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Las frutas ancestrales y otras viandas. Historia de las dietas y de la obesidad (II)

frutas ancestrales

En un momento dado a un antepasado nuestro se le fueron las ganas de ser un nómada.

Llegó a un fértil valle lleno de frutas ancestrales, probó a trasplantar esos brotes junto al río, tal y como le vio hacer a alguien en alguna parte, y se construyó un refugio de madera 

A las pocas semanas pensó que sería buena idea cazar esas aves que ponían huevos y encerrarlas en un recinto para que pusieran los huevos más cerca. Ya puestos, por qué no meter en ese recinto cerrado a esos animalillos dóciles que cuando les chillas se desmayan, como los hijos de las cabras.

Sin comerlo ni beberlo, este antepasado nuestro pasó del paleolítico al neolítico. Pasó de ir a buscar el alimento a dominarlo y controlarlo.

Otras gentes llegaron hasta donde se encontraba este hombre con su familia y decidieron hacer lo mismo cerca de él. Luego llegaron otras personas, y otras, y los hijos de estos también hicieron lo mismo, y los hijos de los hijos…

Había nacido el primer asentamiento. A partir de entonces, nadie ni nada les pudo detener.

Si quieres ir por orden, pincha aquí y ves al Capítulo 1
cosecha neolitico
Nos juntamos y nos pusimos a cultivar. Eso ha sido lo nuestro desde hace 12.000 años

 La vida alrededor de una cosecha

 

Cuando a alguien se le ocurrió celebrar que las plantas dieran fruto, muchos otros le secundaron. Las fiestas de las cosechas, cuyos orígenes se remontan al paleolítico, se convirtieron en los eventos anuales más importantes.

De esa manera nació la cultura social tal y como la conocemos, con todos los matices que le podemos dar dada la diferencia de años.

El hecho de cultivar algo, o criar algún tipo de animal para exhibirlo, no solo para comerlo, es algo muy nuestro que se perpetua desde los albores de los tiempos.

No solo exhibíamos las viviendas, las pieles o los incipientes asentamientos. La comida era el nexo central de nuestra existencia.

Ya no hacía falta salir de expedición para procurarnos el alimento. Hace unos pocos miles de años la proto-idea del sedentarismo tomo forma.

 Qué variedad de alimentos había en el neolítico.

 

Pues no tanto como hoy, pero sí gozaban de varias hortalizas como cebollas y ajos. Dependiendo de la zona del planeta se incluían algún tipo de tubérculo como la patata, la yuca o el ñame.

Como he comentado antes, la dieta se complementaba con carne de animales y leche. Es en el neolítico cuando el consumo de la leche se extiende hasta dar pie a la famosa mutación que posee un tercio de la población actual.

Dos tercios del planeta son intolerantes a lactosa, pero en aquellos tiempos hubo una mutación, de la que hablo en el post La Leche Que Nos Dieron en profundidad, y la cosa cambió.

También frutas variadas, aunque cualquier parecido con la fruta de hoy en día es mera coincidencia.

Hablemos de esto un poco.

frutas ancestrales 2
No es que los frutales estuvieran así de dispuestos en aquellos entonces. La fruta estaba donde estaba

 La fruta en el paleolítico y en el neolítico

 

Nos ha acompañado desde siempre. Al principio tal cual crecían en los árboles. Después, en el neolítico y en virtud de los primeros procesos de hibridación, aunque fueran torpes, se fue mejorando el sabor y tamaño de los frutos.

Un ejemplo es el del plátano que veremos más abajo. Los originales contenían semillas para reproducirse, pero eso les restaba pulpa y sabor. De vez en cuando nacía uno deforme, siendo esa deformidad la ausencia de semillas.

Como no se podía reproducir a causa de su deformidad, el ser humano lo clonó mediante esquejes. Repitiendo esa operación varias veces durante unas cuantas generaciones se consiguió un plátano como el que conocemos hoy en día.

Paciencia y esquejes. Eso era todo lo que se necesitaba.

La historia nos ha dejado registros de higos fosilizados de hace casi 800.000 años en el norte de Israel. No muy lejos de allí, en Kazajistán, los manzanos lo cubrían prácticamente todo hace 30.000 años. También se han desenterrado en Tennessee (Estados Unidos) uvas con 7 millones de años.

Todo esto nos indica que la fruta se ha desarrollado a nuestro alrededor como fuente de alimento desde siempre. Hasta aparecieron unos dientes de neandertal con gránulos de almidón procedentes de frutas y verduras con 40.000 años de edad.

De hecho, este descubrimiento desmonta la hipótesis de que los neandertales se extinguieron a causa de una alimentación deficiente. Por desgracia seguimos sin saber qué los extinguió. Aunque todo apunta a un genocidio a manos del homo sapiens.

Nuestro tatatatatarabuelos asesinos…

Neandertales
Ellos sólo querían comer y ser felices. ¿Qué os pasó?

 Qué calidad tenía la fruta ancestral

 

Se ha dicho siempre que los niveles de dulzor que tenemos hoy en día en las frutas no se alcanzaban en esas épocas ni por asomo. De hecho todo era amargo y ácido, con un pelín de dulzor allá en el fondo.

¿Esto era así realmente?

Hay que tener en cuenta que prácticamente todas las variedades de frutas de aquellos tiempos se han extinguido y que, sobre la mayoría de las variedades, al ciencia solo puede especular.

Aun así quedan zonas en el planeta donde las frutas han crecido inalteradas desde entonces y que sirven de ejemplo. Vamos a ver unas cuantas variedades, pero antes unas consideraciones previas que se han desarrollado en los últimos tiempos:

En el paleolítico y en el neolítico la fruta era principalmente agria y de tamaños mucho más reducidos, salvo algunas honrosas excepciones (teoría que vamos a revisar)

La evolución de las frutas ha sido lenta hasta hace prácticamente 200 años, donde las variedades y tamaños se han disparado. Y sobre todo los sabores dulces llenos de vitaminas de dudosa efectividad en algunos casos

Las manzanas de entonces no serían consideradas manzanas hoy en día, al igual que los plátanos. La cantidad de fructosa que contiene hoy en día cualquier fruta es infinitamente superior a la de entonces

La ingeniería genética ha permitido convertir lo incomible en comestible. En la antigüedad existían frutas dulces pero eran escasas. El resto nuestros antepasados ni las probaban

El mejor ejemplo para entender cómo era la fruta entonces está en las frutas silvestres, como los arándanos o las moras. Si los has probado directamente de su arbusto habrás notado su falta de dulzor hasta su punto óptimo de maduración que dura bien poco

Hago un inciso sobre las frutas y sus cualidades. Soy un gran devorador de fruta, lo reconozco, pero no influye tanto la cantidad que puedas comer sino la cantidad de nutrientes de la fruta que tu cuerpo pueda absorber.

Come fruta porque te apetece, porque te gusta, porque es una fuente de fibra increíble y porque es saludable, no porque un zumo de naranja, como tiene vitamina C, te va a quitar el constipado.

Y a poder ser, la fruta siempre entera, con su pulpa y su piel (menos las pieles gruesas, claro está). Zumos los justos. Clic para tuitear

Seguimos con las frutas en la antigüedad después del inciso.

 Variedades de frutas ancestrales

 

Voy a mostrar unas cuantas frutas ancestrales que hoy en día se pueden encontrar en distintas partes del mundo, que han sufrido mutaciones naturales a lo largo de los años, pero que en esencia siguen siendo iguales que las de hace miles de años.

No había mucho donde elegir, pero tampoco había tanto homo sapiens dando vueltas. Es más, de lo que estoy casi seguro es que no eran tan pejigueros como somos hoy en día.

Lo que carece de toda lógica es pensar que nuestros antepasados paleolíticos comían frutas incomibles porque era bueno para su salud. Daba igual que la fruta estuviera ácida o amarga, al sapiens de hace 20.000 años le importaban sus aportes de fibra y sus vitaminas.

Una solemne chorrada, ¿no crees?

Es coherente decir que, en ausencia de cualquier otra fuente de alimento, comieran determinadas frutas en determinados momentos. Al igual que cuando rascamos el congelador y cocemos guisantes a fin de mes porque no hay otra cosa.

Plantear las cosas en términos de nutrientes sería absurdo. Son conceptos modernos. Es más, me atrevería a decir que son ultramodernos.

En el paleolítico y en el neolítico, al igual que en cientos de generaciones posteriores, nos decantábamos antes por un sabor dulce que por uno amargo. Es más, eran tan escasos y estacionales que cuando conseguían esos frutos los devoraban sin compasión.

¿Has leido el primer capítulo? ¡A qué esperas!, pincha aquí y ves al Capítulo 1

Se dice que Jack el Destripador engatusaba a sus víctimas con racimos de uvas: símbolo de estatus social y de sabor dulce al alcance de muy pocos. Y estamos hablando del siglo XIX.

Por tanto, cuando vemos cómo era un plátano o una sandía hace 300 años, nuestras ansias por meternos esos frutos en la boca desaparecen. Y si no te lo crees mira estas fotos.


Muy apetecibles no son, ¿verdad?

Tiene sentido que si un ancestro nuestro cogía una fruta de un árbol era porque salivaba solo de pensar en su dulzor. Que le aportaba más que le restaba, pero sobre todo, que le apetecía.

No todos los que vivieron en aquellas épocas eran víctimas de hambrunas eternas.

 Tipos de frutas ancestrales que siguen existiendo hoy

 

Dentro de la increíble colección que existe voy a escoger 5 frutas que te resultarán muy poco conocidas.

Tienen formas extrañas, poco comerciales diría yo, y puede que nunca en nuestra vida nos encontremos con una pieza de ellas. A no ser que viajemos a ciertos lugares de África, Asia o Sudamérica.

Vamos a conocer a frutas con nombres tan curiosos como bacupari, pedalai o naranja de los monos.

Vamos a conocerlas.

Pedalai. La fruta chicle

La forma de esta fruta recuerda a un puercoespín que se ha hecho una bola para protegerse.

Son originarias del sudeste asiático. Y en su interior se pueden observar bolas blanquecinas jugosas y dulces.

Su sabor recuerda al chicle. Y cuando se tuesta y se seca, se parece al cacahuete.

  Naranja de los monos

Es del tamaño de una naranja normal. Pero solo en eso coinciden.

Su interior asemeja a un cerebro en almíbar. Su sabor es dulce, con aromas de naranja, plátano y albaricoque. Casi todo el mundo que la prueba declara que está buenísima.

Es originaria de África tropical y subtropical.

  Junglesop o sopa de la jungla

La traducción es muy libre.

Este gigante con aspecto de piña amorfa, que puede llegar a pesar 15 kilos, crece en África tropical. Es de la familia de las chirimoyas, por lo que su sabor es dulce y su textura cremosa.

Los que la han probado dicen que es la mejor fruta indígena que existe. El increíble tamaño que llega alcanzar desmonta todas las teorías acerca de que las frutas silvestres no llegan a ser grandes nunca.

Siempre hay excepciones.

  Canistel

También llamada fruta del huevo. Dicen los que la han probado que sabe a pastel de calabaza.

Aunque ha sido cultivada en otros países, crece silvestre en Méjico, Ecuador y Belice entre otros lugares de América Central.

Posee casi 40 gramos de azúcar por cada 100 gramos de peso, por lo que se puede decir que es una fruta increíblemente dulce.

  Bacupari

Prima hermana de la famosa garcinia camboia, de la que hablé en este artículo sobre los superalimentos. Su nombre científico es garcinia gardneriana.

Crece en Sudamérica en las zonas amazónicas. Su forma recuerda a la de una naranja pero, al igual que con la naranja de los monos, cuando la abres todo es diferente.

Se come todo, hasta la cáscara. Cuentan que es dulce, jugosa y que queda genial en zumos y cócteles.

 Impacto de estos alimentos

 

Los ejemplos podrían continuar, pero como muestra de frutas ancestrales nos valen los 5 botones mostrados.

Sería correcto suponer, por tanto, que en el paleolítico y en el neolítico la fruta estaba al alcance de los humanos, era estacionaria y disfrutaban de ella por su dulce sabor.

Los humanos distribuidos más al norte y más al sur del ecuador, sea de África, Asia y América gozarían de la fruta en sus estaciones disponibles. Como la mayoría de la fruta salvaje madura hacia el otoño puede establecerse algunas correlaciones:

Los humanos gozaban de la fruta de cara al invierno. De hecho es lógico pensar que se atiborraban de ella en esas fechas, como los osos antes de hibernar

No existía una manera eficaz de preservarla durante todo el año, por lo que la ingesta masiva de fruta serviría para que engordaran. Peso que mantendrían durante el invierno para perderlo en la primavera. Mira, como los osos otra vez

 Que tal cosa no se daba en las tribus más cercanas al ecuador. La estabilidad de las temperaturas propiciaría un suministro constante de fruta todo el año

Hoy en día no concebimos un supermercado sin múltiples variedades de frutas y verduras todo el año. Tal bio disponibilidad es inédita en nuestra historia hasta hace poco más de 60 años.

Por tanto no era una mala idea devorar todo lo que estuviera a su alcance, engordar lo máximo posible y pasar una época invernal con los ahorros a buen recaudo en las lorzas.

Seguro que disponían de mecanismos sociales primitivos para perpetuar esos comportamientos e incentivarlos. ¿Tal vez por esa razón comenzaron las fiestas de las cosechas?

 Qué se comía en el neolítico

 

Nos queda claro que frutas ancestrales habían.

El ganado (bovino y porcino) se comenzó a domesticar, junto con las aves de corral. Al menos las versiones sin modificar genéticamente como las que tenemos hoy en día.

Mira esta evolución del pollo si no te lo crees.

evolución pollo
No sé qué decir…

Los tres tienen 2 meses de edad. No sé si decir algo más. Y eso solo en los últimos 60 años. La selección natural alterada por el hombre, hibridando las razas más productivas que existen, lograría tal eficiencia en unos cuantos siglos de cruces. Con los pollos (y con muchos más animales) lo hemos conseguido en pocas décadas.

Hablaremos en otra ocasión de esto. De momento sigamos con lo que se comía.

 Qué se cultivaba en el neolítico

 

No gran cosa. Y por gran cosa me refiero a la variedad. Nos tenemos que acercar bastante en el tiempo para encontrar registros de las primeras cosechas.

La revolución agrícola data del 10.000 a. C., pero no encontraremos registros pictóricos hasta el año 3.000 a. C, siete mil años después de la revolución nada menos. Eso no impidió que tanto en Egipto como en Mesopotamia se cultivara fruta, trigo, aceitunas y uvas. Más tarde se incorporaron otros frutales como los perales y los manzanos.

Los cultivos de trigo aun eran algo erráticos y esporádicos. Se empezaba a intuir que esas plantas espigadas podían tener un potencial muy grande y no tardaron demasiado en descubrirlo.

No se sabe a ciencia exacta cómo ocurrió, pero ocurrió.

Molino de trigo manual
¡A la rica molienda!

 El pan llega al neolítico

 

Lo más destacable surgió cuando algún ancestro nuestro, en un momento dado, le dio por moler esos granos amarillos que tenía guardados, ya que cuando se los comía tal cual le sentaban mal. Ignoraba que nuestro sistema digestivo no es capaz de procesar esos cereales.

Agarró una piedra lisa grande y con otra redondeada más pequeña comenzó a machacarlos. Comprobó que le resultaba más sencilla la faena si los tostaba al fuego un poco antes, así que lo hizo. Sin saber por qué los mezcló con agua y los puso a cocer. En esos momentos nuestro querido antepasado inventó el pan.

Y el pan se convirtió en el segundo gran invento de la humanidad desde la rueda. Clic para tuitear

Y el comienzo de muchos otros problemas. Pero no me pondré apocalíptico aun. Eso lo dejo para cuando lleguemos al siglo XX.

Los panes eran toscos, planos y sin un sabor especialmente atractivo, pero cuando lo remojabas en leche y lo acompañabas de unas bayas, un poco de carne del día anterior y unos frutos secos, comías como un dios primigenio.

El aporte de hidrato de carbono se dejó notar de inmediato. Es más, se podía almacenar con facilidad, fabricar en grandes cantidades para que lo consumiera toda la tribu.

El ser humano ya no solo controlaba lo que crecía en la tierra y en los árboles. Ya no se conformó con que los animales estuvieran cerca y no tener que ir a cazarlos. Ahora podía fabricar el alimento.

Desde ese momento, la humanidad nunca volvería a ser la misma.

 Continuará…

 

Nuestro viaje por la historia de las dietas y de la obesidad no ha hecho más que empezar. En los dos periodos que hemos visto la información es dispersa, por lo que casi todo se basa en conjeturas y opiniones.

Es más, son los periodos más tediosos por decirlo así. Aunque para mi tienen todo el encanto del mundo.

Por suerte llegamos a terrenos donde Milo de Croton, Luigi Cornaro, Sorano de Efeso y muchos otros comenzarán a hacer acto de presencia.

¿No te suenan? Ya lo harán, no padezcas.

Dejamos de forma paulatina la época en la que no se sabe muy bien como pasaron las cosas a otra en la que los nombres y apellidos ya aparecen. Hasta ahora la obesidad seguía estando asociada a la fertilidad de la mujer, como vimos en el primer capítulo.

Pero todo eso va a cambiar, porque ya tenemos ciudades creadas y alquimistas que se dedican a realizar los primeros banquetes.

Dentro de unas semanas, continuaremos.

Mientras, comenta, comparte y disfruta.

 

No te quedes sin la primera parte, pincha aquí y ves al Capítulo 1
Resumen
Las frutas ancestrales y otras viandas. Historia de las dietas y de la obesidad (II)
Nombre del Artículo
Las frutas ancestrales y otras viandas. Historia de las dietas y de la obesidad (II)
Descripción
Nuestro viaje por la historia de las dietas y de la obesidad no ha hecho más que empezar. Hemos repasado las frutas ancestrales y otros alimentos de esta época y su impacto en las incipientes tribus. En los dos periodos que hemos visto la información es dispersa, por lo que casi todo se basa en conjeturas y opiniones.
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Mi Báscula Me Odia