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Como el ser vegano te puede volver tonto y 10 razones que lo explican

Hoy hablo del veganismo, de ser vegano, vegetariano, crudi-vegano y todas las variedades que existen.

Y sé que este titular puede levantar ampollas nada más empezar, pero qué quieres que te diga, en este blog aparte de informar también doy opiniones. Así que déjame que me explique y luego me fusilas con calma y apuntando bien.

No voy a tratar la vena política/filosófica que rodea al movimiento vegano a nivel mundial. No creo que este sea el foro más adecuado para ello. Dejo el campo reivindicatorio para la amplia cantidad de blogs y canales de Youtube que ya existen y tratan el asunto en profundidad.

Sí que daré una pequeña opinión al final. Pero me voy a centrar sobre todo en lo hechos.

Voy a ser más práctico y tocar los puntos que atañen directamente a nuestra fisiología. Porque, qué quieres que te diga, no tiene ninguna lógica ponerse ciego a bizcochos industriales por muy veganos que sean y predicar después que es más saludable la vida vegana porque me inflo a tofu.

Que conste que respeto a todo el mundo, lo mismo me da que seas vegano o que te quemes a lo bonzo. Las decisiones de cada uno son de cada uno. Pero los hechos, señoría, son los hechos. Y de eso voy a hablar hoy.

Así que, en el capítulo de los post políticamente incorrectos, hoy, en Mi Báscula Me Odia , toca acordarse del mudo vegano.

¡Comenzamos!

 Qué me han hecho los veganos

Pues de verdad he de decir que nada en absoluto. Supongo que como en todo grupo social habrá buena y mala gente. Pero no voy a tocar la vena sociológica como ya he dicho.

Hablo de los veganos como he hablado de la dieta paleo, la del huevo o cualquier otro tema controvertido como exponerse al frio para adelgazar. Considero el veganismo una tendencia y como tal la voy a tratar.

Vivimos en una época en la que a una moda se le llama tendencia, esa tendencia se vuelve trending topic, a partir de ahí arde twitter y se crean grupos de presión. Estos grupos de presión consiguen que se legisle en sus países y la gente desinformada comienza a decir gilipolleces por donde pasa, volviendo el mundo un lugar irreconocible lleno de idiotas.

Y después de esta vomitona verbal, una aclaración: ni todos los grupos de presión fabrican idiotas, ni todos los idiotas vienen de grupos de presión. Hay idiotas cum laude que son autodidactas y surgen por generación espontánea.

 La increíble cualidad del ser humano para ser contradictorio

Siempre me he preguntado por qué un vegano quiere consumir un producto procesado basado en el tofu con forma de filete de ternera, que imita el sabor de la ternera, que huele a ternera y cuya textura se asemeja más a un filete real que el propio original. ¿Y mantienes un debate sobre de la crueldad animal mientras lo consumes con tus colegas veganos? Como dijo aquel, lo siento pero no lo entiende mi cabeza.

¿La sobreexplotación del suelo para cultivar soja, con siembras intensivas inundadas de NPK (Nitrógeno, fósforo y potasio) no daña el ecosistema? ¿Ni los residuos de la cosecha? Al menos colabora en la devastación planetaria con los deshechos del ganado, pienso yo. Pero no he venido a hablar de esto, aunque me muera por hacerlo.

Quiero hablar de esto:

Y esto, que es la base de la vida para los humanos en este pequeño planeta del sistema solar, necesita del ganado y de las aves de corral. No hay otra manera de hacerlo. Y de paso nos comemos su carne y sus huevos.

Por supuesto que no estoy a favor del maltrato animal, ni de las granjas donde estabulan al ganado y apenas ven el sol. La infografía se titula “ciclo natural con suelta de vacas y gallinas”. Pero somos lo que somos y solo nuestras convicciones políticas nos hacen pensar que podemos sobrevivir sin productos animales. Aunque nos muramos de ganas por comerlos y fabriquemos los sucedáneos de los que he hablado.

Pero quiero darte las 10 razones, que para eso estamos hoy aquí.

 Las 10 razones que explican que ser vegano te puede volver tonto

Empezaré por una razón muy directa:

razón 1

 Nuestro cerebro se hace pequeño

Desde que dejamos de ser cazadores recolectores nuestra masa cerebral ha menguando un 8%.

Las razones son diversas, pero el uso de demasiados cereales junto con la ingesta de menor cantidad de proteína y grasa tiene bastante que ver en este proceso. Se asocian problemas como el TDH y el Alzheimer a una ausencia deliberada de grasa y proteína animal en nuestra dieta.

Tener hambre y necesitar cazar para comer agudiza los sentidos. Devorar la presa una vez tomada es un más que merecido premio. Está claro que hoy tenemos las carnicerías que eliminan toda la mística de la caza primitiva, dándonos un producto acabado como si creciera así en los árboles, pero esa necesidad de cazar la llevamos dentro aunque no sepamos usarla. Si está en nuestros genes es por algo.

Muchos cereales y pocas grasas y conseguirás que los jíbaros se rifen tu cabeza.

 No somos gorilas

Los gorilas tienen un sistema digestivo enorme y un cerebro enano. Toda esa tremenda masa muscular se mantiene a base de ingerir grandes cantidades de plantas y hojas a diario. De hecho comen tanta cantidad que los gorilas reciclan sus heces porque son pura fibra verde.

Si no eres demasiado aprensivo puedes mirar este video que lo demuestra:

Da asco, lo sé, pero la naturaleza no desperdicia nada.

Su microbiota intestinal contiene multitud de enzimas capaces de devorar tallos leñosos que nos envenenarían, si es que somos capaces de tragarlos. Su colon, comparado con el nuestro, es gigante, de ahí que sean capaces de digerir tal cantidad de materia vegetal.

A parte de todo esto, necesitan estar comiendo todo el santo día para conseguir la energía que necesitan para seguir comiendo. Y de ahí a la cama y, de vez en cuando, darse unos cuantos puñetazos en el pecho.

Si no quieres llevar la vida de un gorila, ¿por qué alimentarse como uno?

 Nuestro cerebro se alimenta de lo que se alimenta

Me encantaría decir que lo mejor que hay para una reunión familiar es una buena ensalada, pero con una barbacoa quedarás mejor. Y no solo mejor, alimentarás de paso tu materia gris.

El cerebro necesita ácido grasos poliinsaturados como el araquidónico y el DHA para mantener a los neurotransmisores en la zona verde. ¿Qué pasa si no es así? Pues que caemos en depresión, ganas de suicidarnos y en tristezas morbosas. Estos ácidos grasos solo los podemos obtener de los animales.

Pero te digo más: la grasa animal hace falta para cubrir los nervios, alimentar a los glóbulos rojos para que eliminen bacterias nocivas, equilibrara nuestros vasos sanguíneos, darnos energía de la buena o evitar que tengamos fatiga crónica, suprarrenal o trastornos del sueño.

¿Una ensalada y a la cama? No es problema si te has comido un filete o un pescado. Una pequeña porción, eso sí. Que abusamos de las cantidades.

 No quiero ser adicto a los suplementos

Y esto es así. La vitamina B12, necesaria para cosas tan tontas como mantener a las neuronas vivas y a nuestros glóbulos rojos, por ejemplo, y no existe en el mundo vegetal salvo en cantidades mínimas.

La única manera de ser vegano y no morir es tomar pastillas. Se solucionaría el problema tomando un huevo al día, pero es mejor ir contra nuestra genética y tomar pastillas procesadas industrialmente. Eso no contamina nada y es totalmente coherente con nuestra naturaleza (ironic mode off).

Pero no nos quedamos solo con eso. Para ser un buen vegano debes suplementarte también con vitamina D3, con una versión del omega 3 vegano procedente de la linaza (y mira que tiene omega 3 el pescado, oye), con quercitina que es un complejo vitamínico concentrado a base de plantas, y con un poco zinc y magnesio natural… naturalmente empastillado, claro. Y esto es solo un ejemplo.

Haz hueco en la cocina para un montón de botes blancos que te van a llenar de salud y vigor. Y que te van a costar el triple que un buen filete de pasto criado en libertad. Y mil veces más que una docena de huevos ecológicos de gallinas criadas en libertad.

Pero, oye, hay que cuidar el medio ambiente y tal…

veganismo
No es por nada, pero anhelar lo que el otro come no debe ser del todo sano. ¿Donde están las convicciones en este caso? (Dibujo propiedad de Jeff Victor Art)

 Los huevos no son el enemigo

Comerse un huevo no equivale a fumar cinco cigarros, como aseguraban en el documental “What the Health” que popularizó Netflix hace unos meses.

He hablado de las bondades del huevo en el pasado, apoyado en multitud de estudios y ensayos clínicos. Pero quiero dar un enfoque más. Algo en lo que no pensamos de forma habitual, que se nos olvida sistemáticamente: somos animales.

La única manera de ser vegano y no morir es tomar pastillas. Se solucionaría el problema tomando un huevo al día, pero es mejor ir contra nuestra genética y tomar pastillas procesadas industrialmente Clic para tuitear

¿Sabes lo que siente un animal, carnívoro u omnívoro, cuando se encuentra con un huevo en la naturaleza? Sabe que le ha tocado la lotería. No se plantea que es un embrión que generará una vida nueva, ni que mama pájaro va a perder su descendencia. Sabe que ha encontrado la ampolla de vitaminas, grasas, minerales y proteínas más valiosa que existe. Es el premio gordo, la especial de una tragaperras, el masaje de pies definitivo, la deliciosa esencia misma de la vida envuelta en una cáscara frágil.

Pero llega el humano vegano y afirma que el huevo produce colesterol y que comerlo es como fumar. ¡Vive Dios! Y la leche es pus de vaca. ¡Que suenen trompetas de victoria!

 Exceso de carbohidratos

No voy a hacer una apología de los macros, puesto que ya he hablado en el pasado sobre que las cosas no son tan sencillas a la hora de adelgazar.

Pero si deseas ser vegano ten claro que necesitarás ingerir mucha cantidad de carbohidratos para poder estar saciado. El cuerpo los necesita en su proporción adecuada, al igual que con los demás macros, pero si tenemos claro que comemos alimentos y no macronutrientes, la cosa cambia.

Una ingesta exagerada de carbos – y si eres vegano o vegetariano te pondrás ciego a macarrones y lasañas, tenlo claro – producirá en tu cuerpo un desequilibrio que te puede convertir en diabético tipo 2 y generarte una obesidad. Porque ser vegano no está necesariamente asociado a estar delgado.

No se trata de hacer una dieta frugívora, o herbácea. Se trata de realizar versiones de una alimentación omnívora pero con productos de origen vegetal. Y hasta la fecha, el trigo y sus derivados se consideran vegetales.

Así que, en lo que a una dieta equilibrada se refiere, esta alimentación deja mucho que desear.

 La sensación de ligereza al no comer carne

Un argumento generalizado es el asociar una dieta vegana con un bienestar general del organismo.

Partamos de la prensa de que mucha gente se alimenta de pena. Yo he sido un buen ejemplo de ello durante casi toda mi vida. Pasar de una dieta basada en comida chatarra, pan con todo tipo de cosas dentro, pasta, pizza, bebidas energéticas, refrescos, alcohol, sándwich para cenar y todo tipo de snacks para ver la tele, a cualquier pauta alimenticia ordenada supone un alivio para nuestro cuerpo.

Si alguien pasa de esa alimentación al veganismo asociará de forma automática que el ser vegano es la solución a todos los males, y que estos males estaban en la carne.

Porque la culpa es de la carne de la hamburguesa, no del pan, ni del queso, ni el pepinillo, ni la cebolla, ni el kétchup, la mostaza y la mayonesa, a la par que de las patatas fritas. La culpa es única y exclusivamente de la carne.

ensalada
Nadie negará la opción saludable que ofrece una ensalada. ¿Será para siempre? Y esta lleva queso ¿El queso es ETA?

 Comer carne es un placer

Y no solo porque estemos diseñados para ello, sino porque lo es de verdad.

La naturaleza es muy sabia y no necesita que nuestras convicciones morales le digan qué es lo que necesitamos. Lo sabe de serie. Los alimentos de origen animal no causan más enfermedades que cualquier otro alimento.

Los campos de cultivo son regados con pesticidas y antibióticos de forma continua. Un alimento que esté en mal estado le importa poco cuál es su origen. Si ese alimento está hormonado, desinfectado y medicado, poco importa también cuál es su origen, por mucho que se alinee con nuestros credos.

Claro que tienes derecho a ser vegano, como si quieres alimentarte de alfalfa. Solo faltaba. El problema viene cuando quieres convencerme de que yo lo sea. Clic para tuitear

Maltratar al ganado está mal. Dejar de comer proteínas y grasas animales por ello es mezclar las cosas. Es como asociar no tener descendencia a la existencia de padres maltratadores. No se justifica porque es una asociación de ideas imposible.

Vuelvo a la imitación de los filetes de tofu. El cerebro de un vegano demanda lo que demanda. Cuando se niega a comer la versión real, no la imitación, no se difiere demasiado de un islamista radical en esas cosas.

 Demonizando la leche

La leche se demoniza sola. Tiene sus intolerancias sin que ningún vegano venga a soltar su discurso de la pus.

Existe un tercio de la población mundial que no tolera los lácteos a causa de no tener la hormona persistencia de la lactasa. Y que una vez que somos adultos no es necesaria para nuestro funcionamiento.

Por esa regla de tres, y tirando de demagogia, tampoco deberíamos tomar alcohol porque nos envenena, ni fumar porque nos mata, ni cebarnos en una comida por muy vegana que sea, ni repetir postre, ni dormir poco, ni aguantar al cabrón del jefe, ni acudir a esa comida familiar obligatoria. No lo necesitamos para nuestro funcionamiento.

Medir lo que ingerimos en términos de lo que necesitamos o no es tan inconsistente que se cae por su propio peso. Todos los argumentos entran en el terreno de la opinión, las creencias y los dogmas, hasta esto que escribo. No nos podemos apoyar en estudios científicos porque tienes tantos a favor como en contra, dependiendo de los mismos factores.

Usar el argumento del pus es querer asociarlo a algo asqueroso para que la misma repulsión nos haga odiar la leche. Es como si yo empieza a asociar las lechugas al zumo de cucaracha. Menudo asco, tu.

 Vive y deja vivir

Hace tiempo leí un cartel que decía que tu libertad termina donde empieza la mía. Y esto es un buen resumen de todo lo que he querido expresar aquí.

El décimo argumento es el más personal de todos, ya que intenta ser un canto a la libertad del individuo. Me importa poco si quieres ser vegano, hare krishna, del opus o emo, lo importante es que lo hagas sin joder a los demás.

Nadie escribe un post de más de dos mil palabras como este si el mundo vegano no hicieran campañas alabando lo contrario. Este mundo que nos hemos dado, el de las tendencias del que hablaba al principio, nos hace que seamos así, que tomemos bando continuamente en una carrera hacia la destrucción mutua, no hacia el respeto.

Claro que tienes derecho a ser vegano, como si quieres alimentarte de alfalfa. Solo faltaba. El problema viene cuando quieres convencerme de que yo lo sea. Ahí sí que no. Y más cuando a nivel fisiológico, como ya he explicado en las nueve pinceladas anteriores, la teoría no se sostiene. A partir de ahí solo nos queda la vía moral, la demagogia y el pisotear mis ideales para anteponer los de otros. Te convenceré si te humillo, parece ser la consigna.

La información se puede manipular y lo vemos a diario. Los hechos y las pruebas no. Todos los que están sumidos en esta u en otras creencias gozan de argumentos que las justifican pero pocas se ajustan a derecho, señoría.

Como siempre digo en este blog no tenemos un problema de información, sino de convicciones. Lo cual hace aún más necesario difundir esta información. Ante la quema de libros, editemos más libros.

Y hasta aquí el post más personal que he creado en esta web. Solo me queda darte las gracias si has llegado hasta aquí. Me hace una ilusión tremenda. Y te quisiera pedir un último favor. Difunde este post sobre todo a gente vegana que conozcas. Quiero que comenten y debatir con ellos, que no se ahogue esto como un grito en el desierto.

Y para ello, lo que siempre te digo, comparte, comenta y disfruta.

Resumen
Como el ser vegano te puede volver tonto y 10 razones que lo explican
Nombre del Artículo
Como el ser vegano te puede volver tonto y 10 razones que lo explican
Descripción
Siempre me he preguntado por qué un vegano quiere consumir un producto procesado basado en el tofu con forma de filete de ternera, que imita el sabor de la ternera, que huele a ternera y cuya textura se asemeja más a un filete real que el propio original. ¿Y mantienes un debate sobre de la crueldad animal mientras lo consumes con tus colegas veganos? Como dijo aquel, lo siento pero no lo entiende mi cabeza.
Autor
Editado por
Mi Báscula Me Odia
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Comentarios (2)

Es cierto que hay un porcentaje de veganos que son como dices, que parecen mormones de la santa iglesia del veganismo. Pero no todos los veganos lo son. Mi pareja sin ir más lejos es una de tantas personas veganas, mientras que yo soy omnívora (predominantemente carnívora). Lo mismo que respeto sus gustos y su ideología, me respeta los míos, aunque no le guste.
En bastantes cosas que mencionas estoy de acuerdo, en algunas pocas no tanto porque hay puntos que parece un poco tirados de tópico (por ejemplo, no todos los veganos van a por el filete vegetal porque ‘añoren’ el filete genuino –a mi pareja le daría asco por su parecido–, ni se atiborran a pastas y lasañas, y he sabido que sí existe una alternativa vegetal a la B12, la levadura nutricional). Pero suscribo por completo lo de «vive y deja vivir», sin apostolamientos de ninguna clase. Independientemente de los argumentos que se tengan, que cada cual sea feliz con su tendencia nutricional sin tratar de cambiar a los demás.
Tu artículo me ha hecho gracia principalmente por el tono con que lo escribiste 🙂

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Hola, Mercurania. Muchas gracias por comentar ante todo. Por lo que me cuentas tu marido debe ser de esos veganos con los que se puede mantener una conversación sin que exploten los dogmas de fe, como me pasa con la mayoría de veganos que conozco. En todos los artículos de mi blog siempre defiendo la comida natural y sin procesar, cosa que el veganismo se pasa por el forro porque un vegano necesita una buena cantidad de complementos procesados para no tener carencias. El caso de la levadura nutricional de la que hablas es un buen ejemplo. Esta levadura es una gran fuente de proteina, minerales y vitaminas, pero se distribuye enriquecida con B12 porque no lo obtiene de forma natural. Recuerdo de nuevo que el B12 pertenece a los alimentos de origen animal. Su presencia en el mundo vegetal es mínima. Por tanto, dentro de mi sentido evolutivo de las cosas, tener que abrir un montón de botes con pastillas y otros polvos mágicos a lo largo del día para poder continuar sustentando mi convicción política, pues no va mucho conmigo. Hace poco una vegana me decía que era mucho mejor tomar dos pastillas que comer unos mejillones, porque los mejillones son seres “sintientes”. Pues ante esos argumentos poco puedo hacer yo, salvo vivr y dejar vivir. Solo faltaba.
Tienes razón en cuanto a los tópicos que he utilizado, pero no están exentos de realidad. Yo casi siempre hablo de las experiencias que conozco y de las experiencias que leo de otros, y muchas veces me he encontrado con situaciones rocambolescas como esas. Es más, las zonas de alimentos veganas están llenas de productos así. Será porque se venden, al menos eso creo.
Me alegro que te haya gustado el tono del artículo. Me encanta el debate y se puede construir con argumentos solidos sin perder la sonrisa y sin que nadie se ponga de los nervios, cosa que abunda por desgracia en muchos sitios.

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