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Mi báscula me odia

Nunca tengo tiempo – Tips para sacarlo de donde no lo hay (parte II)

28 agosto, 2017

Para subscribirse siempre hay tiempo!

Segunda parte de este interesante artículo. Y no es porque lo haya escrito yo, que también.

Tienes la primera parte aquí, para que no te pierdas nada.

Continuamos por donde lo habíamos dejado…

Lista de prioridades

De qué me quiero ocupar y de qué no. Porque ten una cosa clara, todo esto es una cuestión de querer, no de poder.

Hoy, sin ir más lejos, he podido hacer jornada intensiva y he acabado a las tres y media de la tarde. Esto en agosto a veces me lo puedo permitir. Así que he pensado ¡genial!, me voy a casa, como algo y me pongo a escribir hasta borrarles las letras a las teclas del teclado. Pues bien, he llegado a casa, he comido algo y me he perdido en YouTube y en un par de blogs durante hora y media.

La tarde se presentaba tranquila. Iba a tener tiempo de sobra para salir a correr gracias a la jornada intensiva, pero he perdido ese tiempo. Lo podía haber dedicado a algo más productivo como por ejemplo, continuar con el libro de Kilian Jornet “Correr o morir”. Que, por cierto, os recomiendo y está muy indicado para runners y no runners. Menudo fuera de serie que eres, Kilian. ¡Y encima escribes bien, machote!

No es que tenga una prisa especial por acabarme el libro, pues lo estoy disfrutando. Comparado con ver videos en YouTube pues es más útil, al menos me aporta más. A la larga, del libro de Kilian me acordaré. De los videos que he visto esta tarde no.

El ejemplo me sirve perfectamente para ilustrar lo que quiero decir. Has de priorizar. El tiempo libre, por desgracia, es escaso para el común de los mortales. Si empleamos ese tiempo en tonterías de escaso valor a la larga se convertirá en un problema. Siempre que quieras encajar una nueva actividad en tu vida deberás reemplazarla por otra, o reducir esa otra. El número de horas del día es de 24, para bien y para mal.

En este momento nos viene al pelo la lista que has elaborado antes con todo el desglose de tus actividades. Ahora puedes analizar, con toda la calma del mundo qué eliminar y qué dejar. Como es un trabajo con lápiz y papel será fácil de hacer. Estamos con la teoría, con el primer paso que nos llevará a nuestra meta.

Ahora que ves todo lo que haces en un día normal te das cuenta de la cantidad de tiempo que dedicas a las redes sociales, a ver la tele, a tomar café en el bar, a oler las nubes, a ver la tele otra vez… Y me detengo aquí.

television

La tele te devora la vida

Mucho se ha hablado de esto y se ha teorizado y demás. La tele, aparte de ser un obesogénico como comentaba en el artículo ¿Por qué engordamos? Cosas que no sabías sobre la obesidad, es un come vidas. Al igual que los juegos de rol online, pero eso es otro asunto.

La media en España se sitúa en 243 minutos diarios frente a la caja tonta, o la pantalla tonta ahora. ¡Cuatro puñeteras horas al día! Y en las medias ya se sabe, son como los sueldos. Habrá quien, como yo, apenas la vean. Y habrá quien se zampe 8 horas diarias. Y puedo asegurar que esas 4 horas diarias se las traga la inmensa mayoría que después va por ahí diciendo que no tiene tiempo para nada.

Las redes sociales te quitan tiempo, cierto. Tomar café en los bares u otras cosas, también. Aunque si estás todo el día en el bar digiriendo un cubata tras otro me parece que te importa bien poco hacer deporte. Y no pienses que eso es de abuelos, eso de estar todo el día en el bar. Conozco muchos de 30 y 40 que fomentan esa práctica.

La tele es la reina de esa actividad. Repasa bien tu hoja. Mira el tiempo que dedicas cada día a la tele. Te garantizo que te salen un montón de minutos. Y es lógico que, después de una dura jornada de trabajo te apetezca una buena sesión de sofá cada noche viendo tus pelis o tu serie favorita. Si es muy comprensible. Es más, te lo mereces, puñetas. Para eso curras. Pero es que resulta que también quieres hacer deporte, y aprender un idioma y…

Pues no te queda otra. Se recorta de donde más hay, no de donde menos. Nosotros hace tiempo que cenamos en casa a las 20:30. Los días que vamos al estudio a hacer pilates cenamos una hora más tarde. Si normalmente vemos un par de capítulos de 40 minutos, ese día se reduce a uno o a ninguno. Aprovechamos la ocasión y mi mujer y yo nos ponemos a leer. Ya veremos la serie el fin de semana si hay tiempo.

Antes, empezábamos a verla a las 19:30 o 20:00, mientras hacíamos la cena. Luego seguíamos del tirón hasta las doce o la una de la madrugada. Esos son 5 puñeteras horas. Sí, yo también era de esos que no tenía tiempo.

Tampoco se trata de desajustar tus ritmos circadianos haciendo deporte a las 11 de la noche. Se trata de reajustar tu agenda, como ya he comentado en repetidas ocasiones. Ahora, si no te afecta, salir a correr a esas horas es la bomba. Tienes toda la ciudad para ti. Y si no practicas el running porque eres más de gimnasio, también los hay que cierran tarde. Y abren temprano.

Agenda, agenda, agenda…

Mejor por la mañana que por la noche

Con esto voy llegando casi al final.

Hace poco en una comida de trabajo, surgió una conversación sobre el punto anterior. Sobre la cantidad de horas que vemos la tele al día. Mi contertulio me comentaba que le era imposible acostarse antes de la 1:00 de la madrugada. Incluso había días que le daban las 2:00. Zapeando de canal en canal, sin un rumbo fijo. Por supuesto respeto lo que cada cual haga en su vida, solo faltaba.

Le di mi réplica. Le dije que lo que a mí me aporta una hora de sueño no me lo aporta una hora de tele, ni de lectura, ni de nada. El sueño es ese pobre tonto útil que tenemos abandonado y al que le robamos impunemente la cuota de tiempo que le corresponde. Conozco personas que viven durmiendo cinco horas, incluso menos.

Como el ser humano tiende a normalizar lo que es anormal, convierte ese estado de empanamiento supremo en un estado natural. El cuerpo se acostumbra a rendir al 60 o 70 por ciento de su capacidad. Nuestra rutina diaria la hacemos en un estado de semi somnolencia, ignorando las consecuencias nefastas que eso puede conllevar. Esa falta de sueño puede provocar obesidad, pérdida de masa encefálica o aumento de los desechos metabólicos, entre otras lindezas. Por no nombrar que nos podemos dormir al volante, matarnos y matar a alguien más. Nada, poca cosa.

sueño

El cuerpo necesita sus horas para que salgan los de mantenimiento a repararnos por dentro. Un buen descanso es el precursor de un buen día. Cuando comienzas a acostarte un poco más pronto para cosechar tus 7 u 8 horas de buen sueño, también te puedes permitir el lujo de levantarte un poco más pronto. Yo me suelo acostar sobre las 22:30, por lo que a las 5:30 de la mañana ya he cubierto mis 7 horas. Como las cantidades nunca son exactas, ni los tiempos tampoco, el despertador suena a las 6:00. A esas horas me levanto descansado. Con fuerzas para empezar un nuevo día. Y si algún día me hago el remolón, o me duermo, no se me hace tarde. ¡A que es fantástico!

En los libros de los que hablaba en el artículo anterior se hacía mucho hincapié en ese periodo de tiempo que precede al inicio de la jornada laboral. Muchos CEO y directivos de grandes empresas del mundo lo llevan poniendo en práctica años. Ese tiempo que transcurre desde las 5:30 o 6:00 hasta las 8:30 o 9:00 es el más productivo del día. Nadie llama por teléfono. La gente no escribe correos, ni te molestan los compañeros con preguntas o reuniones improvisadas. Por tanto es un tiempo para poder dedicar a lo que te dé la gana. Tu familia también duerme, por lo que tu pareja y tus hijos tampoco te van a molestar.

¿Qué quieres hacer? Has descansado bien y tienes un buen rato por delante para tu uso y disfrute. ¿Vas a salir a correr? ¿Una tabla de yoga quizás? ¿Unos cuantos ejercicios con peso corporal? ¿O te vas a tu gimnasio que abre a las 6:00? Puedes elegir lo que quieras. Y lo mejor de todo, es que después de esa hora de ejercicio, cuando ya te hayas duchado y estés desayunando, tu familia seguirá aun en la cama. ¿Quieres sorprenderlos con un buen desayuno? Tu día ha empezado de forma fantástica. Que el de ellos empiece igual de bien.

Esto es aplicable a cualquier actividad que desees desarrollar, como aprender un idioma, escribir un libro o hacer puzles. Aquí cabe todo. Hazlo de una forma escalonada. No te pongas objetivos imposibles como levantarte a las 3:30 para hacer 7 cosas antes de las 8:00. Recuerda que necesitas descansar bien.

desayuno

Todo es una cuestión de tiempo

Nuestro recurso más abundante cuando nacemos se vuelve más escaso conforme envejecemos. Lo peor de esto es que, en ocasiones, no nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde. Llegar a una edad avanzada en la vida y darte cuenta en ese momento de la cantidad de tiempo que has desperdiciado en tonterías es muy triste. La acción supera a la perfección y un mal plan es mejor que ningún plan. Esas frases debes grabártelas a fuego.

Tomate tu tiempo para poner en práctica lo que te he recomendado. Verás cómo puedes ocuparte de tu trabajo, de tus hijos, de las compras del súper y de los eventos sociales y aun te sobrarán horas para tu práctica deportiva favorita. Yo antes también era la persona más ocupada del mundo.

Sé flexible. No todo es blanco o negro. Por suerte existen los grises. Si algún día tienes que saltarte tu plan pues te lo saltas. A poco que hagas deporte ya estás haciendo más que el 85% de la raza humana. No te tortures si esto ocurre, que no estás preparándote para una olimpiada.

Disfruta de la vida, de tu tiempo y del tiempo que estés con tu gente. Las vivencias es lo único que llevamos en la mochila. Lo demás son gadgets prescindibles. Y porta esa mochila en una espalda trabajada, en forma, con una columna bien alineada. Lleva esa mochila con fuerza gracias al cuerpo que estás cuidando. Y disfruta. Sobre todo disfruta.

La frase del final va sobre el tiempo, como no podía ser de otra manera. Es de Madame Roland, una activista política de la Revolución Francesa:

“El tiempo libre siempre será encontrado por personas que saben cómo emplear su tiempo; los que quieren tiempo son las personas que no hacen nada.”

Primera parte aquí!

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