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Mi báscula me odia

Qué nos están vendiendo. Pechuga de pavo adobada al ajillo

28 septiembre, 2017

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Que lo que comemos no es necesariamente lo que creemos que estamos comiendo, es un hecho a día de hoy. Con los productos alimentarios he pasado todas las fases del duelo hasta llegar a la aceptación.

La cosa fue de la siguiente manera.

En la fase de negación contradecía con todas mis energías a aquellos gafapastudos que me contaban milongas sobre lo que la industria le mete a los alimentos.

En la fase de indiferencia/ira intentaba arremeter contra los culpables con la misma energía con la que pasaba del tema. O sea, que no hacía nada de nada pero me indignaba de vez en cuando.

En la fase de negociación trataba de adquirir productos (no alimentos) ignorando cuatro o cinco de los diez ingredientes que tenía. Pensaba, si yo no os tengo en cuenta vosotros no afectaréis a mi salud, ¿vale?

En la fase de depresión, cuando me miraba en el espejo y contemplaba mis redondeces, culpaba de ello a la existencia, a mis padres, al Mercadona, a mi mujer, al gato del vecino y a Justin Bieber de los males alimentarios.

En la fase de aceptación, por fin, me di cuenta que no sólo puedo decidir qué es lo que entra en mi cesta de la compra, sino que puedo hacer algo más.

Me convertí en un gafapastudo más.

Así que, nueva serie al canto, y ya llevo unas cuantas. Análisis de productos alimentarios, no alimentos. Very important esta diferencia.

Según me vaya encontrando y me vaya apeteciendo iré subiendo reportajes sobre esto.

Así que empecemos con:

Filetes de pechuga adobados al ajillo

 

producto alimentario

Impresionante el aspecto que tiene. Apetitoso a más no poder.

A ver, no vamos a criticar a la industria alimentaria por hacer bien su trabajo. Solo faltaba. No va a presentarnos un producto como este con un aspecto vomitivo y maloliente. Tiene que brillar, parecer exquisito y estarlo. Comemos por los ojos.

Se trata de unos suculentos filetes de pechuga de pavo adobados al ajillo. La pechuga de pavo suele ser muy seca y un buen adobo no sólo la vuelve más jugosa y apetecible, sino que nos brinda una carne muy saludable con una cantidad de proteína más que interesante.

Estamos hablando que, por cada 100gr de peso, la pechuga de pavo contiene 24 gr de proteína y 1 gr de grasa, más incluso que las pechugas de pollo, lo digo para los que estáis hinchando vuestros pechos y bíceps.

Contenido del envase

Esta bandeja que os presento, que distribuye los supermercados LIDL en España, es un preparado cárnico, no es carne al corte. Repito: es un preparado cárnico. Esto significa que a la carne se le han añadido aditivos de distinto tipo para conseguir un efecto determinado.

En concreto, el ejemplo que traigo hoy contiene lo siguiente:

  • 83% de pechuga de pavo
  • Agua
  • Sal
  • Azúcar
  • Antioxidantes (Ascorbato sódico, Citratos de sodio, Especias)
  • Conservadores (Nitríto sódico, Nitrato potásico)
  • Estabilizante (Trifosfato pentasódico)

Dado que el 83% de la bandeja es carne, y eso que uno lo compra pensando que el 100% lo es, eso arroja un 17% de cosas que están presentes en el filete y que no sabemos qué son. Los ingredientes siempre se presentan de mayor a menor.

Antes de que cunda el pánico he de decir que esto es muy normal. Esta empresa cárnica no ha hecho nada raro ni ilegal con el producto. La ley le ampara y sus razones tienen hacerlo.

Ahora vamos a ocuparnos de ese 17% que nos queda.

Agua, sal y azúcar

Podrían ser los ingredientes de un bizcocho, o de una masa de pan, pero no. Se trata de aditivos utilizados con distintos propósitos en la carne.

El agua se utiliza para hinchar el producto y que pese más. Sí, nos están vendiendo agua a 6,49€ el kilo. Si no te lo crees, mira este video:

La sal va con el agua, ya que se inyecta una salmuera que, aparte de hacer que el pavo pese más, lo va ablandando.

Y el azúcar se añade por… ¿por qué alguien añadirá azúcar a la carne? Pues por dos interesantes razones:

  1. El azúcar es un conservante, al igual que la sal. Da más durabilidad a la carne
  2. Todo está más umami (sabroso) si lleva azúcar, ¿no? Y si eres diabético, que te jodan.
preparado carnico
Perdón por el flash en la foto

Antioxidantes

Esto suena genial en principio, pero los antioxidantes no son para evitar que te salgan patas de gallo. Es para evitar que le salgan patas de gallo al filete de pavo al ajillo.

Patas, gallos, pavos… qué lío.

Sigamos. Y aquí nos brindan 3 grandes clásicos

Ascorbato sódico

Nombre en clave E-301.

Conservante muy empleado en alimentación por su gran poder antioxidante al ser un derivado de la vitamina C sintética. Ahora dirás “bueno, tiene vitamina C”. Pues no, esas propiedades en las que estás pensando no están presentes aquí.

Su uso en la carne está justificado para prevenir las nitrosaminas.

Para entendernos, las nitrosaminas surgen al deteriorarse la carne y pueden resultar cancerígenas. También aparecen durante la cocción, curado o el asado de las carnes, incluso durante la digestión, y no se debe abusar de su presencia en nuestro organismo por lo dicho. Como los nitritos y su derivada en nitrosamina dan para un artículo lo dejaré aquí. Lo importante ahora es saber que el ascorbato sódico o E-301 es un antioxidante.

Por cierto, todo lo que contenga la palabra sódico se refiere a sal. Verás cuánta te encuentras a partir de ahora.

Citrato de sodio

Nombre en clave: E-331

Es un corrector de la acidez y saborizante. Se obtiene a partir del ácido cítrico (E-330) y se utiliza en un sinfín de alimentos, como zumos, preparados lácteos, encurtidos, galletas, caramelos o sándwiches.

No tiene efectos secundarios salvo que a largo plazo puede corroer los dientes. Espera, entonces sí tiene efectos secundarios, ¿no? Ya, claro, pero la industria lo hace por nuestro bien. Y así la chuleta está más rica.

Qué mundo este…

Especias

En esto la etiqueta da rienda suelta a nuestra imaginación.

Supongo que la especia a la que se refiere será el ajo, ya que son filetes de pavo al ajillo y el ajo no aparece por ninguna parte. Pero lo mismo no es ajo y es aroma de ajo, o es algo como esto, que puede que sea ajo o no, pero de paso nos comemos un poco más de ácido cítrico, que puede ser natural o industrial, procesado a partir de la fermentación de la sacarosa con el hongo “Aspergillus Niger”…

Creo oír a alguien diciéndome que pare. Lo siento. Hay que espabilar y saber qué puñetas estamos comiendo.

Así que, volviendo a eso tan genérico de “especias”, podemos afirmar que aquí cabe cualquier cosa. Le hago un ruego a la industria. No me dejéis especular, que mi imaginación es muy fértil. Lo mismo me da por pensar que usáis sangre de unicornio como especia y la liamos.

preparado cárnico
Unos polvitos mágicos y todo dura más.

Conservadores

La propia palabra lo indica. Los que se dedican a conservar. Y no museos precisamente.

Esta es la segunda parte de la guerra contra la podredumbre. Tendríamos que entrar en temas de sostenibilidad y de la necesidad que tiene nuestro primer mundo de comer carne casi todos los días para entender de qué va esto. Tal vez sea harina de otro debate, pero quiero que reflexionemos sobre ello un poco. La industria da lo que le piden. Si queremos carne todos los días hay que hacer que esa carne dure semanas sin podrirse. Es fácil de entender.

Nitrito sódico

Nombre en clave: E-250.

Es el hijo de una bacanal entre el Hidróxido de Sodio (E-524), Óxido Nítrico (sí, el gas) y el sexy Óxido Nitroso (E-942), ese que chutan a los coches en las películas “Fast and Furious”. De vez en cuando se le añade Nitrato de Potasio (E-252), para que la fiesta no decaiga.

Se utiliza para prevenir bacterias y microbios.

Después de la bacanal viene limpiar la casa. Este aditivo es bastante dañino como te podrás imaginar y se recomienda evitarlo, más que nada porque provoca cáncer. Pero surge un problema. La industria depende muchísimo de este aditivo y si se eliminara se tambalearían sus cimientos hasta que se pudiera sustituir.

Solución: que se quede.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts, el famoso MIT, lleva años investigando sobre los efectos nocivos de este conservante y del óxido nítrico. Puedes consultarlo aquí.

Pues nada. A seguir comiéndolo.

Nitrato potásico

Nombre en clave: E-252.

Uno de los participantes esporádicos de la bacanal anterior. Su uso es similar, como preservador del producto. Sus riesgos también son similares, aunque no tan perjudiciales. El problema de los nitratos es cuando se transforman en nitritos y estos en las nitrosaminas que he mencionado antes. Ahí es cuando los problemas comienzan a surgir.

La mala noticia es su presencia en verduras, frutas y hortalizas, ya que también se usa como pesticida recurrente. ¡Gracias, Monsanto!

Estabilizantes

¿Nunca te has preguntado por qué llevan estabilizantes los productos? Pues si has llegado hasta aquí comprenderás que el coctel que te he servido, o más bien que ha servido la empresa cárnica, necesita algo más que impida que el producto se desestabilice.

Vamos que, con tanta mierda encima, hay que poner algo más para evitar que esto pete.

Igual me he pasado de vulgar, pero es así. Para evitar que el filete de pechuga chorreé el agua inyectada, se seque con tantas variedades de sal y reaccione químicamente con tantos sorbatos, nitratos y demás, hace falta que algo traiga el equilibrio a la mezcla.

Y así surgen los estabilizantes. Polímeros químicos, faltaría más. Y esta bandeja nos trae:

Trifosfato pentasódico

Nombre en clave: E-451i

Es un derivado químico del Ácido Fosfórico (E338), otro químico, y su poder se encuentra al estabilizar el producto y, de paso, corregir la acidez de nuestro filete. Majo, el chico.

Se emplea en carnes, por supuesto, y chicles, bebidas isotónicas o refrescos.

En grandes dosis puede producir hiperactividad, problemas digestivos y afectar a los niveles de calcio y fósforo del cuerpo. Una joyita, vamos. Veo corretear a niños con TDH por aquí.

Este estabilizante está tan presente en nuestra dieta que es prácticamente imposible no ingerirlo. Lo siento.

Conclusiones

No quiero ser alarmista.

Sé que muchas veces es mejor vivir en la ignorancia que conocer ciertos detalles, pero quiero aportar mi granito de arena para que las cosas comiencen a cambiar. Y ese cambio solo se logrará si manejamos la información correcta.

No miento cuando al principio digo que llegué a una fase de aceptación. Sé lo que ofrece el mercado y quiero conocer al detalle qué es lo que compro con mi dinero y con qué nos alimentamos en casa. Está claro que no vamos a vivir eternamente, menudo aburrimiento, pero podemos prevenir muchísimos problemas físicos y mentales limitando la ingestión de basura gratis.

El ser humano lleva muy pocos años, menos de un siglo, añadiendo toda clase de químicos a lo que comemos. Nuestro cuerpo no lo soporta e intenta depurar ese exceso químico como puede. Nuestros sistemas naturales de desintoxicación están saturados de trabajo. A la carga tóxica ambiental hay que añadir la alimentaria. Es el precio por tener los supermercados llenos, tengámoslo claro. Pero vuelvo a lo mismo: si voy a pagar el precio, quiero saber lo que compro.

Existen alternativas que conllevan algo de esfuerzo pero que el resultado siempre vale la pena. La excusa de la prisa no se admite. Quien así lo crea que se lea este artículo del blog,  y su segunda parte, aplicable también a los que no tienen un minuto libre para cocinar.

Y para muestra un botón. Vamos con las alternativas.

Receta de pavo al ajillo

Para cambiar un poco el paso y rebajar la intensidad, un par de recetas de YouTube con carnes al ajillo.

La primera una receta del canal Cocina para Todos. Aunque abusan de los postres y las chuches es muy divertido y, sobre todo, sencillísimo de entender y practicar.

La segunda es de El Cocinero Fiel, otro canal que os recomiendo por su cercanía y por lo bien que lo hace Txaber Allué.

Y ahora la mía:

  • 1 kilo de pechugas fileteadas
  • 6 dientes de ajo
  • Perejil
  • Sal y pimienta
  • Vino blanco

Pones a macerar en un bol los filetes con el ajo, el perejil, la sal y la pimienta. Le echas un chorro de vino blanco, sin pasarse, y a la nevera al menos seis horas. Si lo dejas de un día para otro mejor.

Luego a la sartén con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y ya. ¿Ves qué sencillo?

Pruébalo y me lo cuentas.

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