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Mi báscula me odia

Nunca tengo tiempo – Tips para sacarlo de donde no lo hay (parte I)

21 agosto, 2017

No procrastines. Subscríbete!

Apuntemos un verbo nuevo: procrastinar.

Tal vez no sea tan nuevo para ti y te suene de otras cosas que dejaste pendientes de hacer, siempre por unas u otras razones, todas válidas, eso sí. Faltaría más, no seré yo el que diga…

Como me encantan las definiciones pues vamos con ella por si da la casualidad de que no sabes lo que significa: Procrastinar es aplazar situaciones que deben atenderse sustituyéndolas por otras que, por decirlo así, apetezcan más. Vamos, lo que me pasa a mí cada vez que debo ponerme a escribir un artículo para el blog. Una descripción más en profundidad la tenemos aquí.

¿Y por qué hablo de esto? Pues porque una de nuestras grandes estrategias para no dar ni chapa a la hora de hacer ejercicio es, precisamente, la procrastinación. Siempre tenemos una excusa, o una nueva actividad urgente que atender, o no tenemos tiempo. Ya hablé algo en el último punto de este en  este artículo en las causas exógenas. Hoy toca extenderlo a base de bien, a ver si espabilamos con este tema y dejamos de boicotearnos.

Como me ha quedado un artículo un pelín largo, voy a dividirlo en dos partes. La segunda parte la publicaré en una semana a contar desde hoy.

Vamos allá.

tiempo

No tengo tiempo, te lo juro, de verdad…

Si hubiera una campeona de las excusas sería esta. La mejor de todas. Quiero hablar de esto en primer lugar porque nos servirá para afrontar el resto del artículo con más perspectiva.

El tiempo es una magnitud relativa, ya lo dijo el genio del pelo blanco, ese que sacaba la lengua en una foto. Y como todo lo relativo que está en nuestra mano, se deforma y se ajusta según nuestros intereses. Sí, sé que es muy fácil decir esto y cumplirlo cuando no tienes cargas familiares o laborales de gran calado (que no es mi caso precisamente). Uno echa la vista atrás, cuando iba a la uni o al instituto y disponía de todas esas tardes llenas de tiempo para hacer nada en general. Luego comenzaron los trabajos, los compromisos, la novia que luego se convirtió en mujer, los niños, más compromisos, cumples en los parques de bolas, etc. Luego vino la vida, y se quedó.

Pues primicia de última hora: esto es igual para todo el mundo, a no ser que seas un nini. Y si lo eres no creo que estés leyendo esto. Y si lo estás haciendo entonces ya no eres un nini… en fin. Que me lio. Sigamos. La ausencia de tiempo (o su mala gestión, más bien) es común para todos.

El tiempo es el único recurso del que disponemos en abundancia hasta que nos vamos haciendo mayores. Y no es por nada, pero nos empeñamos en despilfarrarlo haciendo una mala gestión de él. Me explico. Hace poco acabé de leer un par de libros de esos encasillados en la autoayuda. Me encantan, es una debilidad que tengo. Ya sea por una frase, o por el título tan pegadizo que tienen, me gusta devorar ese tipo de libros. Además, son muy facilones de leer y suelen ser bastante cortos, por lo que los despacho en un par de días. El “Ulises” de Joyce no suelen ser, precisamente.

autoayudaAuto-ayúdate

Bien, pues se trataba de de Stephen Covey que podéis encontrar aquí ( Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva) si os interesa este tipo de lecturas. También leí poco después otro libro de un corte similar llamado Qué hace la gente exitosa antes del desayuno, de Laura Vanderkam. Esta escritora tiene otro que casi me gustó más llamado What the most succesful people do on the weekend (Qué hace la gente exitosa el fin de semana, este no está traducido al castellano).

Pongo estos tres ejemplos porque ilustran a la perfección lo que quiero expresar: organización y determinación. La organización y la determinación para llevar a cabo lo organizado lo es todo, válgame la perogrullada. Los libros de autoayuda sirven más a sus creadores que a los que lo leen, eso está claro, pero sus mensajes rara vez son baladí. Por decirlo de otro modo, vayamos al fondo y no a la forma.

No voy a hablar de su contenido, ya que desviaría la atención de lo que quiero contar en realidad. Pero utilizaré algunas cosas. Es inútil querer disponer de tiempo para realizar tu actividad deportiva, o tu actividad lúdica, o tu hobby, me da igual, si no habilitas espacios de tiempo natural para ello. Hagamos un desglose:

  • Una semana tiene 7 días.
  • A 24 horas por día son un total de 168 horas.
  • Si dormimos una media de 8 horas al día (que ya es dormir para muchos), nos quedan 112 horas.
  • Ahora restamos diez horas diarias por el trabajo, desplazamientos y demás y tenemos 42 horas sobrantes.
  • Otras 3 horas diarias para nuestra alimentación y aseo diario y nos quedan 21 horas.

He incluido comer, dormir, trabajar, desplazarnos y aseo diario. En Mucho de ese tiempo interaccionaremos con la familia, llevaremos a los niños al cole, les daremos de comer, los asearemos y demás. O sea, que cubriremos gran parte de las necesidades básicas nuestras y de nuestro entorno.

Ahora es cuando escucho murmullos en la sala. Que si me he olvidado de los cumples de los niños, de sus actividades extra escolares, de ir a la compra, de ir al médico, de ver a los abuelos, y aquí puedes incluir todo lo que quieras.

Primero, le he dado al trabajo diez horas diarias de lunes a domingo. O sois muy desdichados y tenéis que trabajar 70 horas a la semana o ahí tenéis como mínimo 10 horas de sobra. Que serían las horas del domingo.

Le he dado 8 horas al sueño. Hay quien con 7 tiene bastante, incluso con seis.

Después de restar las funciones básicas nos han sobrado 21 horas. De ahí sacamos tiempo para ir a la compra, a los festivales, a actualizar el Facebook, sacar al perro o a lo que tu imaginación te dé. Yo sólo quiero que guarde 6 horas de esas 21. Solo 6 tristes horas de un total de 168 que tiene una semana.

6 cochinas horas. No es tanto pedir ¿no?

Y con ellas quiero que las dividas entre dos y las distribuyas en 3 días. O entre seis y dediques una hora al día menos el domingo, por ejemplo. O las divides entre 4 para ir al gimnasio y las otras dos las empleas en los desplazamientos, por si te pilla lejos de casa.

Son solo 6 horas en un mar de tiempo semanal. ¿En serio no encuentras tiempo para hacer deporte? Igual tenemos una mala gestión por ahí. Mi objetivo es que entiendas que una semana tiene mucho tiempo disponible, por lo que rascar algo de tiempo sin desatender el resto de cosas de nuestra vida no es tan complicado.

Ahora rescato la palabra que he usado al principio. Para eso es necesario no procrastinar ni un poquito, por lo menos hasta que implantemos nuestro sistema de tiempo y distribuyamos las horas de forma efectiva.

Desglosar la semana

Ostras, Rubén. Qué bien haces números, pero ahora explícame cómo puedo llevar a cabo eso que dices.

Pues mira, usando papel y lápiz para apuntar todas tus actividades diarias. Siempre pienso en una persona que esté casada y que tenga hijos. Si eres soltero y no tienes tiempo para hacer deporte es porque no te da la santa gana. Los solteros disponen de tiempo libre a su antojo porque no dependen de una gestión familiar del tiempo. No quiero decir con esto que no sean personas ocupadas. No dudo que muchos lo sean. Pero no tienen ciertas dificultades añadidas en este tema como puede tener una familia con hijos. Esto es un hecho. He vivido en los dos lados.

La que hay que hacer es fácil. Escribe negro sobre blanco todo lo que haces en un día normal. Y por favor, no seamos puñeteros. Pensemos en días normales, no en días en los que tengo que ir al médico, a ver a mis padres, al cumple de la amiguita de nuestra hija y al fisio a que nos masajee los gemelos. Días normales, que son la inmensa mayoría, por favor.

Detalla por escrito lo que haces desde que te levantas hasta que te acuestas. La hora a la que te levantas, el tiempo que utilizas en el desayuno; cuánto estás en el baño; cuánto tardas en vestirte; el tiempo que tardas en ir al trabajo; las horas empleadas en el trabajo; Si paras al medio día para comer, cuánto paras; el tiempo de vuelta a casa; si recoges a los niños del cole; el tiempo que estás en el parque con ellos (si son pequeños); el tiempo en bañarlos; tiempo en hacer la cena; tiempo en tu aseo personal; tiempo viendo la tele; tiempo actualizando Facebook, Twitter, Instagram…

De toda esa lista descuenta tus horas de sueño y suma las cantidades del resto de tus actividades. ¿Cuánto te sobra? Si al menos no te han sobrado dos horas a intervalos por aquí y por allá es que has hecho algo mal o te estás engañando y exageras el tiempo que dedicas a las cosas. Si es así y empleas absolutamente todo tu tiempo en cada una de las actividades que realizas sin poder descontar ni un minuto de ellas, también estás haciendo las cosas mal.

De verdad que es un asunto de agenda puro y duro. Es como ahorrar dinero. Si esperas a fin de mes para guardar lo que te sobre, nunca te sobrará nada, a no ser que ganes muchísimo. Si ahorras un 10% de tus ingresos justo cuando cobras siempre tendrás dinero. El tiempo funciona igual. Es un bien escaso que tienes que administrar. De esa manera te sobrará tiempo y no habrás desatendido nada.

Yo era el primero que nunca tenía tiempo para nada. Ahora nunca me falta. A parte de realizar una gestión más eficaz de mi tiempo, hago lo que voy a explicar a continuación…

¡Ups! Sé que es un mal momento, pero tendrás la conclusión en una semana. Mientras, pégale un vistazo a otros artículos de la página.

Segunda parte aquí

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