todos sus miembros, tanto jóvenes como adultos. El objetivo del programa es diseccionar un día cualquiera en las vidas de estas familias analizando cuáles son sus hábitos alimenticios y ofreciendo mejoras al respecto.

Es lógico que las primeras palabras de los padres estén enfocadas en lo difícil que les resulta que sus hijos coman más verdura y más fruta. La vida que llevan, el trabajo y los agobios casi les obliga a satisfacer a sus niños con lo que piden. Es obvio que una porción de pizza se vende mejor a un niño que un plato de brócoli. Hasta ahí todos de acuerdo. Más adelante expondré que no hace falta llegar a esos extremos. O Kentucky Fried Chicken o pescado hervido. Las cosas nunca son blancas o negras. Cuesta el mismo esfuerzo aprender un mal hábito que un buen hábito si el líder de la manada está dispuesto a ser el abanderado de ese hábito. Pero sigamos con las presentaciones.

Los desayunos. Primer asalto

Momento importante en el día, la primera comida del día, la ingesta que nos permitirá comernos el mundo o fracasar estrepitosamente. Se perpetua uno delos mitos que más arraigados están en nuestra sociedad: el de comer nada más despertarse. Muestro unos cuantos artículos de gente poco dudosa aquí. O este que me encanta, de uno de mis fuentes de referencia, el portal fitnessrevolucionario.com del gran Marcos Vázquez.

Cierto es que, como un hábito más, la mayoría de las personas desayunan. Y la mayoría hacen desayunos bastante deficientes, como nuestras dos familias del programa, que les dan a sus hijos lo siguiente.

  • Familia 1: Leche con cacao y tostadas de pan de molde con margarina y mermelada (ingesta calórica 470 kCal)
  • Familia 2: Leche con cacao y ya (ingesta calórica 152 kCal)

Los argumentos de la familia 1 para ese desayuno son los ya nombrados. No quieren otra cosa que no sea eso. En la familia 2 el argumento para tan pobre desayuno es que los niños no tienen nada de hambre al despertarse.

El doctor Jesús Argente, director del departamento de Pediatría de la Universidad Autónoma de Madrid, será el pediatra de cabecera en este programa. Estará encargado de ir ofreciendo las alternativas saludables a estas familias. Su propuesta saludable es ésta:

  • Pediatra: 1 vaso de leche, 1 tostada de pan integral con 1 cucharada de aceite de oliva y 1 pieza de fruta (ingesta calórica 280 kCal)

Como tónica dominante del documental tendremos el discurso de las calorías como gran culpable del sobrepeso. En ningún momento, ni ahora ni después, se hablará del tipo de calorías que ingieren los niños. O de la diferencia entre la caloría de una pieza de fruta y la caloría de un bollo industrial. Calorías y punto, todas iguales.

En cuanto a posibles soluciones para el problema de los desayunos poco saludables no se brinda ninguna información, ni ningún consejo. Pedagogía al respecto nada.

En cuanto a por qué un niño no tiene hambre por las mañanas tampoco se explica nada. ¿No habría que revisar lo que cena?

En cuanto a posibles alternativas de desayuno a parte de la expuesta por el pediatra, tampoco se ofrece nada.

Experimento 1. El rendimiento escolar según lo que se desayuna

Durante todo el programa se harán distintas pruebas que acompañarán al discurrir de la historia general. La primera de ellas se basa en otra estadística (no se cita la procedencia) que asegura que el 15,5% de los niños sólo desayunan agua, zumos o un vaso de leche antes de ir al cole.

La prueba consiste en dividir una clase de 50 niños en 2 grupos. El primer grupo hará un desayuno pobre y el segundo tomará un buen desayuno. Después realizarán una prueba tipo test. Una semana después se invierte el proceso y se repite la prueba.

Esta prueba está basada en un estudio de la Universidad de Cambridge realizado en Cardiff sobre una muestra de 5000 niños.

En dicho estudio se concluye que, si bien es cierto que el desayuno (un desayuno saludable) podría mejorar el rendimiento escolar en según qué ocasiones, no es concluyente en cuanto a si la calidad del desayuno influye o no en los estudiantes. También indica que sólo es aplicable a la población infantil, ya que los patrones adolescentes indican otras cosas que necesitan más estudio.

En el programa de Chicote se muestran unas gráficas que tampoco son excesivamente concluyentes, por lo que se confirman los datos de estudio. Las diferencias porcentuales son pequeñas como para ser significativas. En la segunda tanda de la prueba, las mejoras tampoco se deberían atribuir de forma exclusiva al desayuno, ya que los niños hacen esa prueba por segunda vez y es muy posible que se fijen más y los resultados presenten un sesgo.

Tampoco especifican qué desayunan los que desayunan. Y los que no lo hacen, no se dice si van con el estómago vacío o si han tomado un vaso de leche.

En lo personal, la prueba me ha dejado un poco confuso. En este punto, como padre y dejándome llevar por esta información, no sabría qué contestar si me preguntan por cuál sería un desayuno óptimo.

Tentempié. La energía necesaria a media mañana

Las familias del ejemplo preparan a sus hijos lo siguiente:

  • Familia 1: Yogur y pastas dulces (301 kCal)
  • Familia 2: Bocadillo de salchichón o mortadela y un zumo de frutas (203 kCal)

De nuevo entra en escena el doctor Argente para sugerir cuál sería un almuerzo correcto. Su propuesta sería ésta:

  • Pediatra: 1 pieza de fruta o 1 yogurt. Tal vez un sándwich vegetal

En este punto del programa me tiro de mis escasos pelos por primera vez. No sólo por sugerir que un sándwich sea un buen almuerzo, por muy vegetal que sea. Quien quiera puede leerse este genial artículo de Mercedes Morales sobre la composición del pan de molde.

Pero no detuve mi arranque de pelos ahí, al escuchar al doctor Argente opinar sobre la mantequilla. Sus palabras textuales fueron las siguientes: “la mantequilla no aporta nada salvo calorías”. Para empezar aquí hay 2 grandes artículos y un podcast, de Marcos Vázquez de nuevo, no sólo hablando de los beneficios de la mantequilla y la demonización que ha sufrido junto con las demás grasas en los últimos años, sino con interesantes comparativas con la margarina.

A parte de esto, detallaré unos cuantos beneficios más de la mantequilla. A saber:

  1. Proporciona vitamina A de fácil absorción, tan necesaria para las glándulas tiroides y suprarrenal
  2. Es fuente de vitamina E y K.
  3. Contiene ácido láurico (ácido graso saturado), tan importante para el tratamiento de infecciones por hongos tipo cándida
  4. Es una fuente rica en selenio, yodo, o ácido araquidónico, crucial para el funcionamiento de nuestro cerebro al ser un componente de las membranas celulares
  5. Tiene antioxidante que protegen contra el debilitamiento arterial
  6. Protege contra los radicales libre y contra las infecciones gastrointestinales, especialmente en niños y ancianos
  7. Contiene ácido linoleico conjugado, gran anticancerígeno, constructor de nuestra musculatura y fortalecedor de nuestro sistema inmune
  8. Encima está riquísima

Pero argumentamos que la mantequilla no aporta nada salvo calorías. Vivir para ver. Seguimos.

Niña sufriendo los estragos ácidos de un kiwi

Experimento 2. Dales fruta hasta que se rindan

Segunda prueba que nos muestra el programa para acostumbrar a los niños a esos sabores que no les gusta. Por norma, los niños huyen de los sabores ácidos y amargos ya que su paladar aún está en desarrollo y lo interpretan como algo que les puede dañar. Cosa que no ocurre con el salado y por supuesto con el dulce. Nos recuerdan que los niños se alimentan, y yo añadiría que se comportan, con arreglo a las siguientes motivaciones:

  • Por experiencia repetida. Todos los días hay fruta de postre.
  • Por respeto a la autoridad. Si papa lo hace yo también.
  • Por refuerzo positivo. Si me como la naranja tengo premio.

El experimento consiste en acostumbrar a un grupo de niños durante 14 días a comer porciones de frutas que no les guste, naranja y kiwi en general. Dos frutas ácidas. Los resultados son los esperados. A base de repetición los niños se acostumbran al sabor y hasta termina encantándoles a más de uno.

La llamada neofobia alimentaria está muy marcada en los primeros años de sus vidas con respecto a los sabores amargos y ácidos. A pesar de ello su tolerancia al ácido, objeto del experimento, es mayor que al sabor amargo, como se indica en este estudio, de hecho es crucial la introducción de estos sabores en la infancia para que los puedan tolerar de buen grado en el futuro.

La prueba que se muestra en el programa es interesante y certifica lo importante que es el papel de los padres en la alimentación de los niños. Si ellos no lo hacen, si no comen frutas de todo tipo, los niños tampoco lo harán.

La comida. Tercera ingesta, tercera batalla

De nuevo volvemos con los hábitos de las dos familias esta vez para la comida.

  • Familia 1: Espagueti con tomate como plato único. Flan de postre y tele para acompañar
  • Familia 2: Comen en el colegio

De nuevo el doctor Argente hace su valoración al respecto, cayendo en los tópicos tan manidos ya y que tanta evidencia médica han demostrado equivocados al respecto de los huevos. Al diseccionar los grupos de alimentos para una semana recomienda sólo 2 huevos como máximo. Supongo que el discurso estará basado como siempre en la grasa del huevo, en que sube el colesterol y demás dogmas. Unos pocos aportes para ver si aparcamos ya este tema de una vez:

¿Tenemos suficiente? Por si quedan dudas al respecto del colesterol, aquí tenemos otro estudio más que demuestra que el colesterol en la dieta no influye tanto como se pensaba en los niveles de colesterol en sangre. O este otro que anima a reconsiderar de forma seria el tema del colesterol en la dieta, así que, por favor, desde mi humilde atalaya de bloguero solitario. Busquemos otros culpables y dejemos en paz de una vez  ese pequeño alimento de 77 calorías con 6 gramos de proteína y 5 gramos de grasas saludables. Ahí no está el enemigo.

El resto de recomendaciones del doctor entran dentro de lo habitual. Solo reseñar que hay más fuentes de calcio que la leche, tema en el que insiste demasiado también. Por si hay intolerantes a lactosa por aquí, o algún vegano, el calcio lo puedes ingerir también proveniente de las sardinas en aceite, almendras, avellanas, cigalas, langostinos, gambas, higos secos, garbanzos o pistachos. Y todos ellos tienen mucho más calcio que la leche.

Reparto alimentario. Carbohidratos por un tubo, oiga!

Comedores escolares. La parte más confusa del programa

En esta parte se desgrana lo que los niños comen en el comedor escolar. Como dato curioso para rellenar el programa me parece bien. No está de más que sepamos cuál es el proceso a seguir por los centros escolares a la hora de alimentar a nuestros pequeños.

Me parece la parte más confusa, aunque interesante, por varias razones. La primera es que se realiza un análisis nutricional de 3 centros diferentes en España en base a 3 menús diferentes. El nutricionista invitado por el programa disecciona estos menús para hablar tanto de su calidad como de sus aportes nutricionales. Claro está que el centro que sirve cocido provee de mayor aporte nutricional a los niños que el centro que ofrece espagueti con tomate. Hasta ahí todos de acuerdo. De hecho una de las cosas más importantes para estar delgado y no engordar es comer lo que las abuelas decían que comiéramos, y los platos de cuchara son los reyes en esto.

Luego se hacen una serie de recomendaciones sobre el reparto de macros que debería existir en los centros y, en especial, en los menús expuestos de los colegios. De nuevo veo el mismo sesgo. Si no estamos comparando los mismos menús no nos van a salir los mismos repartos de macros. Y ya veo venir a más de uno diciendo que ese detalle sí que importa para tener claro qué comer. Yo no lo creo al menos que vayamos a dar a nuestros hijos todos los días la misma comida. A diferentes menús, diferentes repartos de macros. Sin olvidar que lo que cuenta es el global semanal o mensual, no los datos de un día.

Y por último para este punto hablaré de lo que sirven los comedores escolares. Salvo contadas ocasiones, los comedores se ajustan a los requerimientos que ordena la administración. Han pasado muchos años ya de la época en la que los centros decidían lo que se comía. Ahora todo sigue unas directrices muy marcadas y dentro de la clásica pirámide nutricional que tan obsoleta está.

De ahí mi confusión al respecto de esta parte. Es como ponerse a hablar del sexo de los ángeles.

Merienda. Cuarto round alimentario

A ver que comen nuestras familias:

  • Familia 1: Bocadillo de crema de cacao o de lomo (377-200 kCal)
  • Familia 2: Galletas o donut con ganchitos y un vaso de leche con cacao (622 kCal)

En lo personal, y soy padre, diré que en la vida se me había ocurrido darle de merendar a mi hijo ganchitos. Me parece una aberración que un snack ultra procesado forme parte de la merienda. Puedo entender su inclusión en un evento social o en algún aperitivo de fin de semana. ¿Pero a diario?

¿Qué dice nuestro experto? Que la mejor merienda la compone una pieza de fruta o un lácteo. No está mal, pero de vez en cuando algo de frutos secos tampoco estaría de más. Algo con proteína quizás…

Coincido en su opinión cuando desaprueba totalmente esas meriendas. La única que se salvaría un poco sería el bocadillo de lomo embuchado. Pero lo más probable es que el lomo sea un producto industrializado repleto de azúcar como lo son en su mayoría. Y el pan, bueno, mejor dejemos ese tema de momento.

Experimento 3. Las chuches

Curiosa parte. Parecía sacada de “El hormiguero”. Me faltaba Marron por ahí dando vueltas.

Vemos cómo se le muestra a un grupo de niños, de 8 a 10 años más o menos, lo que queda en una olla cuando eliminas el agua de un bote de coca cola. El experto explica que la pasta negra carbonizada resultante equivale a 21 gramos de azúcar. Una barbaridad, vamos.

El segundo experimento trata de quemar la energía de una gominola en forma de osito (de haribo parece) al sumergirla en clorato potásico. La reacción química libera una gran cantidad de energía envuelta en humo y fuego. El azúcar de la chuche reacciona con violencia al calentarse la mezcla. Y como tiene tanta, los efectos visuales son increíbles.

Se nota que los niños se lo pasan pipa, aunque no hayan entendido nada de lo que estaban viendo. Esa demostración y sus implicaciones le pueden servir a un adulto. Para un niño no es más que una experiencia vistosa más.

La segunda parte de esta prueba es mostrarle a los mismos niños una mesa repleta de fruta preparada de mil maneras distintas. La mesa, llena de formas y colores, es una de las cosas más apetitosa que se pueden ver en el programa. Demuestra que si la presentación es agradable y divertida los niños participarán de esa experiencia. Eso la industria alimentaria lo sabe hacer muy bien. Por eso hay ositos de gominolas, galletas con forma de dinosaurio y toda esa infinidad de alimentos ultraprocesados con todo tipo de formas, colores y olores. Todos, y los niños en especial, comemos por los ojos.

A estas alturas del programa, cuando ya quedaba muy poco, echaba mucho de menos alguna referencia a los alimentos ultraprocesados. Ni una sola mención. Ni una sola palabra fomentando su control. Nada de nada.

La cena. Quinto y contundente round

En los minutos finales nuestras queridas familias nos muestran sus hábitos en las cenas:

  • Familia 1: Pizza, hamburguesa y patatas fritas de bolsa. Para beber coca cola (929 kCal)
  • Familia 2: Sandwich mixto con margarina y 1 yogurt (443 kCal)

A estas alturas tengo bastante claro que la familia 1 tiene un serio problema nutricional. Cenar esa burrada de comida un día cualquiera entre semana… o es un montaje o necesitan ayuda urgente. Desde luego, el problema no es de los niños.

La propuesta del doctor Argente para la cena es un poco de verdura hervida, un pescado blanco a la plancha y una pieza de fruta. Vamos, una típica cena de un hospital.

Aquí veo varios problemas, como en el restos de las sugerencias que se hacen, y es la famosa adherencia de la que tanto hablo. Es imposible que ese modelo de cena, o de comida, se mantenga en el tiempo en una familia con determinados hábitos. No se trata de concienciar a los niños sobre lo que deben comer. El trabajo hay que realizarlo con los padres, los que realmente necesitan formación nutricional. Los niños se limitan a comer lo que los padres les sirven.

La excusa que se utiliza constantemente sobre la imposibilidad de que coman otra cosa es absurda. Un niño protestará si le sirves un plato de verduras, al igual que protesta si no le dejas jugar más rato en el parque. Al igual que protesta cuando le obligas a ducharse, o irse a dormir, o levantarse por las mañanas, o ir al cole, o lo que sea. Un niño es una fuerza de la naturaleza que hay que domar. Y los domamos en todo hasta que llegamos a la alimentación. Ahí dejamos que ganen ellos.

De acuerdo con el doctor Argente cuando les prohíbe volver a cenar de esa manera. Pero echo mucho de menos unas cuantas enseñanzas a los padres más allá de las prohibiciones y las dietas de hospital.

Y queda respondida la incógnita de los desayunos. ¿Por qué un niño se levanta sin hambre por las mañanas? Pues porque se acuesta cebado, con el estómago a reventar. La razón es así de simple.

Uno de los niños del experimento, comiendo con la tele

Experimento 4. La tele, ese gran obesogénico

Ya hable de este tema en este artículo hace un tiempo. El programa nos muestra a una niña y un niño cenando pizza en solitario dentro de una habitación. En la primera sesión los niños comen pizza sin ninguna distracción y en el segundo tienen una tele con su programa favorito.

Sin tele los niños comen deprisa y se sacian relativamente pronto. Con ella comen  mucho más despacio y eso les lleva a comer más ¿o no? Porque la niña come los mismo pero en más tiempo (3 porciones en 15 minutos con tele frente a 3 porciones en 8 minutos sin ella). El niño hace lo mismo salvo que él sí que come una porción más (4 porciones en 13 minutos con tele frente a  3 porciones en 5 minutos sin ella).

Se entiende que, de forma general, comemos mucha más cantidad cuando estamos distraídos con la televisión. Este experimento se basa en un estudio realizado en la Universidad de Buffalo en 2007. El estudio al que hace referencia es este.

Este otro ensayo aleatorio habla sobre la incidencia de la televisión o el ordenador en el IMC de los niños, muy relacionado con el experimento, y realizado a lo largo de 2 años. Las conclusiones son muy similares.

Esta parte me pareció de lo más interesante del programa. Creo que es muy necesario hacer pedagogía con esto y demostrar lo sano que es apagar la televisión mientras se come para, por ejemplo, mantener una conversación. Igual algunos padres aprenden cosas que no sabían sobre sus hijos. Esto es extensivo al papel de niñera que en muchos hogares se le da a la televisión. Mientras los niños se mantengan distraídos no molestan. Enfadarnos después con los resultados que esos comportamientos nos reportan es un tanto absurdo.

Chicote y las criaturas probando la fruta

Momento Chicote. Cocinando Nuggets caseros

Para acabar Chicote regresa a su ambiente natural delante de los fogones. Les va a explicar a los niños qué contiene un nugget de pollo y cómo están fabricados los que se venden en los supermercados.

Un nugget de pollo casero puede ser una auténtica delicia. Preparado con una pechuga de pollo, bien empanado y enharinado, para después freírse en aceite de oliva… Se me cae la baba solo con pensarlo. Chicote les muestra que el nugget de pollo industrial se fabrica a partir de las carcasas de pollo y restos de piel. Los niños ven como toda esa mezcla asquerosa se tritura y se mezcla. Luego empana un poco y la fríe apenas unos segundos.

Después fríe un nugget industrial y uno hecho por él, pasado por huevo y harina, bien sazonado y presentado. Reparte a los niños sus nuggets caseros y les encanta. Luego presenta los industriales y el mejunje que ha preparado con los despojos, mostrando un color pardo al cortarlos a la mitad al estar a medio cocinar. Los pobres niños casi vomitan.

Me habría gustado esta parte si no fuera porque es un plagio de un experimento que hizo Jamie Oliver, el famoso cocinero británico. La gracia de esto es que Chicote ha cambiado la forma de hacer el nugget, por lo que el resultado evidentemente cambia también. Mira el video del que hablo:

La industria no prepara un nugget a medio hacer. El contenido del producto no está húmedo, grumoso ni es de color gris. Eso nadie se lo comería salvo un perro. La industria, al igual que hace Jamie Oliver en el video, adereza la mezcla. Primero la tamiza, luego le añade especias, aromas y sabores y después le da una forma bonita. Y los niños las devoran. Mirad lo que le pasa a Jamie, la cara que se le queda al pobre.

Me cabrean las manipulaciones y los niños son muy manipulables. Chicote lo sabe y lo usa a su favor. Entiendo que es un show al fin y al cabo, pero no les estás enseñando nada a los niños. Algo asqueroso es algo asqueroso si se presenta de forma asquerosa, aunque lleve los mejores nutrientes del mundo. ¿Qué ocurre con el tema de los insectos en la alimentación? La OMS dice que son muy nutritivos, que hay muchos y que deberíamos comerlos. Pues la gente no los quiere. Camúflalos dentro de otro alimento y es probable que nos lo comamos a puñados.

Por no hablar del plagio de la prueba sin citar la fuente. Todos los demás experimentos han citado sus fuentes en el mismo programa. Chicote, ya que copias, copia bien.

Conclusiones finales

El programa termina dando unas pautas alimentarias para los niños que no excedan de 1300 kCal por día. Hace hincapié en la mantener una dieta equilibrada y practicar deporte de forma regular, vamos, lo de siempre. Igual que hacen los telediarios cuando llega el frío y sugieren que te abrigues. Más generalidades sin ninguna pedagogía.

Como ya he comentado echo de menos una voluntad clara para cambiar ciertos dogmas con respecto a la alimentación. Creo que hay mucho trabajo pendiente en ese campo.

Por otro lado aplaudo este tipo de iniciativas. Poco espacio dedican los medios a hablar de nutrición y más de los hábitos de los niños. Los inicios siempre son complicados. Comprendo que hay patrocinadores detrás que recomiendan sus productos y que pagan los emolumentos de Chicote, es lógico que ciertos dogmas perduren aun.

También comprendo que estas iniciativas nacen por presión popular. La gente, cada vez más, se está dando cuenta de que hay que cambiar muchos hábitos que no funcionan. Discursos manidos sobre las grasas o los huevos están siendo desmontados sistemáticamente por las evidencias científicas. La gente lo está descubriendo y experimentando y convierte en tendencia estos nuevos estilos de vida. Las televisiones ven dinero en eso y surgen este tipo de programas.

Y por último, para acabar este extenso artículo, una reflexión para los padres.

Los caminos fáciles y los atajos llevan a resultados pobres casi siempre. Ser padre implica muchas cosas y entre ellas está la de corregir los malos comportamientos de nuestros hijos. De vez en cuando hay que enfadarse y hay que prohibir. No le estamos haciendo ningún favor a un niño al darle donuts rellenos para merendar. Lo estamos enfermando y estamos lastrando su crecimiento. En los casos más extremos incluso estamos provocando una muerte muy prematura. Ser padre tiene esas responsabilidades que hay que asumir. La exclusión social, la incapacidad motriz, la depresión y otros trastornos físicos y psicológicos es lo que les estamos dando cuando no vigilamos su alimentación.

No digo que no haya que darle dulces y golosinas a los niños, ni mucho menos. Solo faltaba. Solo digo que todos los días no se merecen ese premio.

Y a ti, ¿qué te ha parecido el programa? Deja tu opinión en los comentarios. Estoy encantado de poder debatir contigo.

 

(c) Imágenes propiedad de Antena 3

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