Saltar al contenido
Mi báscula me odia

De estatinas y otros trileros en los tiempos que corren

21 diciembre, 2017
estatinas

Nadie elige ser obeso.

Nadie decide tener colesterol alto.

En 1940 un nivel de colesterol total aceptable era de 280 mg/dl.

En 1980 el nivel bajó a 240 mg/dl.

En 2004 se volvió a rebajar a 200 mg/dl.

Según la OMS las cardiopatías isquémicas son la principal causa de muerte en el mundo en el año 2015.

¿Seguimos rebajando los niveles de colesterol y, aun así, la gente sigue muriéndose de eventos cardiacos? ¿Sólo yo veo que hay algo que no cuadra aquí?

Continúa leyendo, que te voy a hablar de alguien.

Comencemos por los hechos, señoría.

Ancel Keys y el Estudio de los Siete Paises

El 26 de enero de 1904 nació en Colorado Springs el que, a la postre, sería un longevo científico: Angel Benjamin Keys.

Sus credenciales

Se formaría entre investigaciones fisiológicas en peces, pasando por trabajos sobre la adaptación del ser humano a distintas alturas, hasta  diseñar raciones de combate para el ejército estadounidense en la segunda guerra mundial.

Se doctoró en fisiología en la Universidad de Cambridge y dio clases en Harvard.

Durante el conflicto Keys investigó sobre el rendimiento físico, los efectos de la testosterona y la suplementación con vitaminas, para mejorar el rendimiento de los soldados.

Trasladó sus investigaciones a una extensa obra (más de 1300 páginas) llamada The Biology of Human Starvation (2 volúmenes), University of Minnesota Press, 1950.

El Estudio de los Siete Países

En 1956, el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos subvenciona el primer estudio epidemiológico longitudinal de la historia, el cuál dirigirá nuestro amigo Ancel Keys.

Los países elegidos para el estudio son los siguientes: Estados Unidos, Finlandia, Holanda, Italia, Yugoslavia, Grecia y Japón. Y el estudio sugería la correlación que existe entre los ataques cardiacos, los accidentes cerebrovasculares y unos altos niveles de colesterol, siempre dentro de los países de la muestra.

Keys apostaba por una dieta mediterránea baja en grasa como solución al problema. Añadía la necesidad de evitar el sobrepeso, la obesidad y el tabaquismo. De la misma forma apostaba por hacer ejercicio de forma regular.

Hasta aquí todo bien, ¿no? Pues no.

Comienza la controversia

Prácticamente al mismo tiempo que empezaba el estudio llegaron las primeras críticas. El científico John Gofman, profesor emérito de biología celular y molecular de la Universidad de Berkeley, advierte en 1956 lo siguiente: “La medición del colesterol sérico puede ser una guía peligrosamente engañosa en la evaluación del efecto de la dieta sobre el perfil lipídico”.

Para entendernos: cuidado con asociar el estar gordo al colesterol, que no siempre es así.

En 1966, los investigadores George Campbell y Thomas L. Cleave argumentan que las enfermedades occidentales crónicas apuntan más un exceso de carbohidratos refinados que a las grasas.

Incluso antes de iniciar el Estudio de los Siete Paises, los científicos Jacob Yerushalmy y Hernan E. Hilleboe, ya criticaban el método de selección de esos 7 países en concreto, cuando había un total de 21 países disponibles.

Los sesgos sobre las evidencias científicas comenzaron a campar a sus anchas desde ese momento, siempre ligado a las filias y fobias del divulgador de turno.

Más recientemente, el fisiólogo y nutricionista británico John Yudkin empezó a señalar al azúcar como uno de los culpables de las enfermedades cardiacas y no la grasa. Fue ignorado en un principio y ridiculizado después. Al final, la evidencia cayó por su propio peso.

Continúa el debate a día de hoy

A día de hoy, aun se continúa revisando el gran estudio que realizó Ancel Keys sobre el impacto de las grasas en nuestra alimentación.

El documental Azúcar: una amarga verdad por el dr. Robert Lusting causó sensación en el 2009. A día de hoy, su versión original tiene más de 7 millones de reproducciones.

Aquí tienes una versión subtitulada. Acomódate que dura un rato:

Alucinante, ¿no crees?

El colesterol tiene muchos padres

Queda claro que existe evidencia de sobra que demuestra que el consumo de grasas no es la principal responsable de los niveles altos de colesterol.

Hay argumentos suficientes para asegurar lo siguiente:

  1. Que los hidratos de carbono simples son más culpables que las grasas a la hora de subir los niveles de colesterol
  2. Que el cuerpo tiene mecanismos para metabolizar la glucosa y la sacarosa, pero carece de ellos en cuanto a la fructosa
  3. Que somos víctimas de la industria casi siempre y estamos a merced de la voluntad de las administraciones
  4. Que en los 80 llegó la fiebre “0 grasa”. Igual en el 2020 llega la fiebre “0 cebollas”. Cuidado con las fiebres
  5. Que al eliminar la grasa de los alimentos y convertirlos en light no saben a nada, por eso hay que añadirle azúcar como para una boda
  6. Que es más sano unas lonchas de panceta y dos huevos fritos que unas lonchas de pavofrío con queso fresco light
  7. Que hace más un tonto con influencias que un sabio en el desierto
  8. Que todo empieza y termina en la industria, y a la industria le sobra el maíz para fabricar el jarabe de maíz alto en fructosa. Si sirve para engordar a las vacas, ¿por qué no a los bebes?
  9. Que las estatinas son un negocio mil millonario. Y los negocios mil millonarios no se dejan perder así como así
  10. Que la leptina y la grelina las tenemos para algo. No para ser ignoradas por la fructosa

La lista sigue, pero de momento nos quedaremos con estas diez.

¿Por qué? Ahora lo verás.

Decálogo de buenas intenciones

Los diez puntos que acabo de exponer son un índice.

A lo largo del 2018 cada uno de esos puntos se corresponderá con un artículo que irá viendo la luz poco a poco, hasta completar un libro completo.

Se trata de un monográfico sobre el colesterol y su prevención, en el que divulgaré estos temas y algunos más que ya desvelaré más adelante.

Este post no pretende otra cosa que ser un aperitivo sabrosón.

Información contra desinformación

Sigo a mucha gente en Instagram, Facebook y en blogs de distinto sino, pero todos relacionados con la nutrición.

Si he abordado este tema hoy y planifico hasta un libro al respecto es porque hay una tremenda desinformación al respecto. Y no es que yo vaya a conseguir cambiar las cosas, ni que posea la verdad absoluta, pero al menos no me quedará la sensación de no haber hecho lo suficiente.

A día de hoy sigo viendo dietas basadas en productos ultra lights, restricciones calóricas que elevan Auswitch a la altura de El Bulli, y otras tropelías détox invocando una cifra más pequeña en esa tirana llamada báscula.

Muchos siguen primando el sentido de los mercados a su sentido común.

La transcendencia del Estudio de los 7 paises

La trascendencia del Estudio de los 7 Países es gigantesca en nuestras vidas.

Las directrices alimentarias americanas (y por extensión, las mundiales) desde los años 70 se definieron a partir de las conclusiones de este estudio.

El sesgo que tenía, que entre otras cosas ignoraba a 14 países que no cumplían con lo que se deseaba mostrar, es tan brutal, que ha mantenido durante décadas a dos bandos científicos enfrentados: los pro Keys (generalmente a sueldo de alguna multinacional) y los anti Keys (generalmente independientes).

Mientras tanto, los niveles de colesterol no han parado de subir y las ventas de estatinas los han acompañado en la escalada.

Y la gente sigue muriendo, más que nunca, por eventos cardiacos y enfermedades relacionadas con el sobrepeso, colesterol, síndromes metabólicos y obesidad. Tal y como dice la OMS.

Así que permanece atento en las próximas semanas y meses a los contenidos del blog, porque el año 2018 va a ser el año del colesterol y sus vaivenes.

Desde Mi Báscula Me Odia no vamos a para de darle caña a este asunto.

¡Va ser apasionante!

¿Tienes problemas en tu relación con la comida?

Descárgate ​gratis mi eBook HAMBRE EMOCIONAL | Guía de 7 pasos para combatirla. 

Descubrirás todo lo que puedes hacer con lo que ya tienes en tu interior