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Según estudios científicos… vamos a morir todos

estudios cientificos

El huevo es malo.

El huevo es bueno.

Las grasas son malas.

Las grasas son buenas.

Los hidratos…

¡Uf, que cabreo llevo!

Y entre tanto miras tu abdomen y tus muslos y la cosa no cambia. Y el volumen de información sigue arreciando. Y tu dieta te genera más dudas que aclaraciones. Y los estudios científicos se amontonan.Y la industria dice una cosa, los expertos otra, la OMS otra, el médico otra, la vecina Paqui otra…

Y así todo el día.

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Quiero empezar el año con fuerza. Desde mi atalaya siempre intentaré arrojar un poco de luz en las oscuras tinieblas de la nutrición. Y esas tinieblas siempre pretenden tener dos tonos, no se apean de su blanco y su negro. Pero ¡noticia!, existen los grises.

Por tanto hoy, en Mi Báscula Me Odia , nos vamos a morir todos.

 Hasta los mismísmos de tanta tontería

Porque al igual que pasa con el asunto del independentismo catalán, con cada alimento, superalimento,  tendencia, dieta, grupo de dietas, estilos de cocinado, procesos de cultivo, opiniones de gurús, opiniones de seguidores de gurús, bebidas milagrosas y casi cualquier argumento que cada uno quiera defender, hay una opinión férrea, consistente y documentada, que está a favor y a su lado, sin separase ni un milímetro, su esperada némesis que, como no puede ser de otra manera, está en su contra.

Aquí todos los bandos en disputa cuentan con argumentos. No he conocido ningún conflicto bélico en la historia en la que uno de los contendientes dijera: yo voy a la guerra pero sin saber por qué. Me han dicho que guerreé y yo guerreo.

Es más, todos lo hacen en el nombre de Dios y en nombre de la libertad. Por eso no es raro que dentro del mundo de la nutrición existan bandos en posesión de la verdad absoluta.

El problema es que las verdades absolutas son como los unicornios. A todo el mundo le gustaría tener uno pero sabemos que son un mito.

 Ejemplos de grandes equivocaciones científicas

Y para ejemplo una caja de botones, o si no veamos estas verdades irrefutables de la ciencia venidas a menos:

  1. Hasta 1998 las neuronas cerebrales no se regeneraban. Estudios realizados en la Universidad de Princeton lo desmintieron. Primero lo demostró en monos y, después, en humanos. Así nace un proceso conocido como neurogénesis
  2. Aristóteles dijo que la vida podría surgir de materia inanimada expuesta a la luz del sol. Tuvo que ser Louis Pasteur ¡23 siglos después! El que lo desmintiera gracias al uso del microscopio. En ese tiempo la vida se abría camino desde el barro. Y nadie lo negaba
  3. Cuando se inventaron los rayos X, William Thomson, más conocido como Lord Kelvin, un físico y matemático británico de gran prestigio (si, el de los grados Kelvin) dijo que eran un engaño y que no servían para nada. A día de hoy creo que todavía se usan, ¿no?
  4. ¿Te acuerdas de Galileo Galilei y su proclama de que la Tierra era redonda? ¿Te acuerdas cómo acabó todo aquello?

Hoy, por ejemplo, estamos a vueltas sobre si el huevo es bueno o malo. Un seguidor de las dietas ancestrales, mediterráneas y evolutivas te dirá que es el alimento perfecto (en este artículo sobre el programa de Alberto Chicote hablé largo y tendido sobre el asunto).

Un vegano te dirá que es pus de gallina, al igual que la leche es pus de vaca. Échale un vistazo al documental What the health? Y sabrás de lo que hablo.

 Los estudios científicos todo lo avalan

Nadie dice las cosas porque sí.

Yo mismo, en este blog, apoyo con estudios científicos muchas de las afirmaciones que hago. Y no son estudios de medio pelo. Ya me preocupo yo de que su origen sea de fiar. De lo contrario, ¿Dónde quedaría mi reputación? Espera. ¿Reputación dices…? ¿Es que es necesaria?

El problema es que todos los bandos poseen gente con reputación y al final es una cuestión de filias y fobias. Si soy más pro carne o pro lechuga. Una vez que me significo comienzo a construir todos mis argumentos.

O esperar a que las cosas caigan por su propio peso, se lleve por delante a quien se lleve.

Te recomiendo un capítulo del documental “Cosmos”, llamado La Habitación Limpia. Trata del nivel de intoxicación que alcanzamos a causa de la gasolina con plomo. Especialmente interesante a partir del minuto 28’23’’. No tiene desperdicio. Que hallamos estado a punto de morir por algo así…

Por tanto, mucho cuidado con los estudios científicos. Sobre todo con su procedencia.

 Dime cuanto pagas y te daré un estudio científico

El sentido común es nuestra mejor arma. Pero ya llegaremos a eso más adelante.

Cuando se necesita combatir una información que juzgamos falsa, lo primero que necesitamos es dinero para fomentar nuestra campaña de información.

Si nuestra trabajo es el contrario, o sea, desinformar, lo que necesitamos también es dinero.

Si yo quiero que mi mensaje (no la verdad, no la información contrastada y demostrada) prevalezca lo que he de hacer es viralizarlo; darle publicidad.

Y hablando de publicidad aquí van 3 ejemplos de unas empresas (a ver si te suenan) y sus gastos publicitarios:

  1. McDonald’s gasta al año una media de 2.000 millones de dólares en publicidad
  2. Coca Cola gasta una media de 4.000 millones de dólares al año en publicidad
  3. Nestlé gasta una media de 2.900 millones de dólares al año en publicidad

Como contraste pongo un dato más:

  • El Ministerio de Sanidad Español gastó en 2017 en todas sus campañas publicitarias 14 millones de euros.

Y ese gasto es global. Las específicas dedicadas a la alimentación las desconozco, pero imagino que será bastante menos de una décima parte.

Por tanto creo que puede haber consenso en cuanto a quien se llevará el gato al agua: el que más gaste.

Sanidad puede tener muy buenos profesionales para divulgar sobre la salud, pero si Nestlé gasta en I+D sólo en España más de 300 millones de euros, ¿cómo se puede competir? Simplemente no se puede.

 Repercusiones en nuestras vidas

Ahora queda saber en qué nos afecta todo esto a la hora de tomar nuestras decisiones. Pues absolutamente en todo.

Cuando decidimos si un alimento es saludable o no y hacemos campaña a su favor o en su contra desconocemos los intereses creados alrededor de dicho alimento.

Igual es saludable, ¿pero nos lo venden por esa razón?

 La historia de Gatorade como ejemplo

Cuenta la historia que esta bebida energética la creó el doctor Robert Cade como respuesta a una demanda del entrenador del equipo de futbol americano de los Florida Gators (de ahí lo de Gatorade).

Este doctor ingenió un brebaje que recuperara electrolitos y sales minerales (sodio, cloruro y potasio) para que se lo diera a los bravos jugadores. Estos lo tomaban pero su sabor era tan asqueroso que lo vomitaban.

En una siguiente evolución le añadió limón y así era más soportable. A regañadientes los deportistas lo tomaban, pero por las propiedades que tenía, no por otra cosa.

 Pepsi entra en juego

Luego le añadieron ciclamato hasta que el gobierno americano lo prohibió, por lo que sustituyeron el edulcorante por jarabe de maíz alto en fructosa. La bebida pasó de las manos de los deportistas a la de todos los americanos.

En 1983 Pepsi compra Gatorade y se lo vende al mundo entero. Ahora cualquier persona del mundo podía reponer electrolitos como un jugador de futbol americano. Salvo por un pequeño detalle:

Un jugador profesional de futbol americano podía llegar a perder 8 kilos en un partido de 3 horas. El consumo está justificado. Un ciudadano sedentario no lo necesita para nada, salvo que Pepsi decida que quiere tu dinero y te acribille a publicidad.

De esa manera todo el mundo desde entonces bebe Gatorade, o Aquarius, o Red Bull, o Monster o cualquier bebida salvaje de esas.

Y todos y cada uno de esos fabricantes te da sus argumentos para que te lo tomes.

 La información como arma

Por tanto solo nos queda divulgar para poder iluminar este oscuro pozo. Y cuantos más seamos, mejor. Aunque no tengamos todos los conocimientos precisos.

El poder de la publicidad es brutal y, en ocasiones, los que intentamos hablar de sanas costumbres nos enzarzamos en debates absurdos como por ejemplo si comer fruta después de cenar te hace engordar.

Beber Coca Cola engorda. Beber Red Bull engorda. Beber preparados lácticos con chocolate engorda. Comer bollería industrial engorda. Da igual los estudios científicos que se amontonen diciendo que son inocuos.

No, almas de cántaro. No se llega a una diabetes tipo 2 comiendo fruta después de cenar, ni desayunando tres huevos revueltos. Y me parece terrible que tengamos que defender al huevo y que ni dios hable de lo devastador que es darle Coca Cola a un niño pequeño.

Haz campaña con el sentido común y despreocúpate de los detalles de cada una de las dietas. Todas tienen razón siempre que su base sean los alimentos y no los productos.

Cocina tus propios alimentos y tendrás media batalla ganada. Y cuando escuches que ha salido un nuevo estudio científico que dice que la cerveza es alucinante para controlar el colesterol, o que el vino es la pera limonera para los problemas cardiovasculares, pregúntate lo siguiente:

¿Cuánto gastan los lobby de cerveza y vino en publicidad?

Me voy con mi cabreo a otra parte.

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Según estudios científicos... vamos a morir todos
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Según estudios científicos... vamos a morir todos
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Beber Coca Cola engorda. Beber Red Bull engorda. Beber preparados lácticos con chocolate engorda. Comer bollería industrial engorda. Da igual los estudios científicos que se amontonen diciendo que son inocuos.
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