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Mi báscula me odia

El hambre emocional. Guía de 7 pasos para combatirla (parte 1)

16 noviembre, 2017
Hambre emocional

Acabas de comer. La cosa no ha ido mal puesto que has repetido plato, has tomado postre y café. Te sientes satisfecho con lo ingerido y decides afrontar la tarde con alegría. Pero no han pasado ni dos horas cuando ya estás pensando en comer algo. ¿Tienes hambre real? Ni mucho menos. Tienes hambre emocional.

Que la comida y nuestra vida están unidas de una forma poderosa es algo que nadie pone en duda. Todos nuestros actos sociales más relevantes se realizan alrededor de la comida o de la bebida, o ambas.

En el mundo de hoy en día, el acceso a una cantidad ingente de producto de fácil obtención y alta palatabilidad ha hecho que estemos, más que en ninguna otra época de la historia, pendientes de echarnos algo a la boca. ¿Obedece a una necesidad fisiológica? Casi nunca ¿Tapamos huecos emocionales con eso? Siempre. La ansiedad por la comida, cómo controlar la ansiedad por comer, es una batalla diaria para millones de personas.

No tengo la intención de abordar hoy el hambre emocional en su conjunto. Es un tema muy extenso que da más para un libro que para un artículo, o una serie de ellos. Quiero ir al grano y olvidarme de la teoría.

Así que te ofrezco un método de siete pasos para que puedas controlar de forma definitiva el hambre emocional y establecer, de esa manera, una base sólida para conseguir tus objetivos.

La herramienta que te ofrezco se puede extrapolar a cualquier otro asunto que tengas que cambiar en tu vida. Lo enfoco a como controlar la ansiedad por comer pero puedes probarlo en otros ámbitos. Funciona siempre. Doy fe (ni que fuera notario, tócate los…).

Así que hoy vamos a pegarnos un chute de autoestima. Vamos a coger al toro por los cuernos para detener de una vez por todas esas ansias por picotear a todas horas. Este es uno de los pequeños triunfos que vamos a ir logrando hasta alcanzar nuestras metas.

No más presentaciones, comencemos con el primero de los 7 pasos para combatir el hambre emocional.

Paso #01. Fase de decisión. Tengo un problema con la comida

Puede parecer una tontería. Pero para decidirte a hacer algo lo primero que has de hacer es decidirte a hacer algo.

Repítelo un par de veces en tu cabeza. Venga, lo hacemos juntos. Y si le das un retweet ya “pa” que…

Para decidirte a hacer algo lo primero que has de hacer es decidirte a hacer algo Clic para tuitear

El hambre emocional no surge de la nada. No te levantas una mañana y decides comer compulsivamente. Llega a nuestras vidas como un extintor dispuesto a apagar todos los fuegos emocionales que pueda. Si riñes con tu pareja, comes: si te arreglas con tu pareja, comes para celebrarlo. Si el jefe te echa la bronca, comes. Si te aburres, comes; si te sientas a ver la tele, comes; si viene visita, sacas algo de picar. Y así eternamente.

Hagamos una analogía médica. El ibuprofeno se utiliza para calmar el dolor como todos sabemos. ¿Y si sustituyéramos la comida por ibuprofeno? ¿Qué pasaría? Pues repitiendo los ejemplos puestos, sería algo así:

  • Si riñes con tu pareja, te tomas un ibuprofeno
  • Si te arreglas con tu pareja, te tomas un ibuprofeno
  • Si el jefe te echa la bronca, te tomas un ibuprofeno
  • Si te aburres, te tomas un ibuprofeno
  • Si te sientas a ver la tele, te tomas un ibuprofeno
  • Si viene visita, te tomas un ibuprofeno

Un poco absurdo ¿no? Pues con la comida lo hacemos constantemente. Es como la panacea, el bálsamo universal, el remedio de todo mal.

Por tanto no es de extrañar que para todo tipo de emoción la comida esté asociada como respuesta. Es un matrimonio inseparable. Emoción (sea la que sea) igual a comida (sea la que sea mientras sea ultra palatable. Nadie se quita las penas con brócoli).

Aplicar la primera fase

En estos inicios lo primero que debemos tener clara es nuestra convicción sobre lo que nos proponemos. Y no de cualquier manera. Somos conscientes del problema que el hambre emocional supone para nuestras vidas y queremos pararlo de una vez por todas.

Es más. Sabemos y tenemos claro que lo vamos a conseguir. Si hemos decidido afrontar el hambre emocional como medio para controlar nuestro cuerpo, lo lograremos. Debemos convertirnos en un tren descarrilado que no va a poder parar ni dios.

Y de qué manera haremos esto. Pues con cabeza y con este método que te voy a explicar.

Primero: Debemos apuntar en cualquier lugar que veamos de forma constante nuestro firme propósito. Tiene que ser accesible y recurrente, como en la puerta de la cocina.

Segundo: El mensaje ha de ser claro y conciso. Algo así como “controla tu ansiedad por la comida ya”, o este otro “Ya estás logrando tu objetivo. Ya controlas tu vida”. Se creativ@.

Tercero: Léelo todos los días, no lo has puesto ahí porque sí como si fuera un imán de nevera. Y créete el mensaje. Tú lo has escrito y lo has escrito porque tú quieres controlar tu hambre.

Estos tres pasos deberían ser suficientes para enfocarte de sobra en el objetivo. Tal vez pienses que no debes poner tu objetivo en un lugar accesible a cualquier mirada. Pues créeme cuando te digo que sí debes hacerlo.

Tu entorno debe saberlo y más adelante sabrás la poderosa razón.

Paso #02. Averigua qué te ha impedido hasta ahora controlar tu hambre emocional

Einstein dijo la manida frase de que el ser humano hace las mismas cosas una y otra vez esperando resultados diferentes. No por manida es menos real.

Esto se debe a los mecanismos que tenemos asociados a nuestros actos: el dolor y el placer. Quédate con esto ya que va a salir muchas veces en el artículo.

Nuestra zona de confort nos genera placer, aunque en segundo plano nos cause dolor. Pero por lo pronto es una zona amigable. ¿Conoces el refrán “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”? Es tan cierto que apesta, como la zona de confort.

Necesitamos lo bueno por conocer. Lo malo conocido nos ha estado jodiendo la vida hasta ahora.

Comencemos a operar el cambio y a controlar nuestra hambre emocional de una vez por todas. Hazte con una libreta o cuaderno y dedícala a este propósito. Dale un nombre chulo, como la libreta I feel Good nº01 o algo así. No sé, invéntate algo que te motive. Y utilízala para todos los ejercicios que te voy a ir proponiendo.

Digo que uses una libreta porque es de fácil acceso y se genera un vínculo especial al escribir en ella. Lo hacemos tan poco en los últimos tiempos que casi suena extraño. Si te viene mejor una nota en el móvil, adelante. Yo sigo usando libretas. Me dan buen rollito. Una de esas pequeñas que molan tanto y caben en cualquier parte.

Necesitamos lo bueno por conocer. Lo malo conocido nos ha estado jodiendo la vida hasta ahora Clic para tuitear

En sus primeras hojas, después de escribir tu objetivo, ese mismo que has puesto en la nevera, debes redactar una lista de las cosas que has hecho hasta ahora para evitar el sobrepeso y que no han funcionado. Esto es extensible a tu forma física general si pretendes mejorarla al mismo tiempo (altamente recomendado).

Dale un formato más o menos así:

 

Es tu libreta personal. Te recomiendo que la personalices y que lo hagas con cariño. No necesitas hacer una obra de arte. Lo que necesitas es asociar estados de ánimo a lo que escribes. De ahí la cara de enfado que he dibujado. Nos van a servir como refuerzos para más adelante.

Tampoco tengas prisa por llenarla. A veces no se nos ocurre nada en el momento. Pon una o dos cosas y olvídate de momento. Cuando te venga alguna más apúntala en el móvil y pásala después a la libreta. De esa manera irás llenando la lista.

Con tener cinco o seis razones sobra. No es necesario rascar más profundo. Las más evidentes y recurrentes bastarán.

Lo que estás haciendo es poner sobre el papel un pensamiento. Le has dado forma. Y no las causas que has elegido como causantes de tus fracasos pasados. Por tanto ya conocemos a los culpables.

¡Fabuloso! Podemos pasar a la fase 3 con alegría y decisión.

Paso #03. Dolor y placer. Los necesitamos a ambos para quitar la ansiedad de comer

Controlar el hambre emocional es un deseo que hemos de convertir en un hecho.

Es como preguntarle a alguien si quiere ser millonario. Dirá que sí. Pero iniciar el camino que lleva a ser millonario es otra cosa. Hay que enfocarse mucho y cumplir una serie de requisitos. Uno de los más importantes es redefinir el concepto que tenemos del dinero. Pero ese es otro tema.

La otra vía, común a todos los logros que queremos conseguir en la vida, es asociar el dolor y el placer a los lugares correctos.

En estos momentos, con el hambre emocional trabajando a toda máquina, nuestros centros del placer están asociados a su actividad. Para mayor desgracia, ese placer suele estar ligado a comida rápida y a snacks procesados, principalmente dulces. No conozco gente que corra a la máquina expendedora a por un bol de espinacas frescas, ¿verdad?

Tampoco escucho frases del tipo “me apetece picar algo. ¿Te hace un batido verde con mucho apio?”

El placer que experimentamos al hincarle el diente a nuestro botín ultra azucarado, se traduce después en culpa cuando hemos terminado con él. Lo que en un principio es placentero se torna en doloroso. Y eso ocurre en nuestros pensamientos. El cuerpo lo recibirá más tarde y ya se dañará donde le toque.

Ya comenté en este artículo que la digestión comienza en la boca y que tenemos sustancias naturales que nos colocan como si fuera heroína. Los snacks procesados saben explotar esta característica de nuestra saliva muy bien.

El siguiente ejercicio es asociar el dolor y el placer a los lugares correctos. Siento decir que necesitamos tocar fondo para poder reaccionar. Hasta que el dolor no alcanza cotas de intensidad máxima no reaccionamos. Por tanto, debemos vincular esos extremos dolorosos a nuestra hambre emocional, dejando claros los resultados de nuestra actitud.

Aquí es donde entra en juego la nota de la cocina. Si hemos hecho partícipe a alguien de nuestro propósito, ahora le podemos convertir en juez. Y es justo en este punto donde entenderás la poderosa razón. Veamos cómo:

  • Necesitas la colaboración de tu marido o tu compañero o compañera de trabajo: Alguien en quien tengas confianza. Por norma general, si quieres controlar tu hambre emocional y perder peso, lo más probable es que puedas conseguir adeptos a tu causa con facilidad.
  • Llegar a un acuerdo sobre los objetivos. Decir que vais a cambiar de hábitos, a a superar la ansiedad por la comida, a comer más sano y a perder x cantidad de peso al mes
  • Organizar un sistema de premios y sanciones. El que consiga perder sus primeros 2 kilos tiene derecho a un capricho de una lista que haya elegido previamente. Aquí depende el bolsillo de los participantes. Uno le entregará a otro los premios logrados.
  • Organiza los castigos. Cuando uno de los dos incumpla el trato deberá comer dos cucharadas de comida para perros. Esto ocurrirá siempre que se picotee algo prohibido día a día. Sobra decir que hay que ser sinceros.
  • Se emotivo con los beneficios por consecución de objetivos. Anota en tu libreta frases como “si sigo así, engordaré tanto que no podré asistir a la graduación de mi hijo”. O a su boda, o lo que sea. No tengas piedad contigo en este aspecto. Cuanto más duras sean las consecuencias de no cambiar más efectivo será.
  • Pon grandes premios en el horizonte. Por ejemplo, después de perder cinco kilos, o tras dos semanas sin picotear nada indebido.

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Y usa la imaginación. Las reglas las pones tú, por tanto puedes elegir qué y qué no está incluido. Se lo más original que puedas y hazlo en compañía. Cuánta más gente esté implicada mejor. Que todo el mundo sepa lo decidid@ que estás a cambiar.

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Continuará en 7 días

La semana que viene te desvelaré los otros cuatro pasos para convertir tu plan en algo infalible.

Nunca más te preocuparás por el hambre emocional el resto de tu vida. De hecho, estoy tan convencido de que este sistema funciona, que sé que en el momento en que lo apliques, extenderás su práctica a cualquier otro área de tu vida.

Si que te quiero pedir un favor. Si crees que este artículo le puede ser de utilidad a alguien que necesite controlar las ansias de comer, recomiéndaselo. Tanto tú como yo le estaremos haciendo mucho bien y eso es bueno.

En siete días completaremos las 7 claves que faltan.

Mientras tanto, comenta lo que te apetezca. Aquí hemos venido a charlar.

Pincha aquí para leer la segunda parte

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