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Mi báscula me odia

Comer con moderación. ¿Qué puñetas significa eso?

2 noviembre, 2017
comer con moderacion

Se debe comer con moderación. Hay que comer de todo en las cantidades justas. No existen alimentos malos, sino malas preparaciones. Y así, por los siglos de los siglos.

Me parece un gran tema que trato en mi evolución personal varias veces y en otros artículos del blog como éste.

Si me dieran un euro cada vez que escucho alguna de esas frases sería el hombre más rico de Babilonia (qué libraco, por cierto). Es el problema que surge cuando intentamos generalizar una respuesta y, de paso, quitarnos un muerto de encima. Por supuesto, sin mojarnos lo más mínimo en el proceso. No vaya a ser que tengamos una opinión e hiramos a alguien.

Utilizar respuestas abiertas para problemas concretos es no utilizar las herramientas adecuadas. Cualquier profesional de la salud debería tenerlo claro. Y si no, pensemos en un cirujano que está operando a corazón abierto. ¿Operaría este cirujano con moderación? No sé, en plan: “abramos el pecho y separamos las costillas con moderación, o sea, ni muchas ni pocas. Ale, procedan”. Sería gracioso de ver, ¿no? Bueno, quizás al enfermo no le haría mucha gracia que se jugara con su vida así.

Así que vamos a darle una vuelta esos consejos huecos, vagos y generales que nos encontramos en la consulta del endocrino. Déjate de dietas hiposódicas, comer más o menos frutos secos, hincharte a chocolate negro con 99% de cacao para pasar el mono, o preguntarte a todas horas qué tendrás que comer para bajar de peso. Intentaré arrojar un poco de luz en el oscuro universo de “los profesionales que nunca se han mojado y que no te explican qué significa comer con moderación”. Igual esperan a la jubilación, no sé.

Vamos a verlo.

comer con moderación
Imagen propiedad de Walt Disney Inc

Cuantas veces se debe comer al día

Pues empezamos bien.

De los muchos temas que generan polémica en lo tocante a la alimentación se encuentra este. Según el credo que uno profese las ingestas diarias variarán entre dos y seis. Habrá quien haga una ingesta al día (me gustaría saber por qué) y habrás quien haga más. De hecho abunda más esta segunda especie.

Como hoy quiero instaurar el día internacional del sentido común diré lo siguiente: come las veces que consideres oportunas. Yo te recomendaría entre 4 y 5 al día. Pero si solo quieres hacer las 3 principales porque así pasas bien el día, adelante. Si controlas más tu apetito con cinco ingestas, bien hecho. Tus energías deben estar centradas más en el aporte calórico total del día, el ejercicio desempeñado y que el origen de tus alimentos sean lo más naturales posibles.

Comprendo que haya personas que consideren que elevar el número de ingestas diarias suponga elevar la cantidad de chutes insulínicos que su cuerpo hace en un día. Yo defiendo las cinco ingestas de la misma manera que defiendo el ayuno. Y esto no es una política chaquetera, ni mucho menos. Esto es sentido común. Depende siempre de tus objetivos.

Todos los días no nos sentimos igual, ni desgastamos igual, ni hemos descansado las mismas horas. Cada día se presenta de una manera distinta. Y de la misma forma que no comemos brócoli todos los días por muy saludable que sea, no tenemos por qué hacer la misma cantidad de ingestas todos los días por mucho que nos lo marque una pauta alimentaria.

Programa tus comidas, cámbialas cuando sea necesario y adáptalas a tus circunstancias. La dieta está a nuestro servicio y no al revés.

Lo mismo vale para los ayunos. Si quieres hacerlos, sin problemas. Mientras no te pases de las 48 horas no corres peligro. Tampoco creo que te acerques a eso puesto que también atenta contra el sentido común.

¿Quién necesita estar dos días sin comer? ¿Qué ganas de flagelarse es esa?

Reparto de macros

Otra de las buenas para comer con moderación.

¿A qué grupo de macros le debemos dar más importancia? Pues depende de tu objetivo. El problema con esto es que la mayoría de personas se planifican objetivos nutricionales como si fueran atletas de élite pasa luego entrenar 2 veces a la semana, media hora cada vez.

Segundo llamamiento al sentido común. Come de forma sana y natural, sintiéndote saciado y haciendo que el 75% de tu alimentación esté formado por frutas, verduras, hortalizas y legumbres. Hazlo así y no te equivocarás.

¿Qué ocurre con esa recomendación? Pues que a muchos no les vale. Por lo general necesitamos oír que un reparto porcentual del 50HC-30P-20G es el más apto si estás en volumen, bajando a un 35-35-25 si estamos en definición. ¡Y todos contentos!

Pues os comentaré una cosa: ¡eso es absurdo! Lo mires por donde lo mires no puedes sacar con exactitud la cantidad de macros exactos que tiene un alimento. Siempre calcularás una estimación para ello. Y si estamos haciendo cálculos en base a una estimación, ¿cómo me va a afectar que suba o baje un 5% la cantidad de hidratos de carbono?

Te daré una norma si estás en volumen: come mucho y come bien. Después entrena mucho y entrena bien, verás cómo te haces grandote. Cuando seas tan grande como Sir Gregor Clegane, come la mitad y sigue entrenando a tope, verás cómo te afinas.

¿En serio necesitas cálculos nutricionales de la NASA para entrenar como si vivieras en la edad media? Otra cosa es que te vayas a dedicar profesionalmente a ello. Ahí sí que te recomiendo un nutricionista deportivo y un entrenador personal. Prepara la cartera.

come mucho y come bien. Después entrena mucho y entrena bien, verás cómo te haces grandote Clic para tuitear

Las calorías importan

Pues yo diría que sí, pero con matices.

Repasemos lo que es una caloría. Es la cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de un gramo de agua pura 1 grado. Esa es su definición, si la quieres más extensa dale aquí. En nuestro caso, el gasto calórico diario vendrá definido por nuestro sexo, edad, altura, condición física, nivel de sedentarismo, grupo étnico, zona en la que vivimos, trabajo, cantidad de horas de sueño y alguna que otra variable más. Pocas, ¿eh?

Pero si te vas a internet y haces una pequeña búsqueda te dirá que consumes x mil calorías al día después de tres datos. Y, ale, problema resuelto. Come menos y arreglado.

Yo utilizo la conocida app MyFitnesPal y es muy práctica como guía. Repito. Es muy práctica COMO GUIA, no como palabra de Dios. Si la has usado comprobarás que cuando buscas el alimento plátano, por ejemplo, te salen varios resultados. Es fácil comprobar que un plátano, según quien haya introducido ese dato, oscila desde las 89 calorías a las 210. Depende de la variedad, el estado de maduración, etcétera.

¿Comprendes por dónde voy? Si a la hora de consumir dicho plátano no tenemos claro todas las variables posibles, podemos obtener oscilaciones de 500 calorías en un día, equivalentes a 3 horas haciendo pilates o correr 6 kilómetros, dependiendo del paso al que vayas.

Ay, señor. Estoy hasta ahí mismo de las variables.

Por tanto tiene sentido asegurar que la ingesta de calorías siempre va a ser aproximada, al igual que su desgaste. Yo cruzo varias aplicaciones para mis sesiones deportivas y con los mismos datos cada una da un gasto calórico diferente. Así no hay quien se aclare.

De nuevo tiro del sentido común. Necesitas experimentar con tu cuerpo y comprobar con qué ingestas te pones en pérdida de peso y volumen, y con cuáles engordas. El ensayo y error, una y otra vez, asegurará el éxito.

Cómete el mundo

Comer con moderación. ¿Lo vas a explicar alguna vez?

Pues lo intentaré.

Y te diría que, si he de ser honesto, no entiendo lo que eso significa. La cantidad de comida viene condicionada por el hambre que tengamos. Y esa hambre se justifica por dos razones: las razones físicas y las emocionales.

Solventar el problema físico es sencillo. Somos seres de hábitos y costumbres. Solemos comer a las mismas horas más o menos por lo que nuestro cuerpo demandará alimento a las mismas horas. Lo notaremos por esos crujidos y sensación de vacío que tenemos en el estómago. Esta es fácil de ver.

El problema lo tenemos con el hambre emocional. Aquí la cosa se complica. Cuando queremos lidiar con el ansia de comer a todas horas las causas subyacentes nadan en estas aguas. Se requiere un trabajo mental profundo para resolver estos conflictos y no es tarea fácil. Yo he vivido en esa situación muchos años y aun lucho con ella. Es difícil mentalizarse y distraer tu atención con otros temas, puesto que las ganas de comer vuelven una y otra vez a la cabeza.

Tenemos el privilegio, a nivel alimenticio, de vivir en el primer mundo. No tenemos ni idea de lo que significa tener hambre real, por suerte. Sin embargo el hambre emocional asalta de forma continuada a un gran sector de la población. La respuesta de los sanitarios es la famosa frase “hay que comer con moderación”, cuando eso no sirve.

Para comer con moderación se necesita tener fuerza de voluntad. Ambas van de la mano y es muy difícil mantener una relación estable sin sucumbir en alguna ocasión. Y cuando se sucumbe, adiós muy buenas. Vuelta a los snacks procesados y a los kilos de más.

Olvídate de comer con moderación. Céntrate en llenar todos los aspectos de tu vida a nivel psicológico, alimenticio y deportivo y desaparecerá ese problema. Sé que parece simple, pero es así. Lo difícil es ponerlo en marcha. El día que te pases porque has tenido una celebración, lo compensarás con el deporte que hagas. Y el día que tengas un bajón también lo compensarás al tener una mente equilibrada.

Lee mucho, lee bien.

Come mucho, come bien.

Entrena mucho. Entrena bien.

Poco más.

Y tú, ¿has dejado ya de comer con moderación para comer de verdad? Cuéntamelo, anda.

¿Tienes problemas en tu relación con la comida?

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